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domingo, 10 de noviembre de 2013

SABIDURIA ANCESTRAL DE LOS DRUIDAS


SABIDURIA DE LOS DRUIDAS:

Los druidas constituían la casta sacerdotal de los pueblos celtas. Eran los sabios inspirados, los intermediarios entre el hombre y la divinidad.

Hay diversas teorías sobre el origen de la palabra druida, algunos la derivan de una palabra celta que significaba roble ya que estos sacerdotes realizaban sus misteriosos ritos en la profundidad de los bosques y este árbol tenía un significado sagrado para ellos. Allí oyeron voces y sintieron los primeros escalofríos ante lo invisible junto con sus primeras visiones del más allá.

Otros consideran que su nombre viene del prefijo "dru" que significa completamente, a fondo y "vid", conocer, con lo cual representaría aquel hombre que conoce a fondo las cosas. Lo que es cierto es que tenían el respeto del pueblo y su autoridad era reconocida por todos.


Entre ellos existían diferentes jerarquías o división de las funciones. Algunos se dedicaban fundamentalmente a los ritos, otros a la adivinación y a la enseñanza de sus conocimientos y otros eran los encargados de curar a los enfermos o bien los administradores de la justicia, pero todos ellos obedecían al gran jefe y organizaban asambleas cada cierto tiempo a las que acudían personas de todas partes para consultarles.

Era un gran honor ser admitido en la escuela druídica. Cesar mismo, que en sus campañas en la Galia pudo conocer y convivir con el pueblo galo en una época en que el druidismo estaba aún en vigor, nos cuenta que no había en el Estado condición más noble y digna que la de estos sacerdotes.

El aspirante debía estudiar y prepararse durante veinte años, aprendiendo toda la doctrina druídica de memoria, ya que era transmitida de forma oral de maestro a discípulo. Ellos fueron grandes observadores del cielo el cual fue comunicándoles sus secretos. Estudiaban la posición y el movimiento de los astros, computaban sus años por meses lunares y su tiempo era regido por las noches en vez de los días. Asimismo se atenían a un ciclo cronológico de treinta años.


Eran seres misteriosos que se escondían en las profundidades de los bosques, amantes de su libertad y del silencio, seres que supieron encontrar la verdad dentro de sus corazones puros y que consiguieron el respeto que el pueblo sabe darle a los maestros. Vestían de blanco y portaban una vara con una serpiente enroscada, simbolizando el poder terrestre que tiene verdadero valor cuando se apoya en la sabiduría celeste. Ellos decidían sobre la guerra y la paz, llegando a suceder entre los galos que si uno de estos sabios se presentaba entre dos ejércitos que estaban combatiendo, inmediatamente se detenía la lucha para poder rendirle honores y someterse a su juicio y consejo.

Se suele asociar a los druidas con el conocido santuario de Stonehenge, en Salisbury, Inglaterra. Esto ocurría en la lejana era de Tauro, del 4.000 al 2.000 antes de Cristo. Este santuario no sólo cumplía objetivos astrológicos y astronómicos sino que se comportaba como un perfecto acumulador de energía celeste, que ellos consideraban imprescindible para la Tierra. Sus templos estaban situados sobre puntos de energía telúrica que se potenciaban mediante el agua.


Pero todo está sometido a la universal ley del ritmo. Todo nace, pasa por un periodo de esplendor y luego decae para finalizar muriendo. Así, ciclo tras ciclo, ha venido ocurriendo a través de los tiempos. Los druidas fueron desapareciendo, sus doctrinas se fueron enturbiando y entremezclando con otras nuevas. Los ancianos quedaron ocultos entre sus viejos amigos los robles y las encinas quienes fueron testigos de su lento eclipse, pero como grandes magos que eran supieron vencer al tiempo y su historia, sus leyendas, han llegado hasta hoy escondidas entre las ruinas de los antiguos santuarios de piedras verticales en donde lograron encontrar una puerta hacia otro mundo.

Los druidas se esforzaban en fomentar la idea de que el hombre no perece para siempre, sino que hay vida tras la muerte. Creían que al morir el cuerpo, el espíritu del hombre vivía en otro plano hasta volver a reencarnarse nuevamente en otro cuerpo. Enseñaban un comportamiento correcto, repleto de valores como la justicia, la veracidad, la generosidad, etc. Cesar relata cómo su fuerte creencia en la inmortalidad les hacía ser bravos hasta no temer la muerte en la batalla. Ellos poseían un conocimiento diferente de las cosas, aprendieron a ver más allá de lo material que tanto nos atrae y comprendieron que el temor no tiene nada que ver con el respeto y el amor.



"De Menúa aprendí que la Fuente de Todos los Seres es la única y singular fuerza de la creación, pero que tiene muchos rostros. Montaña, bosque y río, pájaro, oso y jabalí, cada uno revela un talante distinto del Creador, un aspecto diferente. Así pues, cada uno es un símbolo de la única Fuente, pero reverenciamos a esos dioses de la naturaleza independientemente, con ritos individuales, mostrando que comprendemos y respetamos la diversidad de la creación.

Cada entidad debe ser libre para ser ella misma. El sol recibe el nombre de Fuego de la Creación y es el más poderoso de los símbolos, sin cuya luz no existe la vida. La luz es a la vez Creador y creación, el cierre del círculo sagrado. Por esta razón los celtas hacían de los bosques sus templos vivos.

Para los Celtas, el árbol es un elemento primordial en su cultura, su magia, su lenguaje y su vida. En Gaélico, 'fid' significa árbol y 'fios' conocimiento. En Galés, dichas palabras son respectivamente 'gwydd' y 'gwyddon'. Cada símbolo del alfabeto Celta (Ogham) está representado por un árbol. Irlanda es representada como un gigantesco árbol dorado, cuyas ramas alcanzaban las nubes, y en cuyas hojas estaban todas las melodías, salpicando de frutos el suelo en cuanto el aire agitaba sus ramas. Algunos árboles son curanderos, otros son guardianes, protectores y otros transmisores de sabiduría.

El bosque es el lugar mágico, el centro de reunión de los druidas, el refugio de los seres que traspasan las fronteras de los mundos creados, el lugar donde habitan los más sabios, donde se estudian las leyes del conocimiento y donde cada árbol contiene en su interior todo el conocimiento acumulado durante años. Es el hogar de las hadas, de los elfos, y de todos los seres especiales, y habitantes de los 'Reinos Intermedios' que se mueven por el mundo.

Es por tanto el árbol algo más que un símbolo, es un ser vivo, inteligente, dotado de la sabiduría que sólo transmite a los que hablan su misma lengua, testigo enraizado de todos los sucesos que acontecen a través de los tiempos. Es un refugio de poder, santifica el suelo que lo fertiliza y protege en sus ramas a las aves, mensajeras de los vientos, alimenta con sus frutos a las bestias y cobija en su interior a toda clase de seres mágicos.


La cadena constante de las existencias (tierra, árbol, ave, bestia, humanidad, héroes, seres y dioses) es un continuo que se recrea desde dentro de una cosmogonía variable. Los Celtas se conciben a sí mismos como existentes en potencia en todos los mundos, en el sentido de que se relacionaban con cada parte de su cosmología de maneras diferentes e íntimas. Se considera fácil pasar entre los mundos de los reinos creados y el Otro Mundo. Sólo los héroes, los poetas y los druidas podían aventurarse en ese Otro Mundo, cuidando de que los seres más débiles y vulnerables no traspasaran las puertas, pues podrían no regresar, así como evitando que los seres de la oscuridad pudieran traspasar las fronteras de protección para causar el mal o apoderarse de inocentes.

Entre otras cosas, Beltaine era la estación de la procreación, de los matrimonios y las ceremonias de llegada a la edad viril. En Samhain, que era el festival contrario en la rueda de las estaciones, los jueces druidas resolvían las disputas y castigaban los delitos. Quienes tenían deudas las pagaban, las asociaciones rotas se disolvían, los cacharros rotos se devolvían a la tierra con la que habían sido fabricados. Samhain era la estación de los finales. Beltaine la de los principios.

Druida significa "El que tiene el conocimiento del roble". Cuando los hombres eran vapor, los árboles también lo eran. Los bosques son más antiguos que la memoria, y el tiempo está almacenado en sus raíces y ramas. La generosidad está en la naturaleza de los árboles, de modo que ábrete y quédate quieto. Recibe lo que imparten.


Los griegos entendían a los Celtas mejor que los romanos. Los romanos llamaban a los druidas "sacerdotes". Los Helenos que comerciaban con los celtas se referían a los druidas como "filósofos".

La intuición es la voz del espíritu dentro de uno mismo.

El ruido es sonido y el sonido es estructura y la estructura es norma.

La armonía que sostiene a las estrellas en sus recorridos y la carne en nuestros huesos resuena a través de toda la creación. Cada sonido contiene su eco. Antes de que existiera el hombre, o incluso el bosque, existía el sonido. Este se extendía desde la Fuente en grandes círculos como los que se forman cuando se arroja una piedra a un charco.

Seguimos las ondas de sonido de una vida a otra. Los oídos de un moribundo todavía oyen mucho después de que sus ojos estén ciegos. Oye el sonido que le conduce a su próxima vida mientras la Fuente de Todos los Seres tañe el arpa de la creación.


Estamos formados de dos partes: un espíritu de fuego y un fuerte de carne. Cuando la carne muere, el espíritu no deja de existir, sino que simplemente altera las condiciones de su existencia. Imaginad un lago en un verano caluroso y seco y el cielo azul sin una sola nube. Cada día baja el nivel del lago. ¿Dónde va el agua? Cada día hay menos agua. Entonces por fin las nubes empiezan a formarse en ese cielo cálido y brillante. Con el tiempo vierten lluvia y esta vuelve a llenar el lago. Los druidas observaron este fenómeno durante siglos hasta que comprendieron.

El agua no había dejado de existir, nada deja de existir. Simplemente había alterado las condiciones de su existencia. El agua del lago se transformó en un espíritu del agua, fue atraído hacia las nubes, descansó allí algún tiempo y luego cayó en forma de lluvia para ser de nuevo parte del lago. Así sucede con todos los espíritus, incluidos los que alberga tu carne y la mía. El cuerpo nos libera, en nuestro caso a través de la muerte, y seguimos moviéndonos a través de los ciclos de la existencia.

- Pero ¡por qué ha de haber muerte! - replicó ella con un dejo de irritación.

- Fíjate de nuevo en la naturaleza. Imagina un bosque. Si ningún árbol muriese jamás, el bosque estaría tan atestado de ellos que los árboles vivirían en un espacio horroroso, asfixiante y oscuro. No habría luz cerca del suelo para estimular a las semillas, no habría mas que árboles cada vez más viejos, que se secarían, hederían y pudrirían, atormentados por los insectos, sin ninguna posibilidad de permitir escapar sus espíritus para empezar de nuevo.

Observa en cambio lo que ocurre cuando un árbol muere. Cuando es viejo sus raíces ya se han encogido, de modo que no cogen un gran puñado de tierra como hacían cuando no les faltaba el vigor juvenil."


LA ESPIRITUALIDAD MÁS EXPANDIDA ES EL AMOR EN VERDAD ILUMINADO CON VALORES APLICADOS.


**CREDITOS Y AUTORIA DE LA NOTA: sociedad-biosofica-nicaragua.
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