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sábado, 9 de abril de 2016

ALCANZAR LA LIBERTAD, POR AGUSTIN GRAU.


Que es la Libertad del ser?

“La libertad está en ser dueños de la propia vida.”
~ Platón.

Nuestros deseos e intenciones a menudo chocan con los de otros y no podemos llevarlos a la práctica. Eso genera frustración y malestar y hace que nos acostumbremos a vivir prescindiendo de cosas y limitando nuestros anhelos.

Sin embargo, no podemos cambiar nuestro entorno pero sí nuestro interior. Es decir, podemos alcanzar un estado de libertad interior en el que vivir en paz y sosiego, disfrutando de lo que nos guste y sabiendo encarar y resolver lo que no.

Un estado de libertad interior…

Es por eso que Gandhi decía: No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.

O el escritor italiano Arturo Graf, en el mismo sentido, decía: Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas tener?

Y tú dirás: ¿pero qué es la libertad interior?

Bueno, la libertad, como casi todo, es en realidad un estado de ser, un estado de la persona, un estado del espíritu, y a él se puede acceder si practicas los DIEZ PASOS que en este artículo vamos a detallar.

Diez pasos que, sin dudarlo, te llevarán a la libertad... ¿Te apetece? Está en juego tu libertad. Vamos a ello.

1.- PRACTICAR EL DESAPEGO.

El desapego es la actitud que mantienes, y llevas a cabo, para que los resultados de lo que haces no controlen tu vida y, concretamente, no controlen tu estado interior y tus sentimientos.

Es decir, haces cosas con objeto de conseguir resultados, como todos, pero si estos no se producen como esperabas no te hundes, ni te martirizas, ni te deprimes, ni te vuelves loco/a.

Actúas cabalmente, como consideras, pero tu ecuanimidad interior no se ve alterada porque consigas o no lo que quieres. Así evitas permanecer en una montaña rusa en la que subes o bajas al vaivén de los acontecimientos.

Mantente centrado y en calma con independencia de lo que se produzca en el afuera.

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Todas las tradiciones espirituales lo han practicado y aconsejado, y yo, a estas alturas, no voy a inventar la pólvora, así que me fío de ellas.

2.- ELIMINAR LO INNECESARIO (EL RUIDO).

¿Qué es lo innecesario? Todo aquello que no te conduce directamente a lo que quieres. También se puede denominar ruido.

Echa un vistazo a tu alrededor. ¿Cuántas cosas te sobran? Cosas o personas, claro…

Todo aquello que no te conduzca directamente a tus fines, sean más elevados o menos, no te sirve absolutamente para nada. Puedes eliminarlo, puedes prescindir de ello.

Si lo mantienes, te resta energía, te ocupa espacio (dentro y fuera), y la energía que destinas a ello es la que te falta para lo importante.

Así que echa un vistazo y decide, que no te tiemble la mano: empieza a eliminar todo aquello que haga ruido, ocupe espacio (dentro o fuera) y no te sirva para nada. ¡A limpiar!

3.- CONVERTIRTE EN DUEÑO DE TU MENTE.

Según acabo de leer en el libro de Pam Grout, Potencia tu energía (conseguir aquí) la persona promedio tiene aproximadamente sesenta mil pensamientos al día.

¿Crees que son tuyos? No, simplemente tienen lugar ahí, en ti.

Esta es una diferencia importante. No es lo mismo pensar que ser el dueño de los pensamientos.

¿De dónde vienen esos pensamientos, de quién son? Ese es un debate muy amplio que no vamos a tratar ahora. Lo que aquí nos interesa es saber que todo lo que haya en ti, tenga lugar en ti, ocupe un espacio tuyo (físico o mental) y no sea tuyo, SOBRA. No has alquilado tu mente a nadie, ¿verdad? Pues entonces, fuera.

Convertirte en el dueño de tu mente significa que tú eres el que decide lo que entra en ella. Decide los pensamientos que tienes y niégate a colaborar con los que no son tuyos, prestándoles atención y espacio.

Eso significa prestar mucho interés a tu diálogo mental, porque el mismo se desarrolla sin pedirte permiso. Cuando lo observes, elimina lo que no quieres y dedícarte a enfocarte en lo que realmente te importa, en lo que te conduce a tus fines, los que tú te has propuesto.

Serás entonces el dueño de tu mente.

4.- NO SENTIR LA NECESIDAD DE DEFENDER LO QUE PIENSAS O CREES.

También se escapa mucha energía por ahí. Cuando crees que tienes que defender tus postulados (lo que piensas) ante los demás, con objeto de que te aplaudan, te den el visto bueno, te toleren o te consientan, estás desplazando tu poder del centro de tu ser al de los demás.

Pienses, creas o defiendas lo que quieras, es tu postura y es respetable, le guste a quien le guste.

Por otra parte, será imposible contentar a todos, con lo cual no te molestes, evítate el trabajo.

Limítate a expresar, limítate a ser, y tu propia firmeza y seguridad hará que brilles. Eso es todo lo que necesitas.

(y si tienes dudas verás en este post que la verdad es la verdad, aunque estés en minoría de uno, como decía nuevamente Gandhi (lo adoro).

5.- HACERTE CONSCIENTE DE QUE TIENES EL PODER DE CREAR TU VIDA A CADA INSTANTE.

A veces tenemos la sensación de que son las circunstancias externas las que moldean y determinan nuestra vida, ¿verdad?

Tenemos la sensación de que en función de lo que ocurra (fuera), o en función de lo que nos digan (fuera), así haremos. Y eso es un grave error, porque el poder de decidir acerca de tu vida lo tienes tú, no lo que tenga lugar en el exterior.

Pregúntate: ¿quién crea tu vida? Si empiezas a dudar, o incluso si tardas mucho tiempo en responder, es que no lo sabes.

¿Quién si no tú puede tener ese poder? El poder ya lo tienes; lo que necesitas ahora es hacerte consciente del mismo: saber que está ahí, saber que es tuyo y que puedes utilizarlo. Eso te lleva a la libertad.

6.- ABANDONAR LA ACTITUD DE QUEJA.

Ahí tienes otra fuga de energía. Si eres de los que se quejan por todo, protestan por todo y están esperando que alguien diga algo para oponerse, revísalo porque tienes un gran boquete a reparar.

No estoy diciendo que seamos sumisos o conformistas, lo que digo es que no nos quejemos.

Quejarse es realmente una actitud de cobardía, porque si no te gusta algo lo que tienes que hacer es cambiarlo, quitarlo, eliminarlo, sustituirlo… o realizar lo que tengas que realizar para que desaparezca de tu vida.

Si te limitas a quejarte, te estás limitando a lo fácil y cómodo, a lo que no te implica esfuerzo. Te quejas y crees que está todo hecho. Pues no: si no te gusta, haces algo, y si no haces nada, no te quejes.

7.- ENTENDER QUE LO ÚNICO SOBRE LO QUE TIENES POSIBILIDAD DE CAMBIO ES SOBRE TU PROPIO SER.

Hay muchas personas que quieren cambiar el mundo y lo que les rodea. Puede parecer muy loable, pero en realidad lo único sobre lo que tienes posibilidad de actuación es sobre tu propio ser.

No tienes dominio sobre los demás, ni puedes forzar a nadie a nada. Puedes agotarte y ver que todo sigue igual.

En cambio, cambiándote a ti, ya cambias mucho. Cambiando tu actitud, tu forma de ver las cosas, de actuar, de comportarte… Cambiando tu relación con el mundo, expresando tu verdad quieta y claramente, dejando que se expanda silenciosamente lo que llevas dentro (que ya es mucho), mostrando tu ser en cada situación… haces todo lo que puedes hacer, ¡que es bastante!

Todo ello te aporta paz y te elimina cadenas, lo cual significa que te mantiene en un estado de libertad interior en el que puedes mostrarte y ser tal cual eres.

Sinceramente: no te agotes en intentar cambiar lo que no puedes. Cámbiate tú y cambiará el mundo.

8.- NO SENTIRTE OFENDIDO POR NADA NI POR NADIE.

Hay personas para las que todo es una ofensa que tiene que ver con ellas, que va dirigida a ellas. Pero hay un poco de egocentrismo ahí: no eres el centro del mundo, ni todos te tienen en su punto de mira.

Cuando alguien dice algo que te ofende, pueden existir explicaciones diferentes a la de meramente herirte. Puede no ser su intención. Puede simplemente responder a un estado interior suyo que nada tiene que ver contigo.

El mundo no conspira para lastimarte. Si hay cosas del mundo que te ofenden, es preferible que aprendas a fortalecerte frente a ellas en lugar de sentirte dolido, humillado, lastimado y ofendido. Eso no tienen nada que ver con la libertad, ni interior ni de ningún tipo.

9.- ABANDONAR LAS OBSESIONES.

Los chamanes suelen decir que una cosa tiene la misma importancia que las demás, lo cual significa que no tiene ninguna.

Otra manera de decirlo es que una cosa y su contraria tienen la misma importancia , es decir, nuevamente ninguna.

Obsesionarse con algo, defenderlo hasta la saciedad, perseguirlo sin descanso, estar pendiente casi sin respirar… no es excesivamente acorde a un estado de libertad interior. Porque la libertad requiere aire, espacio y no cadenas.

Cuando te obsesionas con las cosas pierdes la perspectiva general, y ésta no es otra que la de entender que todo es un juego, una gran partida sobre un gran tablero. O un teatro, un inmenso teatro en el que todos participamos. Y ni los juegos ni el teatro son tan trascendentes como para obsesionarnos con ellos.

Relativiza todo, no te apegues a nada, disfruta de todo, elimina lo que no te guste o no te haga feliz. Goza siempre. Nada es tan importante y nada requiere nuestra obsesión.

Vive, simplemente vive!!

10.- ABANDONAR LOS PREJUICIOS, LIMITACIONES MENTALES, CREENCIAS IMPUESTAS Y PREDISPOSICIONES.

Antes hablábamos de convertirte en el dueño de tu mente. Y para eso tienes que eliminar lo que no es tuyo, lo que no te pertenece, lo que viene impuesto desde fuera.


Aquí estamos hablando de todo pensamiento que te hace más pequeño, más esclavo y más limitado:  Creencias limitantes, prejuicios mentales, ideas obsoletas…


*Fuente, cortesia y autoria de la nota: Agustin Grau, para agustingrau.com
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