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martes, 12 de noviembre de 2013

EL TRITON Y LA SIRENA


TRITON:

El dios del mar Tritón era hijo de Poseidón, el regidor divino de los mares, y de Anfritrite. Se le representaba habitualmente como una sirena masculina, una criatura con la parte superior del cuerpo de un hombre sobre una o incluso dos largas colas de pez. Sus atributos incluían un tridente y un largo y curvado cuerno hecho de concha. Tritón tenía el poder de apaciguar las aguas turbulentas soplando a través de su cuerno de concha.


Según algunas versiones, había gran cantidad de tritones y todos formaban parte del séquito de Poseidón.Tritón fue de gran ayuda en la expedición de los Argonautas, los héroes que liderados por Jasón acudieron a bordo del Argo a buscar el Vellocino de Oro. En un momento del viaje, el barco quedó encerrado en las aguas del lago Tritonis, en Libia, del cual no podían encontrar salida al mar. Orfeo sugirió que debían usar el gran tridente que Apolo le había regalado a Jasón y ofrecérselo a los dioses de la tierra tan pronto como hubieron cogido el tridente apareció ante ellos el gran dios Tritón adoptando el aspecto de un hombre joven y les habló. Tomó un poco de tierra y la alzó dando la bienvenida diciendo: "Aceptad este regalo, amigos. Aquí y ahora no tengo a nadie mejor a quien recibir sino a extranjeros como vosotros. Si os habéis perdido, como muchos otros viajeros en tierras extrañas, y queréis cruzar el mar de Libia, yo seré vuestro guía. Mi padre Poseidón me ha enseñado todos sus secretos y yo soy el rey de su litoral. Quizá hayáis oído hablar de mí aunque vengáis de tan lejos". Eufemo, agradecido, extendió su mano para recibir el presente y contestó: "Mi señor, si algo sabes sobre el mar de Minos y sobre el Peloponeso, te rogamos que nos lo digas. Lejos de tener intención de llegar hasta aquí, hemos sido arrastrados a los bordes de tu tierra por una fuerte galerna. Perdimos el rumbo de nuestra embarcación y llegamos a esta laguna. Ahora no tenemos ni idea de cómo salir y llegar hasta la tierra de Peloponeso".


Tritón, extendiendo su mano, señaló el mar distante y la boca profunda del lago. Al mismo tiempo explicó: "Esa es la salida al mar, las aguas tranquilas y oscuras marcan el punto más profundo, pero a cada lado hay playas en los que varar; desde aquí podéis ver la espuma. Lejos, en la distancia entre ellas hay una estrechura. Una vez que estéis en mar abierto, mantened la tierra a vuestra derecha y abrazad la costa hacia el norte. Cuando se acerque a vosotros y se aparte de nuevo tendréis que salir por el punto hacia donde se proyecta y seguir navegando recto". Animados por el dios, los Argonautas siguieron su rumbo. Mientras tanto, Tritón tomó el pesado tridente y se sumergió en las aguas. Todos pudieron verle descender y, aun así, en un momento había desaparecido, cerca de ellos, con su tridente. ]asón sacrificó una oveja en la proa con las siguientes palabras: "Dios del mar, tú que apareces ante nosotros en las orillas de estas aguas, sé gentil y concédenos el regreso feliz que deseamos".

Mientras rezaba cortó el cuello de su víctima y la arrojó al agua. El dios surgió de nuevo de las profundidades ya no transformado sino en su verdadera forma, y, tomando la proa de la embarcación, los condujo hacia mar abierto. El cuerpo del dios, por delante y por detrás, desde la corona de su cabeza hasta su cintura y de los pies a la cintura, era como el de los otros inmortales, aunque desde ahí no era más que como el de un monstruo con dos largas colas terminadas en un par de aletas con forma de luna creciente. Con las aletas removía el agua de la superficie y arrastró al Argo a mar abierto, donde lo lanzó en su ruta. Después se sumergió en el abismo y los Argonautas gritaron de maravilla ante una visión tan pavorosa e inspiradora.
En otras historias, Tritón -o los tritones- también tenían otro lado menos benevolente. Como si fuesen "sátiras del mar", los tritones tenían la mala costumbre de molestar a las mujeres que se bañasen en el mar y a los hombres jóvenes. En cierta ocasión, cuando Tritón corneó a un grupo de seguidoras del dios del vino y la vegetación Dionisio en Boecia, hubo una pelea entre los dos dioses, que terminó en una derrota para el dios marino. El gran héroe Hércules también dijo que en una ocasión tuvo que luchar con un monstruo marino llamado Tritón.



El Tritón y La Sirena...

En lo mas profundo del oceano, en un pequeño rincón del atlántico, comienza la historia de seres mágicos que se aman con locura...

Erase una vez una bella sirena que le encantaba cantar en la madrugada en la orilla del mar, estaba deprimida, pues a pesar de tener amigos se sentía muy sola; ella quería amar y ser amada, intentó cuantas veces pudo, pero no podía amar de verdad, pues a quien encontraba, no era el 'hombre indicado', espero el tiempo que pudo esperar...

Inició el verano, y en uno de los siete mares que nadó, se atravesaron un par de bellos ojos oscuros que la hipnotizaron por completo; no supo de quién eran esos luceros castaños que la dejaron sin dormir por dias...


La sirena no aguantó más y decidió ir en busca de esas lunas nuevas que la hechizaron, asi la arrastrase un remolino o la comiese un tiburón, no importaria pues su alma seguiría dispuesta a conocer al dueño de esos hermosos ojos cafés; un dia sin el plan de buscar, volvio a concurrir con esos ojos oscuros, los cuales volvieron con una voz encantadora que hizo que la joven sirena se enamorara. El dueño de los luceros castaños era un Tritón, de cola larga, muy negra y con un brillo singular, y torso delgado le hizo creer que soñaba, pues era perfecto. Aquel Tritón y la joven sirena se enamoraron desde la primera vez que se vieron, pues el Tritón tiempo despues de conocer a su amada, le confesó haberla buscado por años pues jamás había podido amar tanto a alguien como la ama a ella...

Pasaron los años y su amor crecia cada vez más, hasta que un dia, por fin se casaron y al cabo de unos meses de casados, como producto de su amor, nacio una bella niña la cual iluminó su vida por el resto de la eternidad...


...Y esa es la historia del Tritón y la Sirena.


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