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sábado, 3 de agosto de 2013

SANANDO LOS TIEMPOS DE PRECARIEDAD CON EL HO'OPONOPONO


Las situaciones de precariedad económica que se presentan en ocasiones, pueden obedecer a muy diversas causas, todas ellas susceptibles de ser limpiadas y borradas con la práctica de Ho’oponopono. En la actualidad son muchos los casos de personas que acuden a los Círculos de Sanación con Ho’oponopono con la esperanza de mejorar su economía a través de la práctica de esta ancestral enseñanza.

La escasez de dinero puede tener sus raíces profundas en pensamientos, sentimientos y memorias subconscientes del pasado, o estar influenciada por viejos conflictos no resueltos, con personas de la familia o del entorno laboral. Otras veces la causa de la precariedad económica es debida a que nos hemos desviado del propósito original del alma al encarnarse, y esta es su particular forma disuasoria para mostrarnos que vamos por el camino equivocado.

Es hora de revisar nuestra motivación laboral, si nos mantenemos durante años en un trabajo insatisfactorio, por miedo a quedarnos sin sustento o por falta de confianza en que podemos conseguir algo mejor, a veces, de pronto, nos encontramos en la calle. Y es entonces… cuando tenemos la oportunidad de lanzarnos a buscar algo más acorde con nuestras verdaderas aptitudes y deseos de corazón.

Atraemos la abundancia a nuestra vida cuando somos plenamente conscientes de nuestros dones y los ponemos al servicio de la comunidad, en el cumplimiento de nuestro propósito de encarnación. La divina providencia tal como su nombre indica es la encargada de la provisión adecuada de todo lo que necesitamos en la vida material, siempre y cuando, no seamos nosotros mismos con nuestras memorias pasadas de escasez y no merecimiento, quienes cortemos el natural fluir de la abundancia que por ley divina nos corresponde. Es la fuerza de vibración de nuestros pensamientos, palabras y acciones, en armonía con los deseos de nuestro corazón y los dictados de nuestra alma, la que día a día va manifestando en la materia, el nivel de riqueza material y personal del que podemos disfrutar en la vida. Si queremos tener una economía saneada haremos bien en estar atentos a lo que pensamos sobre el dinero, lo que expresamos en relación con él y con qué criterios lo gastamos y lo invertimos. Porque el dinero no es más que energía y como tal responde a las leyes universales del intercambio energético. Apreciarlo, respetarlo y entregarlo con amor es lo que lo mantiene en permanente circulación. El equilibrio entre dar y recibir es la clave, dar, aun en las situaciones más precarias, a las personas que están en peores condiciones que nosotros, mantendrá el dinero fluyendo a nuestra vida.

Si nos estamos quejando todo el tiempo diciendo que el mundo está muy mal, que no hay trabajo, que no llegaremos a final de mes, o que el dinero es sucio y los ricos ladrones, no nos extrañe que no quiera quedarse en semejantes manos y que se largue rápidamente en el mismo instante en que aterriza en ellas. Hay que estar muy atentos a los pensamientos de escasez, a las emociones de miedo a la pobreza y a las expresiones de limitación, para limpiarlos y borrarlos constantemente haciendo Ho’oponopono.

En el caso de que nos encontremos en medio de una conversación en la que otras personas hacen declaraciones de carencia y escasez, o ante las noticias que nos hacen sentir con miedo al futuro, mentalmente podemos afirmar:

"Cancelado, esto no pertenece a mi mundo, de manera que no aceptamos estas limitaciones como verdaderas en nuestra realidad."

Y a continuación decimos interiormente, o mejor aún, verbalizamos en voz alta: 

"Yo soy la abundancia y la prosperidad ahora y siempre en mi vida."

Si queremos mejorar nuestra economía podemos practicar cada día conscientemente Ho’oponopono con nuestros pensamientos de carencia y los sentimientos limitantes hasta que la situación se resuelva diciendo:

“Divina presencia… (O cualquier otra palabra que empleemos para referirnos a nuestra parte divina) pido ahora que se borren todas las falsas memorias, los pensamientos y las creencias, los sentimientos y emociones que ocasionan en mí: carencia, precariedad económica, escasez y limitación de cualquier índole, miedo al futuro, depresión o tristeza. Que sean borradas en mí ahora desde la raíz y por siempre. Lo siento, perdóname, te amo, gracias.”

Hay que perseverar con confianza el tiempo necesario para que todos los bloqueos sean transmutados y podamos acceder a la inspiración que guiara nuestros pasos hasta la resolución de toda precariedad. Si a pesar de ello los resultados tardan en aparecer, es conveniente ampliar la práctica a la sanación de nuestros ancestros, con la oración que para ello nos ha legado la kahuna Morrnah Simeona.
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