Bienvenido seas a este espacio para el reencuentro del ser. Nada es casualidad, no hay accidentes en el mundo de la voluntad. Por eso celebro y bendigo esta magica sincronia, y elijo creer que el universo nos permitió crear este lazo. Es hora de despertar, las energías del viejo mundo han quedado atrás y el Nuevo Mundo te exige vivir en conciencia, armonia y amor. Que fluya el conocimiento! Que es la llave de la libertad!
Nuestro cumpleaños es un día muy especial, esta cargado de
energias ponderosas para que aproveches y reactives la suerte en todos los
ambitos, es nuestro día MAS IMPORTANTE DEL AÑO puesto que es cuando realmente
comienza tu año particular. El 31 de diciembre marca el cambio de un nuevo año
pero de forma general, en nuestro cumpleaños cuando verdaderamente la vida nos
da una nueva oportunidad para alcanzar lo que anhelamos, para continuar
aprendiendo, por tanto, es la tercera oportunidad y la mas importante durante
el año que tenemos para activar prosperidad al nivel más individual posible.
Como esta fecha marca "tu reinicio" debes
recibirlo y festejarlo por todo lo alto, pues como pases tu cumpleaños, asi
pasarás ese año.
Ritual de cumpleaños:
2 hojas
1 lápiz o birome/pluma
1 caja de fósforos
1 vela nueva
1 olla o un contenedor de metal o piedra anti-inflamable
Como realizarlo:
1. En una hoja en blanco escribir todo lo que querés
“soltar” o dejar atrás con el ciclo que termina. No tienen que ser oraciones
largas, ni tenés que ofrecer una explicación de por qué querés dejar algo atrás
a ese pedazo de papel. El papel no te está juzgando. Escribí palabras sueltas,
dibujá. Lo único importante es concentrarte en admitir con sinceridad lo que ya
no va. Si sale algo que te sorprende, anotalo también. Confía en tu sabiduría
interior.
2. Sin releer, prendé un fósforo, tirá el papel en la olla y
que arda. Miralo hasta que se consume por completo. Si tenés ganas podés
enterrar o esparcir las cenizas al viento, en un gesto de “devolver” y
agradecer por lo que tuviste, bueno o malo. Todo es aprendizaje y parte de tu
vida.
3. En la otra hoja en blanco escribí tus intenciones, lo que
querés ser y hacer. Y no digo “lo que querés que te suceda”, porque lo externo
no es posible dirigirlo de esa forma. Pero podés tener intenciones “de ser y
hacer” y ¡agarrate en el rollercoaster! Porque te van a suceder muchas cosas.
4. Prende tu vela nueva. Idealmente es una vela que elegiste
para vos como un auto-regalo. Tiene que ser una vela que te guste mucho, que te
alegre mirarla. Hacé de comprar esa vela un ritual en sí. Mirala arder un rato
largo, pensando en todo lo buno que quieres hacer y ser este nuevo ciclo que empieza, solo piensa en lo positivo, y apagala cuando lo sientas, mojando las llemas de tus dedos con tu saliba, no la apagues soplando la vela.
5. En los 52 días subsiguientes, vuelve a repetir tus
intenciones. Puedes releerlas del papel y volver a prender la vela. No hace
falta pases de magia, simplemente regalate unos minutos para conectarte con esa
imagen de lo que tu ser quiere ser, e iluminalo con la luz del fuego.
Otros rituales para no pasar por alto:
Además del ritual de intenciones —que notarán que también
practico en año nuevo, ya que es otro momento energético fuertísimo, como
también las lunas nuevas—, el ritual de celebrar tampoco tiene que ser pasado
por alto. Elige con quienes querés estar, si no sientes ganas de una mega fiesta
no te obligues. Elige lo que querés comer, la música que querés escuchar. Que
no te apuren. No corras. Vistete para la ocasión, porque TU eres la ocasión!! Estrena algo. Hazte un auto-regalo, aunque sea la vela para tu ritual. Hacé un
paréntesis y regalate el ritual. Si se termina el día y no podés hacer el
ritual, hazlo al día siguiente. No te castigues. Pero no te abandones..... baila, riete, gozá. Es tu cumpleaños.
¡Feliz Cumpleaños!!!
*Fuente y autoria de la nota: happimess.co, by Vik Arrieta, Co-fundadora
& Directora Creativa de Monoblock, Ilustradora ocasional, Lifestyle
explorer en mi happimess.
ABRECAMINOS:
AUTORA: Luna Sierra Salinas
Al igual puedes realizar este otro ritual si te parece, el
cual abrira tus caminos para recibir en este Nuevo ciclo lo mejor de la vida.
RITUAL ABRECAMINOS:
250 gramos de sal marina.
Una fotografía nuestra pequeña, tipo carnet de conducir o
documento de identidad, a color.
Medio folio y un bolígrafo de tinta negra.
Un vaso de cristal.
Cerillas de madera, o un encendedor
Cómo hacer el Ritual Abrecaminos
Una vez estés preparado, sigue los siguientes pasos:
Primo analiza qué aspectos y situaciones son los que están
obstaculizando tu vida o qué aspectos deseas cambiar. Todas las ideas que
vengan a tu mente son válidas.
Después, comienza a apuntar con el bolígrafo de tinta negra,
en el medio folio que has preparado para hacer el ritual, todo aquello que deseas
en tu vida y se encuentra estancado por los motivos que has pensado antes.
Por ejemplo, puedes anotar, entre otras cosas, lo siguiente:
➨ Mejorar la relación con mi
pareja.
➨ Ganar autoestima.
➨ Sentirme feliz.
➨ Generar riqueza y abundancia
en mi vida.
➨ No ser impulsiva.
➨ Aprender un nuevo oficio.
➨ Encontrar un empleo que me
haga feliz.
➨ etc., etc,
Una vez tengas la lista completa, vas a doblar el folio tres
veces, quedando lo que has escrito en la parte interna.
Justo después, llenarás por la mitad un vaso con sal,
introducirás ahora tu fotografía y, una vez la foto esté en el vaso, terminarás
de llenar el vaso hasta arriba con sal.
El vaso lo situarás sobre el folio que habías doblado
previamente y ambas cosas las dejarás toda una noche a la luz de la luna, a ser
posible desde las 9 (21 horas) de la noche hasta las 9 del próximo día.
Un
total de 12 horas recibiendo la carga energética lunar y dejando actuar a la
sal en su enorme acción purificadora y abre caminos.
A la mañana siguiente eliminarás la sal a la basura o por el
inodoro, asegurándote que no quede ni rastro en tu hogar. Del mismo modo
tirarás a la basura el vaso que has empleado, sin necesidad de romperlo.
En cuanto al folio, con el encendedor vas a quemarlo
completamente, en un lugar seguro, eliminando así las impurezas que en tu vida
no te permitían prosperar y conseguir aquello que mereces. Después tirarás los
restos a la basura.
En cuanto a la fotografía, es la parte central de este
ritual abre caminos. Después de llenarla de energía, esa foto representa tu yo
maximizado, energizado y que ya camina para alcanzar todas las metas. Por lo
tanto, la fotografía la llevarás encima tuya todos los días, a ser posible en
tu cartera o bolso.
A los 60 días es importante que finalices el ritual
desechando ya la fotografía a la basura y siguiendo tu propio camino que has
ido marcado. Puedes, no obstante, repetir todo el proceso y, de nuevo, llevar
junto a ti, durante 60 nuevos días, una fotografía llena de energía.
Sin embargo, durante más de 20 años que he estado realizando
este ritual, pocas personas han tenido que repetirlo: Los efectos son siempre
inmediatos, claros y sorprendentes.
*Gracias a la autora de este gran ritual: Luna Sierra de
abrecaminos.net
Ritual de cumpleaños:
El día anterior a tu cumpleaños, realiza una infusión con
los siguientes ingredientes:
- 1 manzana.
- Canela.
- Clavos (la cantidad será proporcional al número de años
que cumples).
- Yerbabuena.
Hierve y deja tapado hasta la mañana siguiente.
Consejo: si eres una persona que sufre de ansiedad o
hiperactividad, agrega manzanilla. Si por el contrario eres tímida y callada,
te servirán los pétalos de rosa; uno por cada año tengas.
Proceso:
- Apenas te levantes, lo primero que deberás hacer será
prender una vela, o varias, ¡todas las que puedas!
- Cuela la infusión que preparaste el día anterior y, al
terminar la ducha habitual, derrámala sobre tu cuerpo. Mientras lo haces
deberás pensar en tres proyectos que quisieras que se llevaran a cabo en el
nuevo año que comienza para ti.
- Inmediatamente salgas del baño, antes de vestirte, escribe
tus proyectos en tres papeles. Debes hacerlo lo más detallado posible: ¿cómo
harás para que se haga realidad?, ¿qué necesitas para llevarlo a cabo?, ¿en
cuánto tiempo quieres que se materialice?, luego guarda los papeles en tres **sobres rojos chinos**, y ubícalos debajo de la vela que prendiste o llévalos
contigo durante del día.
- En la noche, coloca los sobres debajo de la almohada y
duerme con ellos.
**En la cultura china, los sobres rojos son utilizados en
ocasiones y son símbolos de buena suerte, felicidad y prosperidad.**
Lo más importante de este ritual es que pongas toda tu buena
energía y tus mejores intenciones la realización de tus proyectos. Tu actitud
positiva deberá ser una constante durante todo el día de cumpleaños y ¿por qué
no? durante el resto del año ¡Felicidades!
*Agradecimiento a: Carmen Lucía Murcia, Asesora de Feng Shui,
Directora del Centro Holístico Dragones de Agua.
Porque a veces es importante empezar a querernos a nosotras
mismas antes de querer a alguien más. Lo gracioso acerca del amor es el hecho de que no necesitas
de otras persona para poder experimentarlo. Aún así, sin la otra persona, no
puedes sentirlo por completo. Estamos seguras que las relaciones amorosas y no amorosas
son los temas más complejos para discutir.
Si estás cansada de decir: “Sé honesto conmigo”, o cansada
de rendirte antes de que él o ella decida si quiere desarrollar una
conexión contigo....
Entonces es tiempo de liberarte a ti misma haciéndote las siguientes 6
promesas:
1. Promete nunca cambiar quién eres por alguien más
Las relaciones son las oportunidades más grandes para
realizarnos a nosotras mismas. Trágicamente, en muchas ocasiones vemos que los
intereses de alguien más se convierten en los nuestros. Intentamos encontrarnos
a nosotras mismas en alguien diferente.
El problema es que nos olvidamos de quiénes somos esperando
que se salve la relación y eso solo empeora las cosas. Tenemos que estar con
alguien que nos haga sentir como somos en realidad.
2. Promete nunca intentar controlar a la otra persona
A nadie le gusta que le digan lo que puede o no hacer o ver.
Debajo de todas esas preocupaciones vive un miedo y una verdad que dice que tu
pareja puede irse en el momento que lo desee.
Aprender a aceptar este miedo y prometiéndote que confiarás
en la otra persona, pueden estar seguros los dos. Tenemos que estar con alguien
que no nos limite o nos detenga.
3. Promete estar en las buenas y en las malas
Va a haber días de dolor, de falta de comunicación y también
de felicidad y flojera. Sin importar tu relación, prometerte esto te dará
fundamentos sólidos y un sentido de seguridad.
Cuando las personas entran en una relación, empiezan con la
mentalidad de “tu recibes lo que das”. Tenemos que tener en mente que las
relaciones siempre van a ser más de lo que esperamos y entrar en ellas sin
miedos y con la opción de dar sin recibir.
4. Promete no ser egoista
Es muy fácil enfocarte en tus necesidades y en lo que tú
quieres de la relación. Per es importante que tu pareja se sienta los
suficientemente cómoda para ser él o ella misma. Debe tener siempre la opción
de comunicar sus necesidades hacia ti.
El hecho de simplemente estar ahí es algo que todas las
relaciones necesitan. Tenemos que estar con alguien que tenga en mente siempre
nuestras necesidades también.
5. Promete nunca olvidar los detalles
Después de cierto punto, tú lograrás estar muy cómodo y tu
pareja también, y eso está bien. El otro debe saber que aún estás ahí y que lo
sigues queriendo.
Nunca dejes de intentar ganarte su corazón. Las sorpresas
nunca se olvidan. Recuerda tener momentos de sexis y también bromear. Pasa tus
días con alguien que te haga sentir amada.
6. Prométete a ti misma que el amor nunca va a estar
garantizado
El amor no se garantiza, pero sí se promete. Es la promesa
de una oportunidad para crear algo que nadie más tiene. Cuando no tengas el
amor que crees que mereces, recuerda que el amor es gratis e ilimitado.
El amor siempre será único cuando decides compartirlo con
una persona y nunca será el mismo con todos. Busca a alguien que no te tome
como garantía también.
*Fuente, cortesia y autoria de la nota: rincondeltibet.com
"Silencio..... Es ese encuentro interior Divino que nos
acerca en un abrazo sublime con Dios.... Callar, que el tiempo de sentir desde lo mas profundo de tu interior comienza.....
Callar, que el amor cuando duele no es bueno.... Caminar por otros
rumbos, conocer la alegría, abrazarla y no dejarla marchar, destruyendo las
falsas barreras que nos encasillan en esa indiferencia ajena, que es ya una marca en
esa vida que uno mismo elige para hacernos compañía....
Rechaza la tristeza
bendice la experiencia... Calla y escucha tu corazon, ese dulce encuentro que
nos permite reencontrarnos.....
Se como el halcon que vuela alto en el cielo, fluye
con el aire... Abre tus alas para encontrarte con la libertad del ser..... Y comprender
que nada en esta vida merece el dolor....
Despliego las alas de mi alma... Alzo el vuelo... Fluyendo con la
vida, amando sin medida... Para reencontrarme de nuevo con mi verdadera esencia... En el silencio de mi
alma."
“Si yo no pienso en mí, quién lo hará…Si pienso en mi, quién soy”.
Autoestima y egoismo son tomados generalmente como términos
antagónicos, aunque ambos comparte un significado muy emparentado: la idea de
quererse, valorarse, reconocerse y ocuparse de sí mismo.
Sabemos dónde está cada cosa y cada persona que queremos,
pero muchas veces no sabemos dónde estamos nosotros. Nos hemos olvidado de
nuestro lugar en el mundo. Podemos ubicar rápidamente el lugar de los demás, el
lugar que los demás tienen en nuestra vida, y a veces hasta podemos definir el
lugar que nosostros tenemos en la vida de otros, pero nos olvidamos cuál es el
lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida.
Nos gusta enunciar que no podríamos vivir sin algunos seres
queridos. Yo propongo hacer nuestra la irónica frase con la que sintetizo mi
real vínculo conmigo:
"No puedo vivir sin mí."
La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que
queremos es cuidarlo, ocuparnos de él, escucharlo, procurar las cosas que le
gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo más que quiere en
el mundo, llevarle a los lugares que más le agradan, facilitarle las cosas que
le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensión.
Cuando el otro nos quiere, hace exactamente lo mismo
Ahora, me pregunto: ¿Por qué no hacer estas cosas con
nosotros mismos?
Seria bueno que yo me cuidara, que me escuchara a mi mismo,
que me ocupara de darme algunos gustos, de hacerme las cosas más fáciles, de
regalarme las cosas que me gustan, de buscar mi comodidad en los lugares donde
estoy, de comprarme la ropa que quiero, de escucharme y comprenderme.
Tratarme como trato a los que me quieren.
Pero, claro, si mi manera de demostrar mi amor es quedarme a
mereced del otro, compartir las peores cosas juntos y ofrecerle mi vida en
sacrificio, seguramente, mi manera de relacionarme conmigo será complicarme la
vida desde que me levanto hasta que me acuesto.
El mundo actual golpea a nuestra puerta para avisarnos que
este modelo que cargaba mi abuela, “la vida es nacer, sufrir y morir”, no sólo
es mentira, sino que además es mal intencionado (les hace el juego a alguno
comerciantes de almas).
"Si hay alguien que debería estar conmigo todo el tiempo, ese
alguien soy yo."
Y para poder estar conmigo debo empezar por aceptarme tal
como soy. Y no quiere decir que renuncie a cambiar a través del tiempo. Quiere
decir replantear la postura. Porque frente a algunas características de mí que
no me guste hay siempre dos caminos para resolver el problema.
El primero, el más común, es la solución clásica: intentar
cambiar.
El segundo camino, el que propongo, es dejar de detestar esa
característica y como única actitud, permitir que, por sí misma, esa condición
se modifique.
Incluso para cambiar algo el camino realmente comienza
cuando dejo de oponerme. Nunca voy a adelgazar si no acepto que estoy gordo.
El ejemplo que siempre pongo es una historia real que me
tiene como protagonista:
Yo suelo ser bastante distraído. Cuando tenía mi primer
consultorio, muy frecuentemente olvidaba las llaves, y entonces llegaba a la
puerta y me daba cuenta de que había
olvidado el llavero en mi casa. Esto generaba un problema, porque tenía que ir
al cerrajero, pedirle que me abriera, hacer un duplicado de la llave. Era toda
una historia.
La segunda vez que me pasó decidí, furioso, que no podía
pasarme más. Así que puse un cartelito en el parabrisas de auto que decía:
“llaves”. Me subia al auto, veía el cartelito, entraba de nuevo en mi casa y me
llevaba las llaves. Funcionó muy bien las primeras cuatro semanas, hasta que me
acostumbré al cartelito. Cuando te acostumbras al cartelito ya no lo vez más.
Un día olvidé las llaves otra vez, así que le pedí a mi esposa que me hiciera
acordar de las llaves. Todas las mañanas ella me decía: “¿Llevas las llaves?”.
Pero el día que ella se olvidó, yo me olvidé y, por supuesto, le heché la culpa
a ella, pero de todas maneras tuve que pagar el cerrajero.
Un día me di cuenta de que, indudablemente, no había manera;
que yo era un despistado y que de vez en cuando me iba a olvidar las llaves.
Por lo tanto, hice una cosa muy distinta a todas las anteriores:
Hice varias copias de las llaves y le di una al portero, una
al heladero de la esquina (que era amigo mío), otra a una colega que tenía el
consultorio a cinco cuadras, enganché una con las llaves del auto y me quedé
con una suelta. Tenía cinco copias rondando por ahí.
Este relato no tendría nada de gracioso sino fuera porque, a
partir de ese día nunca más olvidé las llaves.
Todavia hoy el portero del departamento de la calle Serrano,
cuando me ve, me dice: “No se para que me dio esta llave si nunca la usó”.
La teoria paradojal del cambio dice que solamente se puede
cambiar algo cuando uno deja de pelearse con eso.
Y si mi relación conmigo me condiciona tanto por dejar de
vivir forzándome a ser diferente, imaginemos cómo condiciona mi relación con
los demás creer que ellos tienen que cambiar.
Uno de los aprendizajes ha hacer en el camino del encuentro
es justamente la aceptación del otro tal como es. Y eso sólo es posible si
antes aprendí a aceptarme.
El enorjarse con el otro por cómo es significa que, para que
yo pueda quererlo, tiene que ser como yo quiero que sea. Si tu amiga es
impuntual y la esperas una hora cada vez que te citas con ella, no te enojes.
¿Quién te obliga a esperarla? Cuando yo espero a alguien que es usualmente
impuntual, la razón de mi espera es porque elijo esperarlo y no porque él llegó
tarde. ¿Debo hacer responsable al otro de mis propias decisiones?
Mi esposa y yo decidimos hacer nuestra ceremonia de
casamiento a un horario inusual: la hora que realmente anunciaba la invitación.
Esperamos quince minutos. Más de la mitad de la gente nunca
llegó o, mejor dicho, llegaron mucho después y se quedaron como media hora en
la puerta pensando que nosotros todavía no habíamos llegado cuando, en
realidad, ya nos habíamos ido.
Son estilos, maneras de plantear las cosas.
Cada uno espera cuanto quiere esperar.
Tu concepto de la puntualidad es tuyo y yo no lo comparto.
No tienes que ser como yo, pero no me pidas que sea como tú.
Ser adulto significa hacerse responsable de la vida que uno
lleva, saber que las cosas que uno vive en gran medida las vive porque se ocupa
de que así sea y, a partir de allí, animarme a quererme incondicionalmente, por
egoísta que parezca.
Un día, mientras escuchaba a Enrique Mariscal, se me ocurrió
transformar un cuento suyo en este que llamé “El temido enemigo” y que quiero
volver a contarte aquí:
Había una vez un rey al que le gustaba saberse poderoso, y
deseaba que a su alrededor todos lo admiraran por su poderío.
Llamó un día a un sabio de la corte para preguntarle si
habia alguien más poderoso que él en el planeta, y el sabio le dijo que se
habia enterado de que vivía en el poblado un mago cuyo poder nadie más que él
poseía: sabía el futuro.
El rey hirvió de celos y empezó a preguntar sobre este mago.
Un día, cansado de que le contaran lo poderoso y querido que era el mago, el
rey urdió un plan: invitaría al mago a una cena y, delante de los cortesanos,
le preguntaría en qué fecha moriría el mago que había llegado al reino. En el
momento que respondiera, lo mataría con su propia espada para demostrar que el
mago se había equivocado en su predicción, se acabarían, en una sola noche, el
mago y el mito de sus poderes…
El día del festejo llegó y, después de la gran cena, el rey
hizo la pregunta:
– ¿Es cierto que puedes leer el futuro?
– Un poco -dijo el
mago.
– ¿Cuándo morirá el mago del reino?
El mago sonrió, lo miró a los ojos y contestó:
– Un día antes que el rey.
Al oir aquella respuesta, el rey no solo no se atrevió a
matarlo sino que, temeroso de que le pasara algo, lo invitó a quedarse viviendo
en el palacio con la excusa de que necesitaba un consejero sobre unas
decisiones reales.
Por la mañana, el rey mandó llamar a su invitado. Para
justificar su permanencia le hizo una pregunta; y el mago, que era un sabio, le
dió una respuesta correcta, creativa y justa.
El rey alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que
se quedara un día más, y luego otro más. Todos los días el rey se tomaba el
tiempo de charlar con el mago para confirmar de que estaba vivo y para hacer
alguna pregunta. Sentía que los consejos de su nuevo asesor eran tan acertados
que terminó, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en todas sus decisiones.
Pasaron los meses y los años. Y como siempre, estar cerca
del que sabe vuelve al que no sabe más sabio… Así, el rey se fue volviendo poco
a poco más justo y dejó de necesitar sentirse poderoso. Reinó de un modo
bondadoso y el pueblo empezó a quererlo. Ya no consultaba al mago con la idea
de consultar su salud, realmente iba para aprender. Y con el tiempo, el rey y
el mago llegaron a ser excelentes amigos.
Hasta que un día, a cuatro años de aquella cena, el rey
recordó que el mago, a quien consideraba ahora su mejor amigo, había sido su
más odiado enemigo. Y recordó el plan urdido para matarlo.
Como no podía ocultar ese secreto sin sentirse hipócrita, se
dió valor, golpeó la puerta del mago y, apenas entró, le dijo:
– Tengo algo para contarte, mi querido amigo, algo que me
oprime el pecho.
– Dime -dijo el mago- y alivia tu corazón.
– Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté
sobre tu muerte, yo no quería saber tu futuro, planeaba matarte ante cualquier
respuesta que me dieras, quería que tu muerte desmitificara tu fama. Te odiaba
porque todos te amaban… Estoy tan avergonzado…
El mago le dijo:
– Haz tardado mucho en decírmelo, pero me alegra porque me
permite decirte que ya lo sabía. Era tan clara tu intención, que no hacía falta
ser adivino para saber lo que ibas a hacer… Pero como justa devolución a tu
sinceridad, debo confesarte que yo también te mentí. Inventé esa absurda
historia de mi muerte antes que la tuya para darte una lección que hasta hoy
estás en condiciones de aprender.
Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los
otros, y hasta de nosotros mismos, que creemos despreciables, amenazantes e
inútiles… y, sin embargo, si nos damos tiempo, terminamos viendo lo mucho que
nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.
Nuestras vidas estan ligadas por la amistad y la vida, no
por la muerte.
El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la
confianza de esa relación que habían construido juntos.
Cuanta la leyenda que, esa misma noche, misteriosamente, el
mago murío mientras dormía, y que al enterarse, el rey cavó con sus propias manos
un pozo en el jardín, justo debajo de su ventana, y que allí se quedó llorando
al lado del montículo de tierra hasta que, agotado por el llanto y el dolor,
volvió a su habitación.
Cuenta la leyenda que esa misma noche, veinticuatro horas
después de la muerte del mago, el rey… murió en su lecho mientras dormía.
Quizá por casualidad… Quizá por dolor… Quizá para confirmar
la última enseñanza del maestro.
Este cuento es la expresión de dos cosas: el amor y el
egoísmo.
Se supone que el egoísmo es patológico cuando va en desmedro
del otro, cuando me impide compartir. Pero ¿Por qué el otro se vería dañado y
afectado por el hecho de que yo me quiera mucho?
Sabemos ya que el amor no se agota, que mi capacidad de amar
es ilimitada y, por lo tanto, que es ridículo pensar que por quererme mucho a
mí mismo no me va a quedar espacio para querer a los demás.
Con el egoísmo pasa exactamente lo mismo que lo que le
pasaba al rey con el mago.
El egoísmo es para mí un mago poderoso, capaz de revelarnos
algunas verdades sobre nosotros mismos. Pero vivimos rechazándolo, lo queremos
matar, sin darnos cuenta de que no podríamos vivir sin él.
Si conseguimos, como en el cuento, hacernos amigos del mago,
amigarnos con nuestro egoísmo, entonces no sólo podremos servirnos de él para
engrandecernos sino que podremos volvernos más generosos, más nobles, más
sabios, más solidarios y más inteligentes.
Todo lo que cada uno se quiere a sí mismo es poco. Con
seguridad, a todos todavía nos falta querernos más.
Ocurre que cuando el individuo se le prohíbe ser egoísta,
para encontar un lugar donde quererse, cuidarse y atenderse, se vuelve
mezquino, ruin, codicioso, canalla y jodido. El individuo se vuelve
despreciable porque cree que tiene que elegir entre él y el otro, y cuando se
elige a sí mismo cree que lo hace en contra de su moral. La idea que anima a
concebir el egoísmo como un desmedro de los otros es plantearse la vida como
una batalla mortal. Pero eso no siempre es cierto. Habrá habido, y seguramente
seguirá habiendo, batallas a muerte, pero analizar el mundo de este modo en
todo momento es una visión limitada con la cual no comulgo.
Hasta que el individuo no descubre su mejor egoísmo, el
poderoso mago dentro de él, no se da cuenta de que él es el centro de su
existencia y decimos entonces que está descentrado. Quiero decir, que vive y
gira al rededor de cosas externas, que hace centro en otras cosas.
Por supuesto, algunos
aspectos de nuestro mundo están compartidos; tú y yo podemos charlar, podemos
ponernos de acuerdo y también en desacuerdo, podemos tener espacios en el mundo
del otro y espacios comunes a los dos. Pero cuando tú te vas… te vas con tu
mundo y yo me quedo con el mío.
Si yo renuncio a ser el centro de mi mundo, alguien va a
ocupar ese espacio. Si giro alrededor tuyo empiezo a estar pendiente de todo lo
que digas y hagas. Entonces vivo en función de lo que me permitas, de lo que me
des, de lo que me enseñes, de lo que me muestres, de lo que me ocultes…
Y, por otro lado, cuando me doy cuenta de que soy el centro
del mundo de otro, me empiezo a asfixiar, me pudro, me canso y quiero escapar…
Mi idea del encuentro es: dos personas centradas en ellas
mismas que comparten su camino sin renunciar a su centramiento. Si no estoy
centrado en mí, es como si no existiera. Y si no existo, ¿Cómo podría
encontrarte en el camino?
¿Por qué es tan difícil aceptar esta idea del encuentro?
Porque va en contra de todo lo que aprendimos. Hemos
aprendido que si algo para ti es importante, debe serlo también para mí. Porque
estamos entrenados en privilegiar al prójimo.
Pero vengo yo, Jorge Bucay, y provoco, escandalizo, pateo la
puerta y digo: “¡Para nada! En realidad, lo que yo miro es más importante que
lo que mira el otro; mis ojos son prioritarios a los ojos del otro”.
Cada vez que explico este pensamiento, alguien salta
indignado: “¡Eso es egocéntrico!”. Y yo digo: “Sí, claro que es egocéntrico”.
Como todas las posturas individualistas, esta postura es egocéntrica. Es
individualista, egocéntrica y saludable, las tres cosas.
Indefectiblemente, para aprender esta idea del encuentro hay
que desandar la otra, la de la dependencia. Se nos mezclan, seguramente, pero
hay que seguir trabajando.
Hay que tener el valor de ser el protagonista de nuestra
vida. Porque si se cede el papel protagónico, no hay película.
Cuando estamos en una negociación, el otro puede decir muy
enojado: “Pero al final tú estás haciendo lo que a ti te conviene”.
Sí, estoy negociando para hacer lo que más me conviene a mí,
¿Para qué otra cosa negociaría?
¿Desde qué lugar negociaría si no me prefiriera a mí antes
que a ti.
Negocio con otro porque es imposible hacer todo lo que yo
quiero, y si pudiera hacerlo, sin dañar al otro, quizá lo haría. ¿Por qué no?
Puedo quererte y estar dispuesto a ceder un poco porque
además de quererme a mí te quiero a ti; pero entre los dos, no hay ninguna duda
de que me prefiero a mí.
No se nace sabiendo disfrutar el compartir, tampoco es
obligatorio, pero se puede aprender.
Al principio, la música clásica parece medio chirriante,
pero después se aprende a escuchar a Tchaicovsky; después ballet; y después, si
uno se anima un poquito más, empieza a encontrarle el placercito al barroco; y
después empieza a escuchar música sinfónica. Uno va educando su oído y no
pierde el gusto por lo anterior.
Cuando no hemos sido entrenados para mirar pintura, vemos un
cuadro famoso y no entendemos. Pero así como se aprende a escuchar música, se
aprende a entender pintura. Se lee sobre pintura y se aprende a mirar.
La moral también se aprende.
Nadie puede hacer que me guste Goya. Nadie puede obligarme a
que me guste Picasso, pero si yo aprendo, si yo crezco, si yo educo mi buen
gusto. Va a crecer la posibilidad de que me gusten esas cosas, voy a encontrar
aquello que realmente está ahí, par poder extraerlo y disfrutarlo.
Cuanto más disfruto, cuanto más placer soy capaz de sentir,
más entrenado está mi amor por mí. Si cuidarte y darte desde el amor me da
placer, por qué no pensar que es desde la búsqueda de este placer que yo actúo
y ejerzo el amor que te tengo.
Cómo no va a ser así, si el amor por ti proviene del amor
por mí.
Hay que darse cuenta de que hay en el mundo personas, cosas
y hechos muy importantes, pero ninguno más importante para mí que yo mismo.
Porque nos guste o no nos guste, repito, cada uno de nosotros es el centro del
mundo en el que vive.
Si en un grupo dices:
– Yo defiendo bien mis lugares porque tengo la autoestima
bien elevada.
el otro te dice:
– Oye, qué bien, ¿Quién es tu terapeuta?
En cambio, si dices:
– Yo defiendo muy bien mis lugares porque soy bien egoísta.
El otro te dice:
– ¡Estas loco Bucay! Cambia de terapeuta.
Apuesto con todo mi corazón por nosotros. Pero si vas a
forzarme a elegir…
“Aunque estemos rodeados de gente y de formas de comunicación existe un alto grado de aislamiento. No hay peor sensación de soledad que aquella que se experimenta al estar en pareja o con gente”.
~Francesc Torralba.
He decidido estar sola por un tiempo...
"....Soy de quienes piensan que las mejores cosas, momentos y personas, llegan por sí solos y cuando menos se planea. Creo firmemente que aquello que se da de manera natural, a su debido orden y tiempo, siempre crea lazos más fuertes y duraderos.
He decidido estar sola por un tiempo. Y con sola, no me refiero a aislarme de las personas, sino a aislarme del amor de pareja y las mariposas en el estómago, para concentrarme en mí y crecer como persona.
He decidido dedicar más tiempo a lo que me apasiona, a mis amigos y familia. Leer más, escribir más, bailar más, cantar más, sonreír más, ser feliz por mí misma.
Procurar verme bonita para mí, arreglarme para mí y enamorarme de mi misma.
He decidido depurarme de lo que, y quienes me hacen daño: malos hábitos, malas actitudes, malos pensamientos y personas nocivas.
He decidido dar en misma cantidad el cariño y atención que me dan. No por orgullo y mucho menos por vanidad, sino porque por amor propio, debo aprender a identificar cuando doy más de la cuenta y a cambio obtengo nada.
He decidido estar sola porque no hay nadie en este mundo que pueda hacerme más feliz que yo misma. Porque el verdadero amor comienza cuando yo me amo, y sólo entonces puedo amar verdaderamente a alguien más.
No he decidido estar sola por depresión, ni por amargada, ni porque rompieron cruelmente mi corazón, ni porque ‘’todos son iguales’’… y esto último recalcado puesto que no, no todos son iguales y tampoco yo lo soy, es por eso he decidido estar sola.
El hecho de que decida estar sola, no significa que cerraré las puertas de mi corazón; significa que esperaré el tiempo necesario hasta que esté preparada para volver a amar.
El hecho de que decida estar sola, no quiere decir que me la pasaré todo el tiempo llorando; significa que disfrutaré al máximo cada emoción mientras pueda, pues a fin de cuentas, como leí alguna vez:
”¿Cómo conocerías la felicidad, si nunca experimentas la tristeza?’’.
El hecho de que decida estar sola, no quiere decir que no tengo la madurez para tener una relación estable; significa que tengo madurez de sobra para saber que un amor sincero no se busca como un loco, sino que ambas personas se encuentran en el momento indicado y entonces todo surge.
He decidido estar sola, porque no hay peor cosa que una persona que le teme a la soledad. Porque estar sola no es ser una persona apática, sino una persona que aprende a conocerse a sí misma y de este modo se relaciona con personas que valen la pena.
Buscar a alguien para llenar tu soledad, es de las peores cosas que puedes hacer. Temer a la soledad, es la muestra más clara de miedo y disgusto hacia ti mismo, a quien eres. Es no saber que la felicidad se encuentra en ti, y no en otras personas u objetos.
Cuando estas con alguien sólo para no sentirte solo, terminas lastimando a esa persona y engañándote a ti mismo; porque no te unió a ella una atracción sincera y mucho menos el verdadero deseo de compartirle tu felicidad.
He decidido estar sola porque deseo sanar mis heridas, deseo rescatar mi esencia y construir mi propia felicidad para después compartirla con alguien más, que también se ame a sí mismo cuando está solo.
Quiero estar sola por decisión propia… porque pretender olvidar a una persona con otra, o pretender buscar consuelo al vacío que a veces se suele sentir, es el camino adecuado para terminar estando verdaderamente sólo, sin siquiera tenerte a ti mismo en el proceso.
Estoy sola porque sé que cuando vuelva a enamorarme, será de la manera más sincera… y no sólo por despecho o por miedo a mí sin ti.
*Fuente, cortesia y autoria de la nota: Mayeli Telleza, para soyespiritual.com
EJERCICIO DE RELAJACION PARA DEJAR IR TODAS LAS PREOCUPACIONES, POR LOUISE L. HAY.
"Mientras lees este ejercicio, haz una inspiración profunda y, mientras ex-halas, deja que la tensión desaparezca de tu cuerpo… Deja que el cuero cabelludo, la frente y la cara se relajen… Para leer no necesitas mantener la cabeza tensa… Deja que la lengua, la garganta y los hombros se relajen… Deja que se relajen la espalda, el abdomen y la pelvis… Deja que la respiración se tranquilice al relajar los pies y las piernas…. ¿Sientes un cambio notable en el cuerpo desde que empezaste a leer el párrafo anterior?.. Observa cuánto se tensa. Y si está tensándose el cuerpo, también está tensándose la mente. En esta posición cómoda y relajada, di:
«Estoy dispuesto a aflojar la tensión. Me libero. Me dejo ir. Me libero de todas las tensiones, de todos los miedos. Me libero de todo enojo y de toda culpa. Renuncio a todas las tristezas y a todas las viejas limitaciones. Me relajo y estoy en paz. Estoy en paz conmigo mismo. Estoy en paz con el proceso de la vida. Estoy a salvo.»
Repite este ejercicio dos o tres veces. Siente el placer de aflojar la tensión, de relajarte. Repítelo cada vez que te encuentres pensando en dificultades. Necesitarás cierta práctica para que esta rutina acabe formando parte de tu vida. Una vez que estés familiarizado con este ejercicio, puedes hacerlo en cualquier parte y en cualquier momento. Y serás capaz de relajarte completamente en cualquier situación."
Un ejercicio poderoso para desarrollar el AMOR propio.
Jack Canfield, para quienes no lo conozcan es el célebre autor del aclamada serie de libros “Sopa De Pollo Para El Alma”, Jack enseñaba algunos ejercicios para amarse así mismo, que el mismo lo realiza como una rutina diaria en su vida, durante la noche.
Este ejercicio se llama “El Ejercicio Del Espejo”, y consiste en lo siguiente:
Todas las noches antes de irse a la cama, de preferencia después de haber lavado la cara, cepillarse los dientes y ponerse en la pijama, pon un espejo en donde puedas estar parad@ en frente, relajadamente durante unos minutos. Si eres casad@, le puedes pedir a tu compañero que te de unos minutos para ti para estar a solas, porque para obtener los máximos resultados debes de hacer este ejercicio en absoluta soledad. Así que ponte frente al espejo, ya sea del baño o del dormitorio.
Los primeros segundos, contémplate a ti mism@. Lo más probable es que nunca hayas hecho esto antes, por lo que seguramente te sentirás muy incómodo o incómoda, ten la seguridad de que esto es normal, simplemente dirige tu mirada hacia tus ojos y envíate todo el amor y la aceptación que puedas. Mira a tus ojos, tu piel, tu frente, tu nariz, etc. y si estás de pie frente a un espejo de cuerpo entero mira también todas las partes de tu cuerpo. (Si eres lo suficientemente valiente para intentar este ejercicio totalmente desnud@, ¡adelante! Pero no es muy necesario para obtener resultados).
Después de un rato de estar contemplándote dite en voz alta a ti misma: "Te amo" seguido de tu nombre completo. Una vez más, al momento de decirte te amo en voz alta, puede traer sentimientos incómodos. Has lo posible por atenerse sólo a cualquier sentimiento que se presente, ya sea positivo o negativo. Son sólo sentimientos y los puedes aceptar y permitir. Reflexiona sobre tu día, y piensa en cosas en las que estarías orgulloso de ti mismo o misma. Estas pueden ser cosas grandes o pequeñas, el objetivo es encontrar de 5 a 10 cosas que hiciste durante el día. He aquí algunos ejemplos: "Estoy muy orgullosa de mi por comer alimentos saludables." "Estoy orgulloso de mi por haber terminado el reporte a tiempo en el trabajo." "Estoy tan orgullosa de mi por el buen ejemplo que le doy a mis hijos." Reflexiona por aquello en lo que te sentirías orgullos@, La idea es reconocer y apreciar las cosas que lograste durante el día. Una vez más, el objetivo es recordar de 5 a10 cosa que hayas realizado durante el día y en el que te puedas sentir orgullos@
Sin dejar de mirarte en el espejo imagínate que fluye el amor y la compasión hacia ti mismo. Ahora encuentra virtudes que te gusta de ti mismo o misma y reconócelas como parte de ti. Por ejemplo, "Me encanta que tenga unos ojos tan bonitos". "Me gusta que sea un amigo fiel." "Me fascina lo creativa que eres." "Me agrada tono de tu piel." Concentrarte en todas las cualidades que te gustan de ti, en tus características físicas, en tu personalidad. La clave es encontrar cosas de ti que realmente aprecies, ames y reconozcas en tu interior.
Por último, para terminar este ejercicio, mírate profundamente a ti mism@ hacia tus ojos durante unos segundos y luego dite en voz alta por última vez, "Te amo" seguido de tu nombre, y da por concluido el ejercicio.
"Amarse uno mismo significa amar a TODO EL UNIVERSO!."
Como he mencionado anteriormente, esto probablemente los hará sentir incómodos las primeras veces que lo practiquen. Sin embargo, les confirmo que esto es normal y que van a superarlo si siguen practicando. Aquí está el truco: Deben de hacer esto durante 40 días seguidos, sin perder un solo día. Si te saltas un día, tendrán que volver a empezar nuevo. Después de 40 días continuos esto se convertirá en un hábito en tu mente subconsciente, y se darán cuenta lo bien que se siente amarse a sí mismo y estar en armonía con el universo. El mundo les parecerá más amoroso y tendrán más aceptación hacia todo lo que les rodea, y todo les será diferente aunque en realidad es su forma de pensar lo que solamente ha cambiado.
"Gracias, Creador del Universo, por el regalo de la vida que me has dado.
Gracias por proporcionarme todo lo que verdaderamente he necesitado.
Gracias por la oportunidad de sentir este precioso cuerpo y esta maravillosa mente.
Gracias por vivir en mi interior con todo tu amor, con tu espíritu puro e infinito, con tu luz cálida y radiante.
Gracias por utilizar mis palabras, mis ojos y mi corazón para compartir tu amor dondequiera que voy.
Te amo tal como eres, y por ser tu creación, me amo a mí mismo tal como soy.
Ayúdame a conservar el amor y la paz en mi corazón y a hacer de ese amor una nueva forma de vida, y haz que pueda vivir amando el resto de mi existencia.
No entres a una relación, permite que la relación entre a tu vida.
La anfitriona afectiva que recibe al otro (a) es tu autoestima.
No estamos hechos para cumplir las expectativas de otro.
Nadie va a pensar y ser como tú quieres.
Nadie va tomar las decisiones que tú quieras.
El universo no creo las relaciones para que seamos felices sino para compartir felicidad.
No podemos compartir afecto si tenemos déficits afectivos.
Vincular con otro ser o interactuar para compartir, evolucionar y crecer.
Compartir la vida, estar juntos, pero cada uno en su propio proceso evolutivo.
Estamos listos para compartir cuando hemos armonizado y sanado la relación con nosotros mismos.
El amor es intrínseco en nosotros, por lo tanto, es nuestro deber respetar nuestra salud afectiva.
El primer imperativo existencial es amarnos a nosotros mismos, para estar completos afectivamente y compartir integridad afectiva.
La gente se apega, y cuanto más te apegas a la otra persona, más se asusta la otra persona, más ganas tiene de escapar, porque hay una gran necesidad interior de ser libres.
El deseo de libertad es mucho mayor que cualquier otro deseo, es mucho más profundo que cualquier otro deseo. De ahí que uno pueda sacrificar incluso el amor, pero no pueda sacrificar la libertad, no forma parte de la naturaleza de las cosas. De ahí que la auténtica dicha sólo pueda ocurrir en tu soledad.
La soledad es un arte, sobretodo el arte de la meditación. Estar completamente centrado en tu propio ser sin ansiar a la otra persona; estar en tal profundo reposo contigo mismo que no necesitas nada más, eso es l a soledad. Te proporciona dicha eterna.
Si primero estás arraigado en tu ser y luego te diriges a una relación, el fenómeno es completamente distinto. En este caso puedes compartir, puedes amar y también puedes disfrutar este amor. Incluso cuando es momentáneo, puedes danzar, puedes bailar, y cuando desaparece, desaparece; no miras atrás. Eres capaz de crear otro amor, de modo que no hay necesidad de apegarse.
Das gracias a tu amante, das gracias al amor que ya no está ahí porque te enriqueció y te proporcionó algunos atisbos de la vida, te hizo más maduro.
No obstante, esto sólo será posible si estás algo arraigado en tu ser. Si el amor es todo lo que tienes, sin ninguna base meditativa, sufrirás, cada relación amorosa tarde o temprano se convertirá en una pesadilla.
Aprende el arte de estar solo, y dichosamente solo; entonces, todo será posible.