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viernes, 14 de febrero de 2014

EL AURA


EL AURA

Los estudios cada vez más numerosos realizados respecto al aura, están demostrando que debe ser una parte fundamental de conocimiento para el desarrollo de la persona. A través del aura, que es un campo de energía que emanamos, descubrimos nuestro verdadero estado interior. Podemos saber tanto aquellas cuestiones más materiales como aquellas cuestiones más espirituales, porque el aura está dividida en siete estratos o capas relacionadas directamente con los siete chakras.

Cada uno de esos estratos puede tener uno de los once colores del aura. Aquel color que se repita más, será nuestro color básico. Nuestro color básico es permanente en nuestra vida y sólo muta en circunstancias muy específicas. El color básico nos habla de nuestras cualidades más positivas y nuestras cualidades más negativas y deberíamos tenerlo presente por lo tanto en nuestras relaciones con los demás, a la hora de buscar un puesto de trabajo, etc...

A mayores, nuestra aura puede estar irradiando otros colores, al margen del básico. Estos colores secundarios nos dan una pista sobre nuestro estado interior momentáneo, o una etapa determinada de nuestra vida. Así podemos saber por ejemplo, cómo estamos reaccionando a algún acontecimiento, qué es lo que más nos inquieta, etc...

La cámara Kirlian es un instrumento fabuloso para observar nuestro aura y su evolución, sin embargo no siempre podemos disponer de una foto Kirlian, así que hay otros métodos igual de eficaces para comprobar el estado de nuestro campo energético como el uso del péndulo, la meditación o nuestra propia vista.

Aprender a ver el aura nos puede ayudar a comprendernos mejor y procurarnos una mayor felicidad en nuestra vida.
PARA VER TU AURA


Para lograr abrir nuestros sentidos, es necesario dejar libre nuestra mente, tener plena seguridad de lo que queremos hacer, no dudar, confiar en que interiormente tenemos el conocimiento y la capacidad para hacer las cosas.
Cuando tenemos esta certeza, entonces podremos ir abriendo nuestra conciencia hacia otras dimensiones.


COMO APRENDER A VER EL AURA:

#1

El metodo mas sencillo es el siguiente, pero requiere de practica continua... Coloquen una vela prendida enfrente de ustedes. Dirijan su mirada a 10 centímetros arriba de la flama. Su visión a 180 grados, no miren fijamente el fuego, que el fuego no succione su mirada. Eventualmente va a pasar y terminarán viendo el fuego, cuando esto suceda, cierren sus ojos un momento y relajen su vista, despues vuelvan a intentarlo. No se agoten ni cansen su vista esto se recomienda hacerlo 3 veces por día, no más. Con este ejercicio se van a dar cuenta de el progreso que van teniendo en mantener la mirada a 180 grados, y en una practica no muy lejana, podrán ver el aura del fuego. Despues de realizar este ejercicio, vamos a mirarnos fijamente en el espejo y nos concentramos en el tercer ojo, ubicado en el entrecejo miramos fijamente durante 2 minutos y vamos a poder ver nuestra aura.

Recuerden si quieren cambiar su forma de ver, la clave es la practica.


#2:

Para ver nuestra aura lo más sencillo es seguir dos pasos. En el primer paso se busca que la persona aprenda a sentir su campo energético y en el segundo paso ya se da el salto para aprender a verla directamente con los ojos. Sería bueno que si de verdad queremos aprender a ver las auras comenzáramos por el primer paso, puesto que aunque para algunas personas este paso pueda resultar aburrido es de gran utilidad para poder acostumbrar mejor a nuestros ojos para el segundo paso.


Primer paso: SENTIR NUESTRA AURA


Sentir que tenemos aura nos proporciona más seguridad a la hora de intentar verla. Hay diversos métodos para intentar sentirla, pero sin duda el más conocido y fácil de hacer es juntando las palmas de las manos.

Para realizarlo ponemos nuestras palmas de las manos una al lado de la otra y con una distancia de 30 cm. Así en esa posición prestamos especial atención a qué sentimos en nuestras manos y cómo lo sentimos. Estaremos unos tres minutos.

Pasados los tres minutos acercaremos las palmas de las manos a unos 20 centímetros y repetiremos el proceso de prestar atención a qué sentimos y cómo lo sentimos. Estaremos otros tres minutos.

Pasado ese tiempo acercaremos nuestras manos unos 10 centímetros y repetiremos el mismo proceso que las otras veces.

Finalmente acabaremos a una distancia de entre 3 y 5 centímetros en la que realizaremos el mismo análisis que las fases anteriores.

Lo más normal es que sea en esta última fase en la que notemos una ligera presión, algo parecido a cuando metemos la mano en el agua, pero mucho más suave, incluso casi imperceptible si no prestamos atención. Algunas personas con una mayor sensibilidad pueden sentir su aura en las primeras fases, pero no es lo común.

Analiza especialmente los cambios que vas notando a medida que acercas las palmas de la mano. Lo más tradicional suele ser notar un cambio de temperatura, pero se pueden notar muchas más cosas.

Realiza esta fase hasta que tengas totalmente controlada y analizada la sensación. Tómate todos los días que te hagan falta, porque no será en vano.


Segundo paso: ver nuestra aura


Lo primero es hacerse con dos tipos de cartulinas, una de color negro y otra de color blanco. Estas cartulinas nos ayudarán a hacer de pantalla para facilitarnos la visión del campo energético. Hay personas que ven mejor con un fondo negro y otras que ven mejor con un fondo blanco, así que con la práctica podrás determinar con cual de ella te sientes más cómodo. De todas formas de momento vamos a trabajar con ambas.

La parte del cuerpo que vamos a utilizar para ver nuestra aura será la mano. Vale la izquierda o la derecha, lo que te resulte más fácil. Utilizamos la mano porque en ella siempre se concentra mucha energía y nos facilita las cosas.

Es muy importante que tengas en cuenta que vas a ver el aura no con tu visión central, sino con tu visión periférica, lo que equivale a decir que mientras tu mirada estará depositada en una parte de la mano tu atención se dirigirá a los bordes de la misma. Esto resulta un poco difícil al principio porque estamos muy acostumbrados a concentrar nuestra atención donde ponemos nuestra mirada.

En este caso aquellos individuos que suelen quedarse ensimismados o en su mundo de vez en cuando, tendrán más posibilidades y facilidades para comenzar a ver su aura. También es posible que te duelan los ojos por el esfuerzo, que te marees un poco o que te comiencen a lagrimar. Incluso al principio puede que quedes momentáneamente cegado por una luz. Pero no has de preocuparte porque esto es lo más normal del mundo debido a que tienes la visión periférica atrofiada, y has de volver a recuperarla.

No fuerces demasiado las cosas, comienza con unos minutos al día y a medida que vayas sintiéndote cómodo puedes ampliar el tiempo. Recuerda que tus ojos son un bien muy preciado y que hay que cuidarlos así que una vez más te recomendamos que no te excedas mientras estás aprendiendo.


Bien, el ejercicio se desarrolla de la siguiente manera. Pon una de las cartulinas debajo de la mano que quieres ver. A una distancia de unos 10 a 30 cm. La mano ha de estar abierta y los dedos un poquitín separados entre sí de manera que puedas ver también su energía por separado. Ahora deposita tu mirada en el centro de la mano, pero utilízala más bien como un punto de fuga, es decir, aunque tu mirada está dirigida hacia el nudillo del centro haz como si quisieras ver más allá, es decir, como si quisieras ver qué hay detrás de la mano en la cartulina. A veces puede ser muy útil desenfocar un poco la mirada.

Poco a poco tendrás que ir intuyendo como una neblina transparente rodea tu mano que es tu doble etérico y con el paso de los segundos tendrás que ir descubriendo ya esa neblina con tus propios ojos. Descansa tras unos minutos y prueba el mismo ejercicio con la otra cartulina.

No es normal que las primeras veces veas colores en esa neblina, lo más natural es que la veas transparente y de poco grosor. Pero si sigues practicando verás cada vez con más claridad que esa neblina se hace mucho más gruesa y que adopta algún que otro color. Recuerda que no tienes que ver nada prefijado, ni de una forma concreta. De hecho a veces es posible que veas como uno de tus dedos parece más largo que los otros, o que en determinada zona de la mano la neblina es más gruesa que en el resto.

Tómate lo que veas de manera natural, no lo trasciendas demasiado porque recuerda que es una capacidad que ya tenías de pequeño, pero que se te olvidó. Además te recordamos que todo el mundo puede conseguirlo, así que no desesperes y si de veras tienes ganas de conseguirlo sigue practicando.


LOS COLORES DEL AURA:

AMARILLO: Se lo considera el más ardiente y expansivo de todos los colores. Cuando se lo percibe, su efecto es de luz y alegría. Color masculino, representa la luz y la vida, nunca tendiendeo a la oscuridad. El amarilo es vehículo de juventud, de fuerza, así como de lo eterno, ya que es el color del oro, metal eterno. Sus características son las de la claridad, el brillo y la alegría, aunque insustancial, sin contenido. Sin embargo, el amarillo también guarda en sí mismo la declinación de la vida, la vejez, el acercamiento de la muerte. Amarillo es el color de los vegetales que pasaron su verdor. En este sentido, el amarillo, en su tono ocre, es el paso previo al negro, que es la muerte. Por esta tensión de contrarios, el amarillo tiende al ajuste, a la regulación, y su contenido emocional tendrá que ver con el equilibrio y la serenidad, expresándose en conductas de ecuanimidad y extraversión, como de laxitud y relajación.

AZUL: Es el más profundo de los colores. En él, la mirada puede perderse en lo indefinido sin encontrar obstáculos. Como si fuera pasar al otro lado del espejo. El azul oscuro representa la serenidad absoluta. La contemplación de este color produce tranquilidad en el Sistema Nervioso Central: el ritmo respiratorio y cardíaco disminuyen y el cuerpo se relaja. Psicológicamentee, incrementa la sensibilidad y la susceptibilidad. El azul es el más frio de los colores, simbolizando el dominio consciente, la inmovilidad, sugiriendo una tranquiliadad sobrehumnana (¿o inhumana?).Representa la atemporalidad de lo eterno, por lo que también se lo relaciona con la tradición y los valores inmutables. Un entorno azul calma y apacigua, pero no tonifica; más bien dispone a una distancia no falta de dignidad. Su contenido emocional, entonces, es de hipercontrol, traduciéndose en conductas de distancia social, frialdad, parquedad y coartación.

Blanco : El blanco ocupa uno de los extremos de la banda cromática (el otro lo ocupa el negro), y como tal es absoluto o sea, no admite más variaciones que el matiz o el brillo. El blanco mate se asocia con el vacio y la ausencia; mientras que el brillante, con lo potencial, con lo que aún no es, lo que todavía no nació. Por este no-ser, ya sea por imposibilidad de ser, ya sea pproor posibilidada aún no concretada, el blanco nos dispone a la deserción y al abandono, connotando sentimientos de desapego afectivo y de vacio interior que podemos expresar en conductas de coartación, de huida social, o incluso de solemnidad.

GRIS : Dicho color se asimila a una zona existente, pero sin ocupar una
zona existente pero sin ocupar, como una frontera, una “tierra de nadie”, de neutralidad. Desde esta falta de compromiso, manifiesta un contenido emocional de descontento, de control emocional, de tensión unida al temor, por lo tanto, tiende a comportamientos de prudencia, desconfianza y hasta desprecio.

MARRÓN: Es la combinación de rojo y amarillo; por lo tanto se puede decir que la vitalidad del primero se halla amortiguada, como si ya no fuera eficaz. Esto le da un contenido emocional de tensión y temor, disponiendo a la resistencia y al rechazo, y manteniedo una modalidad interrelacional de obstinación y oposición.

NEGRO: Simbólicamente , es frecuentemente utilizado en su forma fría y negativa, asociado a las tinieblas, a lo desconocido y temido, al dolor y la muerte… Así visto, el negro expresa la pasividad absoluta, el estado de muerte y de duelo sin esperanza. Una nada sin posibilidades; un silencio eterno; un no porvenir. Pero al igual que el blanco, su significación es paradójica. Porque el negro, al ser la renuncia de los colores,simboliza la renuncia a la vanidad de este mundo. (Baste recordar las ropas negras de los sacerdotes cristianos, o de los feligreses judíos). Por otro lado , el negro también puede significar el origen y la fecundidad, porque así como evoca la angustia y la muerte, también evoca la tierra fértil que recibe la semilla, la oscuiridad del origenl el misterio de la creación. Ya por temor, ya por desconocimiento, ya por misterio, el negro nos dispone a la cautela y a la precaución, con un contenido emocional predominantemente triste, turbado, angustiado, que se manifiesta exteriormente en conductas de reserva y desconfianza.

ROJO: Color del fuego y de la sangre, el rojo, para muchos pueblos, simboliza sobre todo la vida. Aunque también la destrucción, en la medida que el fuego destruye y la sangre puede ser derramada. El rojo oscuro es el color de la libido y del corazón; mientras que el claro es el de la vida, de la fuerza vital y de las fuerzas acometedoras de la conquista. Por todo esto, la disposición a la que nos empuja este color, es a lahostilidad y al dominio; pero tambieén a la protección. El rojo se caracteriza por un tono emocional de alta emotividad, de pasión, de inquietud, que expresamos con impulsividad, agresividad e irritabilidad. En términos temporales, si el azul era lo eterno, el rojo es el presente.

VERDE: El verde se ubica equidistantemente del rojo y del azul. Por lo tanto, está entre la frialdad y la calidez. Es el color que domina el reino vegetal, asociandosé con la vida, el nacimiento, lo materno. Es el color del agua (símbolo de la vida y del origen), y del despertar a la vida. Justamente, por este recién comenzar, por este empezar un largo camino, el verde también es símbolo de inconstancia e inmadurez. Lo verde nos dispone a lo lúdico, con un contenido emocional de satisfacción y jovialidad que se traducen en conductas de extraversión y de actividad.

VIOLETA: Siendo la combinación de rojo y azul, el violeta mantiene algunas características de ambos, aunque forma un color con características propias. Por lo tanto, se aleja tanto de la impulsividad del rojo como de la ecuanimidad del azul, buscando su propio modo de indentificarse. El problema es que a veces esta búsqueda no llega a su fin, y termina expresando tan sólo la falta de decisión y el titubeo. Por esta tendencia a la búsqueda de nuevos horizontes, el violeta se relaciona con el gusto estético y artístico, pero con reserva social.
Su contenido emocional es la introversión y la rigidez afectiva, con disposición a la defensa…

Significados de los colores del aura:

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