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lunes, 6 de agosto de 2018

FRAGMENTO DEL LIBRO “APRENDER A AMAR” DE OSHO.




FRAGMENTO DEL LIBRO “APRENDER A AMAR” DE OSHO.

El auténtico amor no es una búsqueda para combatir la soledad. El auténtico amor consiste el transformar el aislamiento en soledad, en ayudar a la otra persona. Si amas a una persona, la ayudas a estar sola. No intentas llenarla. No intentas completarla con tu presencia. La ayudas a estar sola, a estar tan llena de sí misma o de su propio ser que no te necesite.

Cuando una persona es completamente libre, puede compartir, es el fruto de esa libertad. Entonces da mucho, pero no supone un negociación. Da mucho porque tiene mucho. Da porque disfruta dando.

Los amantes están solos, y un verdadero amante nunca destruye tu soledad. Siempre será totalmente respetuoso con tu individualidad, con tu soledad. Es sagrada. No interferirá en ella, no intentará entrometerse en ese espacio.

Sin embargo, normalmente, los amantes, los denominados "amantes", tienen mucho miedo a la soledad de la otra persona, a su independencia. Tienen miedo porque creen que si la otra persona es independiente, no les necesitará, se deshará de ellos. Así que la mujer no hace más que intentar controlarlo todo para que su marido o su novio siga siendo dependiente. Tiene que necesitarla siempre, para que ella siga siendo valiosa. Y el hombre no hace más que intentar lo mismo por todos los medios posibles, para que siga siendo valioso. El resultado es una transacción, no es amor, y hay luchas y peleas continuas. La lucha se establece porque todo el mundo necesita libertad.

El amor permite la libertad; no solo la permite, sino que la refuerza. Y todo aquello que destruya la libertad no es amor. Será otra cosa. El amor y la libertad van juntos, son dos alas de un mismo pájaro. Siempre que veas que tu amor va en contra de tu libertad, debes saber que estás haciendo otra cosa en nombre del amor.

Permite que este sea tu criterio a seguir: la libertad es el criterio; el amor te da libertad, te hace libre, te libera. Y una vez que eres totalmente libre, te sientes agradecido a la persona que te ha ayudado. Ese agradecimiento es casi religioso. Sientes que en la otra persona hay algo divino. Él te ha hecho libre, ella te ha hecho libre, y el amor no se ha convertido en posesión.

Cuando el amor se deteriora se convierte en posesión, celos, lucha por el poder, política, dominación, manipulación; mil cosas, todas ellas horribles. Cuando el amor se eleva a las alturas, al cielo más puro, es libertad, libertad absoluta.

Si estás enamorado con ese amor del cual estoy hablando, tu amor ayudará a la otra persona a estar integrada. Tu amor se convertirá en una fuerza cimentadora para la otra persona. A través de tu amor, la otra persona se convertirá en un todo, único e individual, porque tu amor le dará libertad. Bajo el paraguas de tu amor, bajo la protección de tu amor, la otra persona empezará a crecer.

Todo crecimiento necesita amor, pero amor incondicional. Si el amor impone condiciones, el crecimiento no podrá ser total porque esas condiciones se interpondrán.

Ama incondicionalmente, no pidas nada a cambio. Recibirás mucho sin necesidad de pedirlo -lo convertiras en otra cosa-, pero no seas un mendigo. En el amor sé un emperador. Solamente da y observa qué ocurre: recibirás mil veces más. Pero tienes que aprender el truco. De lo contrario seguirás siendo un avaro; darás un poco y esperarás recibir algo, y esa espera y esa expectación destruirán toda la belleza de tus actos.

Cuando estás aguardando y esperando, la otra persona siente que eres un manipulador. Puede que lo diga o puede que no, pero siente que eres un manipulador. Y cuando uno siente que la otra persona está intentando manipularla, se rebela contra ello porque va contra la necesidad interior del alma, ya que cualquier exigencia que provenga del exterior te desintegra. Cualquier exigencia del exterior divide. Cualquier exigencia del exterior es un crimen contra ti, porque contamina tu libertad. Entonces ya no eres sagrado. Ya no eres el fin, estás siendo utilizado como un medio. Y el acto más inmoral del mundo consiste en utilizar a otra persona como un medio.

Cada ser es un fin en sí mismo. El amor te trata como un fin en ti mismo. No tiene que arrastrarte ninguna expectación.

miércoles, 5 de julio de 2017

EL RELAMPAGO


Un relámpago no ilumina tu camino, no te sirve como si fuera una lámpara en tu mano; sólo te da un fogonazo, un vislumbre del camino que tienes por delante. Pero ese vislumbre es precioso; ahora tus pies estarán firmes, ahora serás fuerte, ahora tu determinación de alcanzar tu destino se verá fortalecida. Haz visto el camino, sabes que está ahí y no deambulas sin dirección. Un fogonazo de luz y vislumbrarás el camino que tienes que recorrer y el templo que es el destino de tu viaje.

Un dia escuche el relato de dos hombres que se perdieron en el bosque una noche muy oscura. Era un bosque muy peligroso, lleno de animales salvajes, muy denso y rodeado de oscuridad. Uno de los hombres era un filósofo y el otro era un místico. De repente estalló una tormenta, las nubes se abrían y había grandes relámpagos.

El filósofo miraba al cielo, el místico mantenía la vista en el camino. En ese momento hubo un relámpago y el sendero se iluminó delante de ellos.

El filósofo miró al relámpago y se preguntó: "¿Qué está pasando?", perdiendo así el camino.

Tú estás perdido en un bosque aún más denso que el de esta historia. La noche es más oscura. A veces viene un relámpago: debes mirar al sendero.

Chuan Tzu es un relámpago, Buda es un relámpago, yo soy un relámpago. No me mires a mí, mira al sendero. Si me miras a mí, perderás tu oportunidad, porque el relámpago no se volverá a repetir. Sólo dura un momento, y los momentos en los que la eternidad penetra en el tiempo son muy escasos; son como relámpagos. Y cuando empieces a vivir, las cosas ordinarias adquieren una belleza extraordinaria. 

Cosas pequeñas - la vida consiste en cosas pequeñas.... Pero cuando les aportas la cualidad de un amor intenso y apasionado se transforman, se vuelven luminosas!


~ OSHO 

lunes, 24 de abril de 2017

AMATE A TI MISMO....


Comenzaremos con uno de los más profundos Sutras de Gautama Buda:

"Ámate a ti mismo..."

"Todo lo contrario es lo que ha sido enseñado por todas las tradiciones del mundo, todas las civilizaciones, todas las culturas, todas las iglesias. Ellos dicen: "Ama a los demás, no te ames a ti mismo". Y hay una cierta estrategia tramposa detrás de esta enseñanza.

El amor es el nutriente del alma. Así como la comida es para el cuerpo, el amor es para el alma. Sin comida el cuerpo se debilita, sin amor el alma se debilita. Y ningún estado, ninguna iglesia, ninguna institución, ha querido que la gente tenga almas fuertes, porque una persona con una fuerte energía espiritual está destinada a ser rebelde.

El amor te hace rebelde, revolucionario. El amor te da alas para volar alto. El amor te da una idea de las cosas, de modo que nadie puede engañarte, explotarte, u oprimirte. Los sacerdotes y políticos sobreviven sólo a través de tu sangre - sólo en la explotación. Todos los sacerdotes y políticos son parásitos.

Para hacerte espiritualmente débil han encontrado un método seguro, cien por ciento garantizado, y consiste en enseñarte a no amarte a ti mismo. Si un hombre no puede amarse a sí mismo no puede amar a nadie más. La enseñanza que ellos promueven es muy engañosa. Ellos dicen "Ama a los demás", porque saben que si no puedes amarte a ti mismo no puedes amar a todos. Pero siguen diciendo: "Ama a los demás, a la humanidad, a Dios, a la naturaleza, a tu esposa, tu marido, tus hijos, tus padres, pero no te ames a ti mismo" - porque según ellos amarse a uno mismo es egoísta.

Condenan el amor propio como a nada más - y han hecho que sus enseñanzas parezcan muy lógicas.... Dicen: "Si te amas a ti mismo te convertirás en un egoísta, si te amas a ti mismo te convertirás en un narcisista". No es cierto. Un hombre que se ama a sí mismo no encuentra ego en él. Es por tratar de amar a los demás sin amarte a ti mismo que surge el ego.

Los misioneros, los reformadores sociales, los servidores públicos, tienen los mayores egos del mundo - de forma natural, porque se piensan a sí mismos como seres humanos superiores. No son personas ordinarias: solo la gente común se ama a sí misma; en cambio ellos aman a otros, persiguen grandes ideales, aman a Dios. Todo su amor es falso, porque todo su amor no tiene raíces....

Un hombre que se ama a sí mismo da el primer paso hacia el amor verdadero."


~ Osho

jueves, 14 de enero de 2016

EL MIEDO, OSHO


"La diferencia entre un valiente y un cobarde no radica en que el valiente no sienta miedo y el cobarde sí; no, esa no es la diferencia. Ambos sienten miedo, en la misma medida. Entonces ¿cuál es la diferencia? La diferencia es que el valiente sigue adelante a pesar de su miedo, y al cobarde le detiene el miedo. ¡Ambos sienten miedo!

Si encontraras una persona que no sintiese miedo, ¿cómo ibas a considerarla valiente? Sería una máquina, no un hombre. Solo las máquinas están exentas de miedo; pero no se puede decir que las máquinas sean valientes. ¿Cómo vamos a considerar «valiente» a una máquina?

Ser valiente es actuar a pesar del miedo. El miedo está ahí, el temblor está ahí, pero no te detiene; no te bloquea. Lo utilizes como un trampolín y, a pesar del miedo y del temblor, entras en lo desconocido.

Ambas posibilidades, el miedo y el valor, existen en todos los seres humanos. Todo dependerá de cuál de ellas elijas. Nunca elijas el miedo, el miedo mutila, paraliza, te destruye sin posibilidad de resurrección. El valor también te destruirá; te destruirá tal como eres, pero esa destrucción será creativa, te proporcionará un renacimiento.

Tanto el miedo como el valor, destruyen; pero el miedo solo destruye. La semilla, simplemente, se pudre. Cuando siembras la semilla del valor, también muere, pero no se pudre. Muere… muere para dar lugar a un nuevo fenómeno, de ella surge un retoño.

El valor, al igual que el miedo, también te matará; pero el miedo te matará y no te proporcionará una nueva vida. El valor sí te proporcionará una nueva vida. Elige el valor; elige siempre el valor.

Es duro, pero también aventurero. Es difícil, incómodo, inconveniente, pero también proporciona grandes éxtasis. Es el precio que hay que pagar por esos éxtasis…" 

~ Osho.

La vida es inseguridad. Cada momento nos lleva a una inseguridad cada vez más profunda. Es un juego en el que nadie sabe cuál será el siguiente paso. ¡En esto radica la belleza de la existencia! Si fuera predecible, no valdría la pena vivir la vida; si todo fuera tal y como deseáramos que fuese y no hubiese lugar para la incertidumbre, no seríamos seres humanos sino máquinas, ya que solo para ellas todo es seguro y cierto. 

El hombre vive en libertad. La libertad necesita inseguridad e incertidumbre. 


LIbro en formato PDF "EL MIEDO Y COMO TRASCENDERLO":

martes, 8 de diciembre de 2015

LOS CUATRO PASOS HACIA EL AMOR, OSHO.

Osho dice:

".....El amor es la unión, el encuentro orgásmico de la muerte y la vida. Si no has conocido el amor, te lo has perdido. Naciste, viviste y moriste, pero perdiste la oportunidad. Te has equivocado tremendamente, totalmente, absolutamente, has perdido el intervalo entre las dos notas. Ese intervalo es el pináculo más alto, la experiencia suprema.

Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que debes recordar.

El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el "aquí-ahora". No puedes amar en el pasado. Muchas personas viven simplemente de recuerdos, amaron en el pasado. Y hay otros que aman en el futuro; eso tampoco se puede hacer. Estas son formas de evitar al amor. El pasado y el futuro son las formas de evitar al amor.

De modo que amas en el pasado o amas en el futuro y el amor es sólo posible en el presente porque sólo en este momento la vida y la muerte se encuentran... en el oscuro intervalo que está dentro de ti. Ese intervalo oscuro está siempre en el presente, siempre en el presente, siempre en el presente. Nunca es pasado y nunca es futuro. Si piensas demasiado—y pensar es siempre o del pasado, o del futuro—tus energías se separarán de tus sentimientos. Sentir es estar aquí-ahora. Si tus energías se mueven en función del pensar, entonces no tendrás suficientes energías para adentrarte en los sentimientos y el amor no será posible.

Así que el primer paso es estar aquí-ahora. El futuro y el pasado traen pensamientos y el pensar destruye el sentir. Y una persona obsesionada con el pensar, poco a poco se olvida completamente de que también tiene un corazón.

Un hombre que piensa demasiado, avanza de tal manera que, poco a poco, deja de expresar lo que siente. No prestándole atención al sentir, empieza a alejarse de él. Hay millones de personas en este estado sin saber qué significa el corazón. Creen que es sólo un mecanismo. Se concentran exclusivamente en la mente. La mente es un extremo, es necesaria, es un buen instrumento, pero debe usarse como un esclavo. No debe ser el amo. Una vez que la mente se convierta en el amo y dejes en segundo término al corazón, vivirás, morirás, pero no sabrás qué es Dios, porque no sabrás qué es el amor.

Al contactar con él por primera vez ,ese intervalo oscuro parece ser amor y cuando te pierdes en él, se convierte en Dios. Dios comienza con el amor, o Dios es la última cúspide del amor.

El segundo paso hacia el amor es: aprende a transformar tus venenos en miel...

Mucha gente ama, pero su amor está muy contaminado con venenos, con odio, celos, furia, posesividad. Mil y un venenos asedian tu amor. El amor es algo delicado. Detente a pensar en la ira, en el odio, en la posesividad, en los celos. ¿Cómo puede el amor sobrevivir?

En primer lugar las personas utilizan demasiado la cabeza y olvidan el corazón. Son la mayoría. Una minoría, todavía vive un poco en el corazón, pero esa minoría también está equivocada, su pequeña luz de amor está rodeada por celos, odio, ira y mil y un venenos. Así, todo el viaje se vuelve amargo. El amor es la escalera entre el cielo y el infierno, pero la escalera siempre tiene dos caminos: puedes subir o bajar. Si existen venenos, la escalera te llevará hacia abajo. Entrarás en el infierno y no en el cielo. Y en vez de alcanzar una melodía tu vida será un estruendo nauseabundo, contradictorio, como el ruido del tráfico. Un ruido enloquecedor, una multitud ruidosa, sin armonía. Permanecerás al borde de la locura.

Por lo tanto lo segundo a recordar es: aprende a transformar tus venenos en miel.

¿Cómo serán transformados? Hay un proceso simple. De hecho no es correcto llamarlo transformación porque no tienes que hacer nada, sólo necesitas paciencia. Te estoy revelando uno de los mayores secretos. Inténtalo: cuando sientas rabia, no hagas nada, sólo siéntate en silencio y observa. No estés ni a favor, ni en contra. No cooperes con ella, no la reprimas. Sólo obsérvala, ten paciencia, mira lo que sucede... déjala surgir.

Recuerda una cosa: nunca hagas nada cuando el veneno se apodere de tu estado de ánimo, simplemente espera. Cuando el veneno empiece a cambiar...

Esta es una de las leyes básicas de la vida: todo cambia continuamente. Como te había dicho, el hombre se vuelve mujer y la mujer se vuelve hombre, porque periódicamente ocurren cambios en ti. El hombre bueno se vuelve malo y el malo bueno; el santo tiene momentos de pecador y el pecador, de santo... uno sólo tiene que esperar.

No actúes cuando la furia está en su punto más álgido, si no te arrepentirás y entrarás en una reacción en cadena y crearás karma. Es así como entras en el karma. Haz algo cuando estés en un momento negativo y formarás parte de una cadena interminable. Cuando estás negativo y actúas, el otro se vuelve negativo, el otro está dispuesto a hacer algo. La negatividad genera más negatividad. La negatividad provoca más negatividad, la furia crea más furia, la hostilidad crea más hostilidad y las cosas siguen y siguen y siguen. La gente ha estado luchando entre sí, durante vidas enteras. ¡Y aún continúan!

Espera. Cuando estás furioso, éste es el momento de meditar; no desperdicies ese momento. La ira está creando tanta energía en ti... que puede destruirlo todo. Pero la energía es neutral; la misma energía que puede destruir, puede ser creativa. Detente. La misma energía que puede destrozarlo todo, puede ser una lluvia de vida.

Sólo espera. Si esperas y haces las cosas sin prisa, un día te sorprenderás al ver el cambio interno. Estabas lleno de ira y la ira iba aumentando y aumentando hasta que llegaste a un clímax... y entonces el curso de las cosas empezó a cambiar. Y puedes ver que está cambiando y la furia va desapareciendo y la energía liberándose. Entonces estarás en un estado de ánimo positivo: el ánimo creativo. Ahora puedes hacer algo. Hazlo ahora. Espera siempre el momento positivo.

Y no estoy hablando de represión, no estoy diciendo que suprimas lo negativo. Lo que digo es que observes lo negativo. Recuerda la diferencia, existe una tremenda diferencia. No digo que te estanques en lo negativo, que te olvides de lo negativo, que hagas algo en contra de ello, no. No estoy diciendo eso. No digo que sonrías cuando estás furioso, no. Esa sonrisa será falsa, fea, fingida. No sonrías cuando estés furioso. Enciérrate en tu cuarto, coloca un espejo frente a ti y mira tu rostro lleno de rabia. No hay necesidad de mostrárselo a nadie. Es cosa tuya, es tu energía, tu vida y debes esperar el momento oportuno. Sigue mirándote al espejo, mira tu cara enrojecida, los ojos rojos, al asesino en ti. ¿Has pensado alguna vez que cada uno lleva un homicida en su interior? Tú también llevas uno. No creas que el asesino está en otra parte, ni creas que el que comete el asesinato es otro. No, todos tienen la posibilidad de asesinar. Llevas el instinto suicida en ti.

Mírate en el espejo; esos son tus diferentes estados, debes familiarizarte con ellos. Conocerse a uno mismo forma parte del crecimiento.

Desde Sócrates hasta nuestras días se ha oído: "Conócete a ti mismo". Pero ésta es la manera de conocerse a uno mismo. "Conocerte a ti mismo", no significa sentarse silenciosamente y repetir: "Soy Brahma, soy una alma, soy Dios, soy esto..." no tiene sentido. Conocerse a uno mismo quiere decir conocer todos los estados, todas las posibilidades: el asesino, el pecador, el criminal, el santo, lo sagrado dentro de ti, la virtud, el Dios, el Diablo. Conoce todos los estados, toda su gama; conociéndolos descubrirás secretos, llaves.

Verás que la ira no permanecerá para siempre, o ¿sí podrá? No lo has intentado; ¡Inténtalo! No puede permanecer para siempre. Si no haces nada, ¿qué sucederá? ¿Podría la ira quedar suspendida por siempre y para siempre? Nada permanece para siempre. La felicidad viene y se va, la infelicidad viene y se va. ¿Entiendes esta simple ley? Todo cambia, nada permanece. Así que, ¿por qué tener prisa? La rabia ha llegado. Se irá. Sólo espera, ten un poco de paciencia. Mira en el espejo y espera. Déjala correr, deja que tu rostro se vuelva feo y homicida, pero espera y observa.

No reprimas la rabia y no actúes bajo su influencia y pronto verás que tu rostro se suavizará, tus ojos se calmarán; la energía cambia, lo masculino se convierte en femenino... y pronto estarás radiante. La misma rojez que era rabia ahora ha adquirido un cierto resplandor, una belleza en tu rostro, en tus ojos. Ahora puedes salir, el momento de actuar ha llegado. Actúa cuando estés positivo. No fuerces a la positividad, deja que llegue a su tiempo. Este es el secreto. Cuando digo: "Aprende a transformar tus venenos en miel" , eso es lo que quiero decir.

Y tercero: comparte. Cuando tengas algo negativo, guárdalo para ti. Cuando tengas algo positivo, compártelo. La gente, comúnmente, comparte sus negatividades, no comparte sus experiencias positivas. La Humanidad es simplemente estúpida. Cuando están contentos no comparten, son avaros. Cuando se sienten infelices, son muy pródigos. Entonces están mucho más dispuestos a compartir. Cuando la gente sonríe, sonríe muy moderadamente, sin llegar muy lejos, pero cuando están furiosos, lo están totalmente. El tercer paso es compartir la positividad. Esto hará que tu amor fluya como un río y hará que surja de tu corazón. El dilema de tu corazón empezará a cambiar cuando compartas.

He oído un dicho muy extraño de Jorge Luis Borges. Escúchalo:

"Dale aquello que es sagrado a los perros. Arroja las perlas a los puercos, porque lo que importa es dar".

Has oído lo contrario que dice así: "No arrojes nada a los perros y no des perlas a los puercos, porque no entenderán".

Lo que importa no es lo que estás dando: perlas, santidad y amor, ni a quién se lo estás dando. Eso no es importante. Lo importante es que estés dando. Da cuanto tengas. Gurdjieff solía decir: "Todo lo que acumulé, lo perdí y todo lo que di, es mío. Todo aquello que di aún lo tengo, y todo lo que acumulé se perdió, se fue." Cierto; tienes sólo aquello que has compartido. El amor no es una propiedad para ser guardada; es un resplandor, es una fragancia para ser compartida. Cuanto más compartas, más tendrás; cuanto menos compartas, menos tendrás.

Cuanto más compartas, más surgirá de tu interior. Es infinito; más brotará. Saca agua del pozo y más agua fresca fluirá hacia él. Deja de sacar agua, cierra el pozo, sé un miserable y cesará de manar. Poco a poco las fuentes morirán, se bloquearán y el agua que está en el pozo se corromperá, se volverá rancia y sucia. El agua que corre es fresca... el amor que fluye es fresco.

Así que el tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.

Comparte tu sabiduría, comparte tu oración, tu amor, tu felicidad, tu gozo; comparte. y si no encuentras a nadie, comparte con los perros, pero comparte. Con las rocas, pero comparte. Cuando tengas perlas, espárcelas. No te preocupes si las das a los puercos o a los santos. Lo que importa es dar.

El almacenamiento envenena el corazón. Toda acumulación es venenosa. Si compartes, tu sistema estará libre de venenos. Y cuando des, no te preocupes por si serás correspondido o no, no esperes ni tan siquiera las gracias. Siéntete agradecido a la persona que te permitió compartir algo con ella. No esperes en el fondo de tu corazón que él tenga que sentirse agradecido porque compartiste algo con él. No, siéntete agradecido porque él estuvo dispuesto a escucharte, a compartir un poco de energía contigo, porque estuvo dispuesto a escuchar tu canción, dispuesto a ver tu danza, porque cuando fuiste hacia él a darle no te rechazó... pudo haberlo hecho.

El compartir es una de las virtudes más espirituales, una de las más grandes.

Y la cuarta: no seas "alguien". Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.

Cuando estás vacío, hay amor..... Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece..... El amor y el ego no pueden converger.

El amor puede existir con Dios y no con el ego, porque el amor y Dios son sinónimos. Es imposible que el amor y el ego estén juntos. Así que, sé la nada. El "no ser" es la fuente de todo, el "no ser" no ser es la fuente del infinito... "no ser" es Dios. Ser "la nada" significa nirvana.

Sé "la nada" y al serlo, habrás alcanzado el Todo. Siendo "algo" te perderás; al ser "la nada", llegarás a casa.

martes, 20 de octubre de 2015

TU DESPERTAR ESPIRITUAL....


«Un verdadero Maestro nunca intenta cambiar a nadie directamente. Es como una fragancia sutil que te envuelve. Si estás abierto, algo de ella entrará en ti. Si no estás abierto, desperará a la puerta. Ni siquiera llamará porque al hacerlo puede perturbar tu sueño. Es tu sueño y tienes todo el derecho a dormir cuanto quieras. No es asunto de nadie el Despertarte.»

(Osho).


Los 10 mandamientos de Osho:

1-No obedezcas ningún mandato a no ser que sea un mandato desde tu Ser interno, desde tu interior.

2-No hay otro Diós que la vida misma. Está en Todo, él es Todo, está en Ti, eres Tú.

3-La Verdad está dentro de ti, no la busques en otra parte.

4-El Amor es una bendición, es todo. No busques aquello que es, párate y observa.

5-El vacío es la puerta hacia la Verdad; es el medio, el destino, el camino, el logro, el final, si es que existe. Mientas más ahondes, más vacío será.

6-Recuerda: la vida es aquí y ahora. Lo demás es ilusión. No existe el pasado, nada podrá hacerse para cambiarlo, el pasado no volverá. No existe el futuro, el futuro cuando venga será el presente. Todo lo que hagas, lo haces solo aquí y ahora.

7-Vive totalmente despierto, aquí y ahora. Vive muy intensamente lleno de Amor y Risa.

8-No nades, flota, relájate, no luches contra la corriente, fluye. Si puedes ayudar, ayuda, pero si no puedes, no sufras. Recuerda, no impongas tu evolución.

9-Muere a cada instante para que puedas nacer de nuevo en cada instante. Morir es el desapego de lo externo. El apego nace con el deseo; cuanto más tienes, más quieres. El deseo es un ente insaciable, cuidado con él.

10-La meditación es la puerta al Eterno Infinito, al Yo Interior, a la Verdad de Dios, es el camino al Ser Supremo, al Amor. Dios es Amor.

sábado, 25 de julio de 2015

NO ES TU APTITUD SINO TU ACTITUD LO QUE DETERMINA LA ALTITUD...


Una antigua historia griega:

......Un fanático rey tenía una preciosa cama de oro, muy valiosa, adornada con miles de diamantes y siempre que había invitados en palacio él les ofrecía la cama. Pero existía una condición: el invitado tenía que encajar en la cama. Si el invitado era un poco más largo, el rey lo hacía cortar al tamaño adecuado. Por supuesto que como la cama era tan valiosa no podía ser modificada, pero el invitado podía ser cortado de acuerdo al tamaño de la cama, ¡cómo si la cama no existiera para el invitado, sino el invitado para la cama!

Y es muy raro, casi imposible, encontrar a un hombre que encaje perfectamente en una cama ya hecha. El hombre medio no existe, recuérdalo; el hombre medio es una ficción y la cama estaba hecha para un hombre medio. El rey era un matemático, había hecho un gran cálculo. Había medido la altura de todos los ciudadanos de su capital y luego había dividido esta cifra entre el número de ciudadanos; así obtuvo un promedio fijo. Ahora bien, en la capital había niños pequeños, gente joven, gente vieja, pigmeos y gigantes, pero el "hombre promedio" era un fenómeno totalmente diferente. No había ni una sola persona en toda su capital que fuese realmente promedio. Yo nunca me encontré con una persona promedio, la persona promedio es una ficción.

Así, quien quiera que fuese el invitado, tenía un problema. Si era más corto que la cama, el rey tenía profesionales que le estiraban hasta dar la talla. Ese debe de haber sido el principio del Rolfing; Ida Rolf lo debe de haber aprendido de ese rey. Por supuesto que el invitado moría, pero el rey no tenía la culpa, él lo hacía todo con la mejor intención del mundo.

Cuando tienes una cierta actitud hacia la vida, pierdes la vida misma. La vida es vasta, ninguna actitud puede contenerla; es imposible encasillarla en una cierta definición. Sí, tu actitud puede cubrir un cierto aspecto, pero sólo será un aspecto. Y la tendencia de la mente es a proclamar su aspecto como si fuera el todo y en el momento en que se pretende que el aspecto sea el todo, has perdido la conexión misma con la vida. Entonces vives rodeado de tu actitud en una especie de capullo, encapsulado y eres infeliz. Entonces tus mal llamadas religiones estarán muy contentas porque eso es lo que te han estado diciendo: que la vida es un valle de lágrimas. 

Yo quiero decirte que la vida no es infelicidad.... La vida es eterno gozo. Pero para conocer ese gozo eterno tendrás que venir con tu corazón abierto, con tus manos abiertas.

No te acerques a la vida con los puños cerrados, apretados. Abre tus manos.... Entra en la vida con inmensa inocencia. 

Las actitudes son astutas; has decidido de antemano sin haber saboreado, sin haber experimentado, sin haber vivido. Has llegado a ciertas conclusiones, y obviamente, si estas conclusiones ya están en ti, a priori, la vida de las irá confirmando. No es que la vida las confirme, sino que toda tu mente tratará de encontrar los medios y las formas, los argumentos y los datos que las apoyen.

Te enseño una vida sin actitud alguna. Este es uno de los fundamentos de mi experiencia. Si realmente quieres conocer lo que es, deja de lado toda filosofía, todos los "ismos". Camina entonces con las manos abiertas y totalmente desnudo al sol, para ver lo que es.

Se pensaba en el pasado que nuestros sentidos eran puertas por las que la realidad entraba en lo más profundo de nuestro ser. Ahora, las últimas investigaciones demuestran otra cosa: nuestros sentidos no sólo son puertas, también son guardianes. Sólo permiten pasar el dos por ciento de la información, el noventa y ocho por ciento queda excluida. Cualquier cosa que vaya en contra de tu idea de la vida es excluida y sólo el dos por ciento logra filtrarse y entrar.

Ahora bien, vivir una vida de sólo un dos por ciento, no es en absoluto vivir.

Cuando uno puede vivir al ciento por ciento, ¿por qué decidir vivir sólo al dos por cien?

Me preguntas: ¿Es importante tener algún tipo de actitud ante la vida?

No sólo no es importante, sino que es peligroso tener cualquier actitud respecto a la vida. ¿Por qué no permitir que la vida baile su danza, cante su canción, sin ninguna expectativa? ¿Por qué no podemos vivir sin expectativas? ¿Por qué no podemos ver la vida tal como es en su pureza? ¿Por qué tenemos que imponernos a ella? Y nadie saldrá perdiendo. Si tratas de imponerte a la vida, sólo tú serás el perdedor.

Es mejor no ponerle etiquetas a la vida, es mejor no darle una estructura, es mejor dejarla abierta sin final, es mejor no clasificarla, no etiquetarla. Tendrás una experiencia mucho más bella de las cosas, tendrás una experiencia más cósmica de las cosas, porque las cosas no están realmente divididas. La Existencia es un todo orgásmico, es una unidad orgánica. La hoja más pequeña de hierba, la más pequeña de las hojas de un pobre árbol, es tan importante como la más grande de las estrellas.

Lo más pequeño es también lo más grande, porque todo es una unidad, es un continuo. En el momento en que empiezas a dividir, estás creando líneas arbitrarias, definiciones y es así como uno va perdiéndose la vida y su misterio.

Todos tenemos actitudes; ésa es nuestra angustia. Todos encaramos la vida desde un cierto punto de vista, de ahí que nuestra vida se vuelva pobre; porque cada aspecto puede ser como mucho, una sola dimensión, y la vida es multidimensional. 

Tienes que ser más líquido, más capaz de disolverte y fundirte; no tienes que ser un espectador. No hay nada que resolver. No tomes la vida como un problema, es un misterio tremendamente hermoso. ¡Bébela, es puro vino! ¡ Embriágate con ella!

~ Osho.

sábado, 15 de noviembre de 2014

LA MAGIA DE RELACIONARSE, "EL LIBRO DE LA SABIDURIA", OSHO


Relacionarse, OSHO.

¿Por qué es tan difícil relacionarse?

Porque todavía no eres. Hay un vacío interno y el miedo de que, si te relacionas con alguien, tarde o temprano descubrirán que estás vacío. Por eso parece más seguro mantener una cierta distancia de la gente; al menos puedes fingir que eres.

No eres. Aún no has nacido, eres sólo una oportunidad. Toda­vía no eres una plenitud, y sólo dos personas plenas pueden rela­cionarse. Relacionarse es una de las cosas más grandes de la vida: 

Relacionarse significa amar, relacionarse significa compartir. Pero antes de poder compartir, debes tener. Y antes de poder amar debes estar lleno de amor, desbordante de amor.

Dos semillas no pueden relacionarse, están cerradas. Dos flores sí pueden relacionarse; están abiertas, pueden ofrecerse su fragan­cia mutuamente, pueden bailar al mismo sol y al mismo viento, pueden tener un diálogo, pueden susurrar. Pero eso no es posible para dos semillas. Las semillas están completamente cerradas, sin ventanas, ¿cómo se van a relacionar?

Y esa es la situación. Cuando nace, el hombre es una semilla; puede llegar a ser una flor, puede que no. Todo depende de ti, de lo que hagas contigo mismo; todo depende de si creces o no. Es tu elección, y hay que afrontar la elección a cada momento; cada mo­mento estás en la encrucijada.

Millones de personas deciden no crecer. Permanecen como se­millas; permanecen como potencial, nunca se hacen realidad. No saben lo que es realizar el propio potencial, no saben lo que es la autorrealización, no saben nada sobre ser. Viven completamente vacíos, mueren completamente vacíos. ¿Cómo van a relacionarse?

Será exponerte a ti mismo, tu desnudez, "tu fealdad", tu vacío.... Parece más seguro mantener una distancia. Incluso los amantes mantienen una distancia; sólo llegan hasta un punto, y permane­cen alerta para ver cuándo retroceder. Tienen límites; nunca cru­zan los límites, permanecen confinados en sus límites. Sí, hay una especie de relación, pero no es la de relacionarse, sino la de la po­sesión.

El marido posee a la mujer, la mujer posee al marido, los pa­dres poseen a los hijos, y así sucesivamente. Pero poseer no es re­lacionarse. De hecho, poseer es destruir todas las posibilidades de relacionarse.

Si te relacionas, respetas; no puedes poseer. Si te relacionas, hay una gran reverencia. Si te relacionas, te acercas muchísimo, estáis muy, muy cerca, en profunda intimidad, en imbricación. Sin embargo, no interferís en la libertad del otro, que sigue siendo un individuo independiente. La relación es de tipo «yo»«tú», no «yo»«eso» superponiéndose, interpenetrándose y, a la vez, en cier­to sentido independientes.


"El amor no lastima a nadie. Si sientes que has sido lastimado por el amor
 es algo diferente dentro de ti que se ha lastimado y no tu cualidad amorosa.”
~ Osho.


Khalil Gibran dice: «Sed como dos pilares que sustentan el mismo techo, pero no empecéis a poseer al otro, dejad al otro in­dependiente. Sustentad el mismo techo, ese techo es el amor.»

Dos amantes sustentan algo invisible y algo inmensamente va­lioso: cierta poesía de ser, cierta música que se oye en las partes más recónditas de su existencia. Ambos lo sustentan, sustentan cierta armonía, pero permanecen independientes. Pueden mos­trarse al otro porque no hay miedo. Saben que son. Conocen su propia belleza interna, conocen su propia fragancia interna; no hay miedo.

Pero normalmente existe el miedo, porque no tienes ninguna fragancia; si te muestras, simplemente apestarás. Apestarás a celos, odio, ira, lujuria. No tendrás la fragancia del amor, la oración, la compasión. Millones de personas han decidido permanecer como semillas.

¿Por qué? Pudiendo ser flores y bailar al viento y al Sol y a la Luna, ¿por qué han decidido permanecer como semillas? 

Hay algo en su decisión: la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil. La semilla no es frágil, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida fácilmente; sólo un poco de viento y los pétalos se disi­parán. La semilla no puede ser destruida tan fácilmente por el vien­to, la semilla está muy protegida, segura. La flor está expuesta, algo tan delicado, y expuesto a tantos riesgos: puede venir un viento fuerte, puede llover a cántaros, el Sol puede quemar demasiado, al­gún tonto puede arrancar la flor. A la flor puede sucederle cual­quier cosa, a la flor puede sucederle de todo, la flor está constante­mente en peligro. Pero la semilla está segura; por eso, millones de personas deciden permanecer como semillas. Pero permanecer como semilla es permanecer muerto, permanecer como semilla es no vivir en absoluto. Es seguro, desde luego, pero no tiene vida. La muerte es segura, la vida es inseguridad. Quien realmente quiera vivir tiene que vivir en peligro, en peligro constante. 

Quien quiera al­canzar las cimas tiene que arriesgarse a perderse. Quien quiera ascender a las cimas más altas tiene que arriesgarse a caer de al­guna parte, a resbalarse.

Cuanto mayor es el anhelo de crecer, mayor es el peligro que hay que aceptar. El hombre verdadero acepta el peligro como su es­tilo mismo de vida, como la atmósfera misma de su crecimiento.



Me preguntas: «¿Por qué es tan difícil relacionarse?» Es difícil porque aún no eres. Primero, sé. Todo lo demás sólo es posible des­pués: primero, sé.

Jesús lo dice a su propia manera: «Primero busca el reino de Dios, y todo lo demás te será dado por añadidura.» Esto es simple­mente una vieja expresión de lo mismo que estoy diciendo: prime­ro sé, y todo lo demás te será dado por añadidura.

Pero ser es el requisito básico. Si eres, el valor llega como con­secuencia. Si eres, surge un gran deseo de aventura, de explorar, y cuando estás listo para explorar, te puedes relacionar. Relacionarse es explorar, explorar la conciencia del otro, explorar el territorio del otro. Pero cuando exploras el territorio del otro tienes que per­mitir y acoger que el otro te explore a ti; no puede ser una calle de dirección única. Y sólo puedes permitir que el otro te explore cuan­do tienes algo, algún tesoro, en tu interior. Entonces no hay mie­do. De hecho, tú invitas al huésped, tú abrazas al huésped, tú lo lla­mas, tú quieres que entre. Quieres que vea lo que has descubierto en ti mismo, quieres compartirlo.

Primero sé, luego te puedes relacionar, y recuerda, relacionar­se es bello. Una relación es un fenómeno totalmente diferente; una relación es algo muerto, fijo. Ha llegado un punto final. Te casas con una mujer; ha llegado un punto final. Ahora todo irá hacia aba­jo; habéis llegado al límite, ya nada crece. El río se ha parado y se está convirtiendo en un pantano. Una relación es ya una cosa, com­pleta.

Relacionarse es un proceso. Evita las relaciones, y profundiza más y más en relacionarte.

Yo pongo el énfasis en los verbos, no en los sustantivos; evita los sustantivos todo lo que puedas. En el lenguaje no puedes evi­tarlos, ya lo sé; pero en la vida, evítalos, porque la vida es un ver­bo. La vida no es un sustantivo, en realidad es «viviendo», no «vida». No es «amor», es «amando». No es «relación», es «relacio­nando». No es una canción, es cantando. No es un baile, es bai­lando.

Observa la diferencia, saborea la diferencia. Un baile es algo completo; ya se han dado los últimos toques, ya no queda nada más que hacer. Algo completo es algo muerto. La vida no sabe de puntos finales; las comas están bien, pero no los puntos finales. Los lugares de descanso están bien, pero no los puntos de des­tino.

En vez de pensar en cómo relacionarte, cumple el primer re­quisito: medita, sé, y luego relacionarse saldrá de ello por sí mis­mo. Alguien que se vuelve silencioso, gozoso, alguien que empieza a desbordar energía, que florece, tiene que relacionarse. No es algo que tenga que aprender a hacer, empieza a suceder. Se relaciona con personas, se relaciona con animales, se relaciona con árboles, se relaciona incluso con rocas.

De hecho, se relaciona veinticuatro horas al día. Si camina por la tierra, se relaciona con la tierra... al tocar sus pies la tierra, se está relacionando. Si nada en el río, se relaciona con el río, y si mira las estrellas, se relaciona con las estrellas.

No se trata de relacionarse con alguien en particular. El hecho básico es que, si eres, toda tu vida se vuelve un relacionarte. Es una canción constante, una danza constante, es una continuidad, es un flujo como un río.

Medita, encuentra tu propio centro primero. Antes de poder re­lacionarte con otra persona, relaciónate contigo mismo. Este es el requisito básico que hay que cumplir. Sin esto, nada es posible. Con esto, nada es imposible. 


~ Extracto de "El Libro de la Sabiduria", Osho, Cap. 27.

sábado, 1 de noviembre de 2014

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE OSHO



Estos son los 10 mandamientos que nos propone OSHO para una vida mas plena.

1. Libertad:

Se espontáneo, hagas lo que hagas, hazlo con total entrega.


Despréndete de limitaciones: Si olvidas tus limitaciones, empezaras a funcionar como un ser ilimitado.



Libérate de preocupaciones: No te agobies por lo bueno o lo malo que tenga que venir, aprende a crecer con ello.



2. Individualidad.
Madura: Cuando decimos no pedir las cosas que nos gustan y nos empiezan a gustar las cosas que suceden, es cuando empezamos a madurar.



Se tu mejor amigo: Si eres un enemigo para ti mismo, en vano esperes poder ser amigo de otros.



3. Amor.
Amate: A través del amor a uno mismo, resulta posible el amor a los demás.



Ofrece amor: recibimos lo que damos, si arrojas ira, ira es lo que te vuelve, si das amor, amor es lo que recibes.



Entrégate: Cuando comprendes que el amor permanece entregándote al verdadero amor, el miedo desaparece.



4. No – Seriedad.
Aventúrate: Elige siempre lo nuevo ante lo viejo, porque en esto ultimo no hay crecimiento.



Se positivo: No luches contra la oscuridad, tan solo enciende una vela de entusiasmo para que esta desaparezca.



Arriésgate: No pidas una vida segura y sin riesgos; seria como pedir la muerte.


5. Meditación.
Medita y ama: la meditación significa entrar tu propio ser, y el amor te ayuda a compartir este tesoro.



6. Disfrute.Disfruta el presente: El pasado ya no existe, y el futuro jamás existirá, de modo que este es el momento.



Entusiásmate con las cosas pequeñas: Porque solo a través de ellas puede acontecer algo grande.



7. Creatividad.
Cambia tu mundo: La única forma de transformar el mundo es cambiar tu visión de el.



Fíjate metas imposibles: Cuando deseas lo posible: lo imposible también puede suceder.



8. Gratitud.
Visualiza un gran día: Por la mañana, levántate con la certidumbre de que a ser un gran día. Y, cada noche, recuerda y agradece todo lo bueno que ha sucedido para que vuelva al día siguiente.



9. Sensibilidad.
Aprende del sufrimiento: Porque la inteligencia se afila cuando se enfrenta a desafíos.



Has cambios a mejor: La felicidad te da la `pista de que las cosas van bien, si no es así, algo requiere un cambio.



Empieza de cero: Siempre es bueno derribar puentes con el pasado. Entonces uno se mantiene vivo, inocente y jamás pierde la infancia.



10. Sensación de lo misterioso.
Acepta lo inseguro: La madures llega cuando aceptamos y disfrutamos con la inseguridad de la vida y del amor.


~ Osho.

jueves, 9 de octubre de 2014

EL AMOR ES LIBERTAD, OSHO.



"Si el sexo es todo lo que tienes, entonces no tienes nada; entonces eres un instrumento de la biología, del universo, destinado a reproducirse. Eres una máquina, una fábrica. Pero si puedes concebir el amor como tu auténtico ser, y el amor a otra persona como una profunda amistad, como una danza entre dos corazones con tal sincronía que casi los convierte en uno, no necesitas otra espiritualidad. Ya la has encontrado.

El amor te conduce a la experiencia suprema, llamada Dios, llamada absoluto, llamada verdad. No son más que nombres. En realidad, lo supremo no tiene nombre; es innominado, pero el amor te conduce hacia él. Si sólo piensas en el sexo y nunca eres consciente del amor, te estás equivocando por completo. Sí, traerás niños al mundo y serás infeliz, jugarás a las cartas, irás al cine, verás fútbol y tendrás grandes experiencias de extrema futilidad, aburrimiento y una sensación constante de ansiedad, llamada angustia por los existencialistas. Pero nunca conocerás la auténtica belleza de la existencia, el verdadero silencio y la paz del cosmos.

El amor lo puede hacer posible.Pero recuerda, el amor no tiene fronteras. El amor no puede ser celoso, porque el amor no posee. La simple idea de que posees a alguien porque lo amas es horrible. Poseer a alguien significa que lo has matado y lo has convertido en un artículo de consumo. Sólo se pueden poseer las cosas.

El amor da libertad. El Amor es Libertad....."

~ Osho

miércoles, 9 de julio de 2014

TU CREAS TU PROPIA REALIDAD.... OSHO.


Se cuenta que Buda dijo que todo pensamiento se volverá real, así que sé consciente. Si piensas que el ruido del tráfico te perturba, te perturbará estás listo para tal perturbación. Si piensas que la vida de familia es una atadura, será una atadura para ti: estás en disposición para esto. Si piensa que la pobreza te ayudará a liberarte, te ayudará En última instancia, eres tú quién está creando un mundo en torno a ti, y cualquier cosa que piensas se vuelve la atmósfera, el entorno, y tú existes en él. El tantra dice que recuerdes esta causalidad está siempre dentro de ti. Y si sabes esto, entonces no causarás nada. Si sabes esto, no causarás nada para ti mismo. Y cuando alguien no está causando nada, está liberado. Entonces no es desdichado ni dichoso. La dicha es tu creación y la desdicha también es tu creación. Puedes transformar tu desdicha en dicha porque es tu creación.

El liberado, el iluminado, en realidad no es ni desdichado ni dichoso, porque ha dejado de causar nada en torno a sí. ¡Simplemente es! Por eso Buda no dice nunca que un iluminado es dichoso. Siempre que alguien le preguntaba: «Dinos algo sobre alguien que ha ido más allá: si está en un estado de dicha perfecta», Buda se reía y decía: «No preguntes. Sólo puedo decirte esto, que no es desdichado. No te puedo decir nada más. No es desdichado; eso es todo lo que puedo decir».

¿Por que tanta insistencia en lo negativo? Porque Buda sabe. Cuando has llegado a saber que tú eras la causa de tu desdicha, entonces sabes muy bien que la dicha también la causabas tú. Entonces uno deja de causar nada. Eso es lo que es el nirvana: una cesación de causar nada en torno a ti. Si puedes entenderlo, sólo esto es la dicha. No hay desdicha y no hay dicha, porque si hay dicha entonces hay desdicha; aún estás causando algo. Y si puedes causar dicha, entonces puedes causar desdicha, y te aburrirás también de la dicha.

Te iluminarás en el momento en que comprendas que el mundo en el que estás viviendo fue causado por ti. Cuando no lo causes, habrá desaparecido. El tráfico seguirá, habrá ruido, y todo será como era, pero tú no estarás porque habrás desaparecido con la causa.


~ Osho.

martes, 11 de febrero de 2014

SOBRE EL AMOR, REFLEXIONES DE OSHO


REFLEXIONES DE OSHO, SOBRE EL AMOR...

"Nunca exijas perfección. No tienes ningún derecho a exigir nada a nadie. Si alguien te ama, agradécelo, pero no exijas nada porque él/ella no tiene la obligación de amarte. Si alguien ama es un milagro... Estremécete por el milagro."

~ OSHO ~


"El amor es la luminosidad, la fragancia de conocerse a uno mismo, de ser uno mismo. Es alegría desbordante. El amor ocurre cuando descubres quién eres; entonces no puedes hacer otra cosa que compartir tu ser con los demás. El amor ocurre cuando te das cuenta de que no estás separado de la existencia, cuando te sientes en una orgásmica unidad orgánica con todo lo que existe.

El amor no es una relación, es un estado del ser, no tiene nada que ver con nadie más. Uno no se enamora, uno es amor. Y por supuesto cuando uno es amor, uno está “enamorado”; pero eso es un resultado, una consecuencia; ese no es el origen del amor. Su origen es que uno es amor.

¿Y quién puede ser amor? En realidad si no eres consciente de quién eres no puedes ser amor. Serás miedo. El miedo es justo lo contrario al amor. Recuerda, el odio no es lo contrario al amor, como la gente cree; el odio es amor puesto boca abajo, no es lo contrario al amor. Lo verdaderamente opuesto al amor es el miedo: en el amor uno se expande, en el miedo uno se encoge; en el miedo uno se cierra, en el amor se abre; en el miedo uno duda, en el amor confía; en el miedo uno se siente solo, en el amor desaparece; por lo que no es una cuestión de soledad en absoluto. Cuando uno no es, ¿cómo puede sentirse solo? Entonces los árboles, los pájaros, las nubes, el sol y las estrellas están todavía dentro de ti. El amor ocurre cuando has conocido tu paraíso interior…

Los niños están libres del miedo, nacen sin miedo. Si la sociedad puede apoyarlos, ayudarlos a subir a los árboles, escalar montañas y nadar en océanos y ríos; si puede ayudarlos de cualquier forma posible a convertirse en aventureros, aventureros de lo desconocido; si puede crear una gran búsqueda en lugar de darles creencias muertas, entonces los niños se convertirán en grandes amantes de la vida. Y esa es la verdadera religión. No hay religión más elevada que el amor.

Medita, danza, canta y profundiza más en ti mismo. Escucha más atentamente a los pájaros. Mira a las flores con respeto, maravíllate; no acumules conocimiento, no vayas etiquetando las cosas. Eso es el conocimiento: el gran arte de etiquetarlo todo, categorizarlo todo. A partir de ahora, empieza a aprender a tocar la flauta o la guitarra. Encuéntrate con gente, mézclate con ella, con tanta como puedas, porque a través de cada persona se muestra una cara diferente de Dios. Aprende de la gente. No tengas miedo; esta existencia no es tu enemiga. Esta existencia te protege, está dispuesta a ayudarte en todo lo posible. Si confías, empezarás a sentir una nueva fuente de energía en ti; esa energía es el amor. Esa energía quiere bendecir toda la existencia, porque en esa energía uno se siente bendito. Y cuando te sientes bendito, ¿qué otra cosa puedes hacer excepto bendecir toda la existencia? El Amor es un profundo deseo de bendecir toda la existencia."


- "Los misterios de la vida", Osho.

domingo, 2 de febrero de 2014

EL MISTERIO DE LAS RELACIONES, OSHO


EL MISTERIO DE LAS RELACIONES, Osho.

Amado Osho, ¿podrías hablamos sobre nuestros compañeros de vida: nuestras esposas, nuestros maridos y nuestros amantes? ¿Cuándo debemos perseverar con un compañero, y cuándo tendríamos que abandonar una relación porque no hay esperanzas, o porque es destructiva?

¿Están nuestras relaciones influenciadas por vidas anteriores?

La relación es uno de los misterios. Y, como existe entre dos personas, depende de ambas. Cuando dos personas se encuentran, se crea un mundo nuevo. Con sólo reunirse, un nuevo fenómeno adquiere existencia, sin haber estado antes, sin haber existido nunca antes. Y, a través de ese nuevo fenómeno, ambas personas cambian y se transforman.

Sin relaciones, eres una cosa; con relaciones, te transformas de inmediato en otra cosa. Algo nuevo ha sucedido. Una mujer, al convertirse en amante, ya no es la misma mujer. Un hombre, cuando es padre, ya no es el mismo hombre. Un niño nace, pero dejamos completamente de lado un punto: en el momento en que nace el niño, también nace la madre. Ésta no existía antes. Existía la mujer, pero no la madre. Y la madre es algo absolutamente nuevo.

La relación es creada por ti, pero luego, a su vez, la relación te crea a ti. Dos personas se encuentran; esto quiere decir que dos mundos se encuentran. No es algo simple, sino muy complejo, de lo más complejo. Cada persona es un mundo en sí misma, un complejo misterio, con un largo pasado y un eterno futuro.

Al comienzo, sólo se reúnen las periferias. Pero, si la relación gana intimidad, se torna más cercana, más profunda, entonces, poco a poco, comienzan a unirse los centros. Cuando se unen los centros, se denomina amor. Cuando se encuentran las periferias, hablamos de “conocidos”. Muchas veces comienzas por llamar amor a tu “conocido”. Estás entrando en una falacia. Ese conocimiento no es el amor.

El amor es muy raro. Llegar al centro de una persona es pasar por una revolución interior porque, si quieres acceder al centro de una persona, tendrás que permitir que también ella acceda a tu centro. Deberás volverte vulnerable, absolutamente vulnerable, abierto. Es un riesgo. Permitir que alguien acceda a tu centro es riesgoso, peligroso, porque nunca sabes qué te hará esa persona. Y, una vez que se conocen todos tus secretos, una vez que lo que ocultas se descubre, una vez que estás completamente expuesto, nunca sabes qué te hará la otra persona. Hay temor allí: por eso nunca nos abrimos.

Con sólo tener un “conocido”, pensamos que el amor se ha producido. Se unen sólo las periferias y creemos que nos hemos reunido. Tú no eres tu periferia. En realidad, la periferia es el límite en el cual terminas, sólo la cerca que te rodea; no coincide contigo. La periferia es el lugar donde tú terminas y el mundo comienza. Hasta los maridos y las esposas que han vivido juntos muchos años pueden no ser más que conocidos. Pueden no haber conocido al otro por completo. Y, cuanto más tiempo vives con alguien, tanto más olvidas que los centros no se han conocido.

Entonces, lo primero que es necesario comprender es que no hay que confundir el conocimiento con el amor.

Puedes hacer el amor, puedes tener un vínculo sexual, pero el sexo también forma parte de la periferia. Si los centros no se encuentran, el sexo es sólo la reunión de dos cuerpos, y el encuentro de dos cuerpos no es tu encuentro. Así, el sexo no es sino una relación de conocimiento: física, corporal, pero relación de conocimiento únicamente puedes permitirle a alguien acceder a tu centro cuando no estás asustado y no sientes pánico.

Entonces, te digo que hay dos tipos de vida: una, guiada por el miedo; otra, guiada por el amor. La vida que se guía por el miedo nunca puede conducirte a una relación profunda. Permaneces asustado, y al otro no se le puede permitir, no se lo puede autorizar a llegar hasta tu mismo centro. Dejas que el otro llegue hasta un punto, y luego se levanta una pared y todo se detiene.

La persona que se guia por el amor es el religioso. Una persona guiada por el amor es alguien que no le tiene miedo al futuro, que no le teme al resultado ni a las consecuencias, alguien que vive aquí y ahora.

Por eso, Krishna le dijo a Arjuna en el Gita: “No te preocupes por el resultado. Eso es lo que hace una mente, en este contexto, es conocimiento superficial, trato social, mera cercanía física que se guía por el miedo. No pienses en qué resultará de ello.

Sólo quédate allí y actúa en forma íntegra. No calcules. Un hombre que se guía por el miedo está permanentemente calculando, planificando, haciendo arreglos, protegiéndose. Y así malgasta toda su vida.”

He oído la historia de un viejo monje zen. Estaba en su lecho de muerte. Había llegado su último día, y declaró que esa noche dejaría de existir. Entonces, los seguidores, los discípulos, los amigos comenzaron a llegar. Se reunía gente de lugares lejanos y remotos.

Uno de sus viejos discípulos, al oír que el maestro iba a morir, corrió al mercado. Alguien preguntó:

-El maestro está muriendo en su cabaña, ¿por qué corres hacia el mercado?

El viejo discípulo dijo:

-Sé que a mi maestro le encanta cierto tipo de tortas; así que se la voy a comprar.

Fue difícil encontrar esa torta, porque ya no estaba de moda, pero a la noche, de alguna manera, la había conseguido. Llegó corriendo con la torta. Y todos estaban preocupados: el maestro parecía estar esperando a alguien. Abría los ojos, miraba y volvía a cerrarlos. Y, cuando llegó el discípulo, dijo:

-Bien, has llegado. ¿Dónde está la torta?

El discípulo sacó la torta, y se puso muy contento cuando el maestro preguntó por ella. Agonizando, el maestro tomó la torta en la mano, pero su mano no temblaba. Estaba muy viejo, pero la mano no le temblaba.

Entonces, alguien preguntó:

-Estás muy viejo y estás a punto de morir. Estás por exhalar tu último aliento, pero ¿no te tiembla la mano…?

El maestro respondió:

-Yo nunca tiemblo, porque no tengo miedo. Mi cuerpo se volvió viejo, pero yo aún soy joven, y seguiré siéndolo aun cuando el cuerpo ya no esté.

Entonces, dio un mordisco y comenzó a masticar la torta. Y entonces alguien inquirió:

-¿Cuál es tu mensaje, maestro? Nos dejarás pronto. ¿Qué quieres que recordemos?

El maestro sonrió y dijo:

-¡Ah! Esta torta es deliciosa.

Éste es un hombre que vive en el aquí y ahora. El momento siguiente carece de significación. En este momento, la torta está deliciosa.

Si puedes estar en este momento, en este presente, con plenitud, sólo entonces podrás amar. El amor es un florecimiento extraño. Sólo sucede de vez en cuando. Millones y millones de personas viven con la falsa actitud de ser amantes. Creen que aman, pero se trata sólo de su creencia.

El amor es un florecimiento raro. A veces, sucede. Es raro porque sólo puede producirse cuando no hay temor; nunca antes. Esto quiere decir que el amor puede ocurrirle sólo a alguien profundamente espiritual, a alguien religioso. El sexo es posible para todos; el conocimiento es posible para todos. Pero no el amor.

Cuando no tienes miedo, no hay nada que ocultar. Entonces, puedes estar abierto, puedes retirar todas las fronteras y puedes invitar al otro a entrar hasta tu centro mismo. Y recuerda: si permites que alguien penetre en ti tan profundamente, el otro te dejará penetrar en él o en ella pues, cuando le abres la puerta a alguien, se genera confianza. Cuando no tienes miedo, el otro pierde los temores.

En tu amor, siempre hay miedo. El marido teme a la esposa, y la esposa le teme al marido. Los amantes siempre están temerosos. Entonces, no se trata del amor, es sólo un acuerdo entre dos personas temerosas que dependen la una de la otra, peleando, explotando, manejando, controlando, dominando, poseyendo. Pero no es el amor.

El amor es difícil. Es necesario deshacerse del miedo. Y esto es lo extraño: que estás tan asustado y no tienes nada que perder.
Kabir dijo en alguna parte: “Analizo a la gente. Están muy asustados, pero no llego a entender por qué, dado que no tienen nada que perder.”

Dice Kabir: “Son como alguien que está desnudo, pero que nunca toma un baño en el río, porque le da miedo: ¿dónde secará su ropa? Ésta es la situación en la que te encuentras: estás desnudo, sin ropa, pero siempre te preocupas por la ropa.”

¿Qué tienes para perder? Nada. Este cuerpo te será arrebatado por la muerte. Antes de que la muerte te lo quite, bríndalo al amor. Todo lo que tengas te será quitado por la muerte. Antes de que te lo saquen, ¿por qué no compartirlo? Es la única manera de poseerlo. Si eres capaz de compartir y de dar, eres el maestro. Te lo van a quitar. No hay nada que puedas retener para siempre. La muerte lo destruirá todo.

Entonces, si me sigues bien, la lucha es entre la muerte y el amor. Si puedes dar, no habrá muerte. Antes de que puedan quitarte algo, ya lo has brindado, habrás hecho un regalo.

No puede haber muerte. Para un amante, no hay muerte.

Para alguien que no es amante, cada momento es muerte, porque en todo momento algo le es arrebatado. El cuerpo va desapareciendo, y él pierde en cada instante. Y luego llegará la muerte y todo será aniquilado.

¿Qué es el temor? ¿Por qué estás tan asustado? Aunque todo se sepa de ti y seas como un libro abierto, ¿por qué temer? ¿Cómo puede hacerte mal? Sólo falsas concepciones, sólo condicionamientos sociales: que tienes que esconder cosas, que tienes que protegerte, que tienes que tener una actitud constantemente hostil, que todos son enemigos, que todo el mundo está en contra de ti.

¡Nadie está en contra de ti! Aun cuando sientas que alguien está en contra de ti, tampoco lo está, pues todas las personas se preocupan por sí mismas, no por ti. No hay nada que temer. Tienes que descubrir esto antes de que pueda aparecer una relación auténtica. No hay nada que temer.

Medita acerca de ello. Y, después, permite que el otro entre en ti, invítalo. No crees barreras en ninguna parte; vuélvete un pasadizo siempre abierto, sin cerraduras, sin puertas, sin puertas cerradas. Así, el amor se hace posible.

Cuando se reúnen dos centros, hay amor. El amor es un fenómeno químico; igual que cuando se unen el hidrógeno y el oxígeno, y se crea algo nuevo: el agua. Puedes tener hidrógeno, puedes tener oxígeno pero, si tienes sed, no te servirán de nada. Puedes tener todo el oxígeno que quieras, todo el hidrógeno que quieras, pero la sed no se te pasará.

Cuando se reúnen dos centros, se crea algo nuevo. Eso nuevo es el amor. Es igual al agua. La sed de muchas, muchas vidas, se satisface. De repente, te pones contento. Ése es un índice visible del amor: te pones contento, como si hubieras conseguido todo. No hay nada que lograr ahora; has alcanzado el objetivo. No hay más objetivos, el destino se ha cumplido. La semilla se ha transformado en flor: su florecimiento fue completo.

Un contento profundo es el signo visible del amor. Cada vez que una persona está enamorada, está profundamente contenta. El amor no se puede ver sino a través del contento, la profunda satisfacción que lo rodea… su misma respiración, cada uno de sus movimientos, su existencia misma: alegre.

Tal vez te sorprenda que afirme que el amor te deja sin deseo, pero que el deseo va con descontento. Deseas porque no tienes. Deseas porque piensas que, si tuvieras algo, serías feliz. El deseo se genera en el descontento. Cuando hay amor, y dos centros se encuentran, se disuelven y se fusionan, y nace una nueva sustancia química, hay alegría. Es como si toda la existencia se hubiera detenido: no hay movimiento.

Entonces, el momento presente es el único momento. Y entonces puedes decir: “¡Ah! Esta torta está deliciosa.”

Ni siquiera la muerte significa nada para un hombre enamorado.

Por eso te digo que el amor te dejará sin deseo. No tengas miedo, abandona tus temores, ábrete. Permite que otro centro acceda a tu centro interior. Renacerás a través de ello, se creará una nueva cualidad del ser. Si hay amor allí, tendrás verdaderamente por primera vez la sensación de que la existencia es divina y de que todo es una bendición. Pero hay que hacer mucho antes de que esto pueda suceder. Hay mucho que destruir antes de que esto pueda suceder. Debes destruir todo lo que genera barreras en ti.

Haz del amor un sadhana, una disciplina interior. No dejes que sea sólo algo frívolo. No permitas que se transforme sólo en una ocupación de la mente. No permitas que se vuelva únicamente una satisfacción corporal. Haz de él una búsqueda interior, y toma al otro como un ayudante, como un amigo.

Si has oído algo acerca del Tantra, sabrás que dice: “Si puedes encontrar un compañero, un amigo, una mujer o un hombre que esté dispuesto a desplazarse contigo hacia el centro interior, que esté dispuesto a llegar contigo al pico más alto de la relación, entonces esta relación se volverá meditativa. As!, a través de esta relación, alcanzarás la última relación. Entonces, el otro se transforma en una puerta.”

Déjame explicarlo:

Si amas a una persona, primero desaparece poco a poco la periferia de la persona, desaparece la forma de la persona. Te acercas cada vez más al interior, que no tiene forma. Poco a poco, la forma se torna vaga y desaparece. Y, si llegas a más profundidad, incluso este individuo sin forma comienza a desaparecer y a fundirse. Entonces, se abre el más allá. Así, ese individuo particular era sólo una puerta, una apertura. Y, a través de tu amado, encuentras lo divino. Por no poder amar, necesitamos tantos rituales religiosos. Son sustitutos, y sustitutos muy pobres. Una Meera no necesita un templo adonde ir. La existencia toda es su templo. Ella puede danzar ante un árbol, y éste se transforma en Krishna. Ella puede cantar ante un pájaro, y éste se vuelve Krishna. Ella crea su Krishna a su alrededor en cualquier parte. Su amor es tal que, mire adonde mire, se abre la puerta y se revela el Krishna, el ser amado se revela.

Pero la primera vislumbre siempre llega a través de un individuo. Es difícil estar en contacto con lo universal. Es tan grande, tan vasto, tan sin comienzo y sin final: ¿por dónde empezar? ¿Por dónde ingresar? El individuo constituye la puerta de entrada. Enamórate. Y no lo transformes en una lucha. Ten una gran indulgencia para con el otro, que sea sólo una invitación.
Permite que el otro entre en ti sin condicionamientos, y de repente el otro desaparece y Dios está allí. Si tu amante o tu amado no puede tornarse divino, entonces nada en el mundo puede volverse divino.

Así que no es una cuestión del hombre y la mujer únicamente. Ésa es una de las fuentes más profundas de lo divino, y es a la que accedes naturalmente, pero puede suceder desde otras fuentes. La clave fundamental es ésta: debes permitir que el otro ingrese hasta tu centro más profundo, al fundamento mismo de tu ser.

Pero nos seguimos engañando. Pensamos que amamos. Y, si piensas que amas, no hay posibilidad de que el amor se produzca: porque, si esto es el amor, entonces todo está cerrado. Haz nuevos esfuerzos. Trata de encontrar en el otro el ser real que está oculto. No tomes a nadie por seguro. Cada individuo es un misterio tal que, si sigues incursionando más y más en él, no tiene fin.

Pero nos aburrimos del otro, porque sólo la periferia, y siempre la periferia…

Estuve leyendo un relato. Un hombre estaba muy enfermo y probó todos los tratamientos posibles, pero nada le daba resultado. Entonces, acudió a un hipnotizador y éste le dio una oración, un mantra para repetir constantemente: “No estoy enfermo.” Durante al menos quince minutos por la mañana y quince minutos por la noche: “No estoy enfermo, estoy sano.” Y todo el día, siempre que lo recordara, debía repetirlo.

Después de unos días, comenzó a mejorarse. Y, en el lapso de unas semanas, estaba absolutamente bien.

Entonces, le contó a su mujer:

¡Esto fue un milagro! ¿Debería ir al hipnotizador por otro milagro más? Porque últimamente no siento apetito sexual, y la relación sexual prácticamente ha desaparecido. No hay deseo.

La mujer se puso contenta. Le dijo que fuera, ya que se sentía muy frustrada.

El hombre fue al hipnotizador. Volvió y su mujer le preguntó:

-¿Qué mantra, qué sugestión, te ha dado ahora?

El hombre no le respondió pero, en el lapso de unas semanas, su apetito sexual comenzó a retornar: comenzó a sentir deseo nuevamente.

La mujer estaba muy intrigada. Ella continuamente insistía con la pregunta, pero el hombre se reía y no decía nada. Entonces, un día (mientras él estaba en el baño, una mañana, haciendo su meditación, su mantra de quince minutos), intentó escuchar lo que decía.

Él decía:

-No es mi esposa, no es mi esposa, no es mi esposa.

Tenemos a la gente como algo seguro. Si alguien es tu esposa, se acabó la relación. Si alguien es tu esposo, se acabó la relación. Ahora no hay aventuras. El otro se transforma en una cosa, una mercancía. El otro ya no es un misterio para ser descifrado, el otro ya no es nuevo.

Recuerda que todo muere con la edad. La periferia siempre es vieja, y el centro es siempre nuevo. La periferia no puede seguir siendo nueva, pues a cada momento envejece, se pone rancia. El centro está siempre fresco y joven. Tu alma no es la de un niño, ni un hombre joven ni un viejo. Tu alma sólo es eternamente joven: no tiene edad.

Puedes experimentar con ella. Puedes ser joven, puedes ser viejo: sólo cierra los ojos y averígualo. Trata de sentir cómo es tu centro: ¿viejo?, ¿joven? Percibirás que el centro no es ninguna de estas dos cosas. Siempre es nuevo, nunca envejece. ¿Por qué? Porque el centro no pertenece al tiempo.

En el proceso temporal, todo se vuelve viejo. Nace un niño: el cuerpo ya empieza a envejecer. Cuando decimos que un niño tiene una semana de vida, significa que una semana de vejez ha penetrado en su cuerpo.

El niño ya ha transitado siete días que lo acercan a la muerte, ha cumplido siete días hacia la muerte. Se está dirigiendo hacia la muerte: más tarde o más temprano, habrá de morir.

Cualquier cosa que sucede en el tiempo, envejece. Desde el momento en que ingresa en el vector del tiempo, ya está envejeciendo. Tu cuerpo es viejo, tu periferia es vieja. No puedes estar eternamente enamorado de ella. Pero tu centro es siempre fresco, es eternamente joven. Una vez que estás en contacto con él, el amor es un descubrimiento de cada momento. Y entonces la luna de miel nunca termina. Si finaliza, no era una luna de miel. Era sólo una relación entre conocidos.

Y lo último que hay que recordar es que, en la relación de amor, siempre culpas al otro si algo sale mal. Si algo no va como debiera, el otro es el responsable. Esto destruye toda posibilidad de crecimiento futuro. Recuerda que siempre eres responsable, y cambia. Despréndete de tus cualidades que generan conflicto. Haz del amor una autotransformación.

Como dicen en los cursos para vendedores: el cliente siempre tiene razón. Me gustaría decirte que, en el mundo de las relaciones y del amor, tú siempre te equivocas y el otro siempre tiene razón. Y esto es lo que sienten los amantes: algo anda mal en mí si las cosas no andan como debieran. ¡Y ambos sienten lo mismo!

Así, las cosas evolucionan, los centros se abren, las fronteras se funden. Pero, si piensas que el otro está equivocado, te estás cerrando a ti y al otro. Y el otro también piensa que tú te equivocas. Los pensamientos son contagiosos. Si piensas que el otro está equivocado (aun cuando no lo hayas dicho, aun cuando sonrías y demuestres que no crees que el otro esté equivocado), el otro lo percibe a través de tu mirada, a través de tus gestos, a través de tu cara. Aun cuando seas un actor, un gran actor, y puedas componer tu cara, tus gestos, como quieras, también entonces tu inconsciente estará emitiendo señales todo el tiempo.-“Estás equivocado.” Y, cuando dices que el otro está equivocado, el otro empieza a sentir que eres tú quien se equivoca.

En esta sacudida, se destruye la relación y entonces la gente se cierra. Si le dices a alguien que está equivocado, comienza a protegerse, a defenderse. Así, se cierra. Siempre recuerda que, en el amor, siempre te equivocas. Y así abrirás la posibilidad, y el otro también sentirá lo mismo. Generamos la sensación en el otro.

Cuando los amantes están cerrados, de inmediato los pensamientos empiezan a pasar de uno al otro. Aun cuando no digan nada, aun cuando permanezcan callados, se comunican, El lenguaje está para quienes no aman. Para los amantes, el silencio es suficiente como lenguaje. Sin decir nada, siguen dialogando.

Si tomas al amor como un sadhana, no digas que el otro está equivocado. Simplemente trata de buscar: en alguna parte de ti, debe haber algún error; y deshazte de ese error. Va a ser difícil, pues va en contra del yo. Va a ser difícil, porque va a herir tu orgullo. Va a ser difícil, porque no serás dominante, posesivo; no te tornarás más poderoso a través de la posesión del otro. Esto destruirá tu yo: por eso va a ser difícil. Pero la destrucción del yo es la meta, el objetivo. Por donde te acerques al mundo interior (a través del amor, a través de la meditación, a través del yoga, a través de las oraciones), cualquiera sea el camino que elijas, el objetivo será el mismo: la destrucción del yo, el abandono del yo.

A través del amor, se lo puede conseguir muy fácilmente, ¡y es tan natural! El amor es lo natural. Todo lo demás resulta cada vez más artificial. Si no puedes abrirte paso al amor, será difícil que puedas abrirte paso a cualquier otra cosa. No pienses mucho en el futuro. Con el presente, alcanza. No pienses que la relación viene del pasado. Viene del pasado, pero no pienses en ello, porque, te complicarás. Haz las cosas más sencillas.

Hay continuidad: las cosas tienen una continuidad respecto de tus vidas anteriores; así que no niego este hecho, pero tampoco me siento sobrecargado por su peso. Esta continuidad se prolongará en el futuro, pero no pienses en ello. El presente es más que suficiente. Mastica la torta y exclama: “¡Esta torta está deliciosa! No pienses en el pasado ni en el futuro; ellos se ocuparán de sí mismos. Nada es discontinuo. Tuviste relaciones en el pasado. Amaste, odiaste, hiciste amigos y enemigos. Esto se prolonga; lo sepas o no, siempre estará allí. Pero, si comienzas a meditar acerca de esto, dejarás de lado el momento presente.

Entonces, piensa como si no hubiera pasado y como si no hubiera futuro. Este momento es todo lo que te es dado. Calcula como si este instante fuera todo. Compórtate como si este momento fuera todo, y calcula cómo puedes transformar tus energías en un fenómeno de amor, en este mismo instante.

Lo importante es estar aquí y ahora y encontrar tu camino. Si puedes encontrarlo a través de la relación, maravilloso. Si no puedes encontrarlo a través de la relación, encuéntralo en tu soledad. Éstos son dos caminos. El amor implica encontrar tu camino a través de la relación. La meditación, en soledad. El amor y la meditación: éstos son los dos caminos. Fíjate cuál es el que se adapta a ti. Luego, coloca todas tus energías en él y sigue ese camino.

Amado Osho, tus palabras son tan hermosas, que sentimos que otra comunicación se produce cuando nos hablas. ¿Te referirías a la comunicación silenciosa, y al modo en que podemos abrirnos a ella?

Siempre está allí. Mientras te hablo, también estoy “siendo” para ti. Conversar es relacionarme contigo a través del intelecto, y ser es relacionarme contigo con mi totalidad. Mientras me escuchas, si realmente estás escuchando, no se trata sólo de escuchar las palabras. Al escucharme, tu mente se detiene. Al escucharme, no estás pensando. Cuando no estás pensando, estás abierto. Y, cuando no estás pensando y tu mente no está en funcionamiento, comienzas a sentir. Entonces puedo abrumarte, puedo conmoverte y saciarte. Las palabras se utilizan sólo como un recurso.

Yo mismo no estoy muy interesado en las palabras. Pero tengo que hablar, pues ésta es mi sensación:

Mientras hablo, tú permaneces callado. Si no hablo, sigues hablando por dentro y ya no estás en silencio. Si estuvieras en silencio sin que yo hablara, no habría necesidad de hablar. Estoy esperando el momento en que te sientes a mi lado, cerca de mí, sin pensar. Entonces no será necesario hablar, porque hablar es algo parcial.

Entonces puedo llegar a ti en mi totalidad, directamente, sin necesidad de que medien las palabras.

Pero, si te digo que te sientes en silencio a mi lado, no podrás sentarte en silencio. Continuarás charlando, seguirás hablando por dentro. Una conversación interior seguirá su curso. Para detener tu diálogo interior, tengo que hablarte, para que, mientras hablo, prestes atención. Mi charla es como el juguete que se le da a un niño, para que vaya y juegue con él, quedándose callado y absorto. Te ofrezco mis palabras como juguetes.

Juegas con ellas y, mientras lo haces, estás tan absorto que te quedas callado. Cada vez que se produce el silencio, puedo fluir hacia ti.

Las palabras pueden ser hermosas, pero nunca pueden ser la verdad. La belleza constituye un valor estético. Puedes disfrutarla, al igual que puedes gozar de una bella pintura, pero no sucederá mucho a partir de este placer. Es bueno mientras dura. Pero las palabras nunca son la verdad: no podrían serlo, por su naturaleza misma. La verdad sólo puede ser comunicada en silencio. Pero ésa es la paradoja: aquellos que han insistido en que la verdad sólo puede ser comunicada en silencio, todos usaron palabras. Esto es una vergüenza, pero no se puede hacer nada al respecto. Es necesario usar las palabras para hacerte callar. El silencio es importante, y ese silencio te permitirá vislumbrar la verdad.

Aun si tienes vislumbres de verdad a través de mis palabras, esa vislumbre se produce a través de tu silencio y no de mis palabras. Aun si te sientes absolutamente seguro de que lo que digo es verdad, esa sensación de certeza absoluta proviene de tu silencio y no de mis palabras. Siempre que estás callado, allí está la verdad.

Siempre que mantienes un diálogo interior, el parloteo de mono continúa por dentro, pasas por alto la verdad que está siempre presente.

Cualquier cosa que yo haga (hablarte, ayudarte a meditar conmigo, forzarte a hacer catarsis, o convencerte de bailar, de festejar), cualquier cosa que yo haga tendrá un solo objetivo: ayudarte de alguna manera a que te calles pues, cuando estás en silencio, las puertas se abren: estás en el templo. El modo en que hagas silencio carece de importancia. Te quedas en silencio y entonces yo estoy dentro de ti y tú estás dentro de mí. El silencio no conoce fronteras. En el silencio, se produce el amor. Me he transformado en un amante para ti; tú te has vuelto un amante para mí. En silencio, ocurre todo lo que tiene significación. Pero producir el silencio es un arduo problema.

Por eso, no me interesa mucho lo que te digo. Me interesa más lo que te pasa cuando te digo algo, x, y, z. A veces, no dejo de contradecirme: hoy afirmo algo, y mañana digo otra cosa, porque lo que digo no es lo importante. Mis charlas no son más que poesía. No soy un filósofo. Tal vez sea un poeta, pero no soy un filósofo. Mañana diré otra cosa, y pasado mañana, otra distinta. Ése no es el punto. Mis afirmaciones pueden ser contradictorias, pero yo no soy contradictorio, porque hoy digo algo y te quedas callado; mañana afirmo algo totalmente contradictorio y te quedas callado; pasado mañana vuelvo a decir algo totalmente contradictorio (todo lo que he afirmado lo contradice), pero te quedas callado.

Tu silencio es mi coherencia. Soy coherente, siempre coherente: contradictorio en la superficie, pero la corriente interior sigue siendo la misma.

Y recuerda: si te digo lo mismo todos los días, no te quedarás callado. Te aburrirás y tu diálogo interior dará comienzo. Si sigo repitiendo lo mismo, esto se volverá viejo. Cuando algo es viejo, ya no necesitas escucharlo, o bien, aun sin escuchar, sabes lo que voy a decir, y puedes seguir con tu diálogo interior. Tengo que ser creativo al afirmar cosas, sorprendiéndote a veces. Pero una coherencia interna se mantiene: es para generar en ti el silencio, pues entonces puedo estar contigo y tú puedes estar conmigo. El amor, la verdad, pueden florecer allí.

Siempre que hay silencio, florece la verdad. La verdad es un florecimiento del silencio. Suficiente por hoy.


- Extracto del libro “Mi Camino, El camino de las Nubes Blancas”, Osho.