La duración media de un abrazo entre dos personas es de 3
segundos. Pero los investigadores han descubierto algo fantástico. Cuando un
abrazo dura 20 segundos, se produce un efecto terapéutico sobre el cuerpo y la
mente. La razón es que un abrazo sincero produce una hormona llamada
“oxitocina”, también conocida como la hormona del amor. Esta sustancia tiene
muchos beneficios en nuestra salud física y mental, nos ayuda, entre otras
cosas, para relajarse, para sentirse seguro y calmar nuestros temores y la
ansiedad. Este maravilloso tranquilizante se ofrece de forma gratuita cada vez
que tenemos a una persona en nuestros brazos, que acunamos a un niño, que
acariciamos un perro o un gato, que estamos bailando con nuestra pareja, cuanto
más nos acercamos a alguien o simplemente sostenemos los hombros del ser amado o un amigo.... Abraza, abraza con el corazón.
Bienvenido seas a este espacio para el reencuentro del ser. Nada es casualidad, no hay accidentes en el mundo de la voluntad. Por eso celebro y bendigo esta magica sincronia, y elijo creer que el universo nos permitió crear este lazo. Es hora de despertar, las energías del viejo mundo han quedado atrás y el Nuevo Mundo te exige vivir en conciencia, armonia y amor. Que fluya el conocimiento! Que es la llave de la libertad!
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martes, 16 de octubre de 2018
miércoles, 26 de septiembre de 2018
LA ENERGIA QUE SANA EL MUNDO: EL AMOR
"La energía que sana el mundo: el AMOR"
Albert Einstein.
Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta
ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que
incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier
fenómeno que opera en el universo aún no haya sido identificado por nosotros.
Esta fuerza universal es el AMOR. Cuando los científicos buscaban una teoría
unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.
El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe.
El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por
otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite
que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo.
El amor revela y desvela.
Por amor se vive y se muere.
El Amor es Dios, y Dios es Amor.
Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la
vida.
Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado
tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del
universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.
Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple
sustitución en una ecuación más célebre(de Albert Einstein):
Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el
mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz
al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más
poderosa que existe, porque no tiene límites.
Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las
otras fuerzas del Universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que
nos alimentemos de otra clase de energía.
Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos
encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser siente
que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.
Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de
amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y
la avaricia que asolan el planeta.
Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño
pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.
Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía
universal,comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo
puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.
viernes, 7 de septiembre de 2018
AMOR DESNUDO, JEFF FOSTER
AMOR DESNUDO
Dices que me amas. Dices que te importa. Dices muchas cosas,
pero las palabras son fáciles, y yo merezco la clase de amor que construye
galaxias.
Si vieras mis heridas abiertas. Si vieras mis lugares
oscuros, supieras mis secretos. Si vieras mis fantasías, mis pensamientos
extraños, los impulsos que no he podido borrar. Los sentimientos incómodos que
he intentado esconder. Los anhelos desesperados, los sentimientos vacíos que no
se han ido.
La ira que quema. La tristeza que duele.
Si conocieras las cosas que mantengo sepultadas en mi
corazón, las cosas que no puedo contar. Si vieras las arrugas, los pliegues, la
pigmentación, los bultos y lesiones, manchas y llagas. Los brotes, las
imperfecciones, los vellos errantes. Los fluidos cuyo flujo no puedo contener,
las secreciones, los olores, los terrores de la noche.
Si me vieras desnudo, temblando, despojado de mi imagen, mi
maquillaje, mis bases y sprays y correctores, mis pretensiones, mis defensas,
mis barreras y muros; sin esconderse, sin juegos, sin máscaras, sin personajes,
sin un papel que desempeñar y nada que perder.
Si lo vieras todo, crudo, sin censura, sin control.
¿Me amarías aún? ¿Se abriría tu corazón?
¿Verías fealdad, o verías arte?
Un corazón vulnerable. Anhelando ser conocido. Perfecto en
mi imperfección.
Dices que me amas. Dices que te importa. Dices muchas cosas,
pero las palabras son fáciles, y yo merezco la clase de amor que construye
galaxias.
- Jeff Foster
lunes, 16 de julio de 2018
LOS HIJOS NO SE VAN......
LOS HIJOS NO SE VAN, es la vida la que se los lleva…
Hay que aceptarlos con esa condición, hay que criarlos con
esa idea, hay que asumir esa realidad.
No es que se van… es que la vida se los lleva.
Ya no eres su centro ...Ya no eres propietario, eres
consejero.
No diriges, aceptas ... No mandas, acompañas ... No
proyectas, respetas.
Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas.
Ya les crecieron alas y quieren volar ... Ya les crecieron
raíces y maduraron por dentro ... Ya les pasó las borrascas de la adolescencia
y tomaron el timón ... Ya miraron de frente la vida y sintieron el llamado para
vivirla por su cuenta ... Ya saben que son capaces de las mayores aventuras y
de la más completa realización.
Ya buscarán un amor que los respete, que quiera compartir
sin temores ni angustias las altas y las bajas en el camino, que les endulce el
recorrido y los ayude en el fin que quieren conseguir.
Y si esa primera experiencia fue equivocada, tendrán
sabiduría y las fuerzas para soltarla, así, otro amor les llegará para
compartir sus vidas en armonía.
Tienen un camino y quieren explorarlo, lo importante es que
sepan andar lo, tienen alas y quieren abrirlas ... Lo importante es el corazón
sensible, la libertad asumida y la pasión a flor de piel.
Tú quedas adentro, en el cimiento de su edificio, en la raíz
de su árbol, en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón. Tú
quedas atrás. En el beso que les mandas. En la oración que los sigue. Tú quedas
siempre en su interior, aunque cambies de lugar.
miércoles, 4 de abril de 2018
"CARTA A MI PADRE", POR ADAN JODOROWSKY.
"CARTA A MI PADRE", POR ADAN JODOROWSKY.
Querido padre, Alejandro, tú que siempre pensaste que llamar
a su padre "Papá" era un error. Que Papá y Mamá eran las primeras
palabras que podía pronunciar un bebé y que llamar a sus padres así siendo
adulto era mantener preso a sus hijos como niños. Tú que me decías: "no me
llamo Papá, me llamo Alejandro, yo no te llamo adad, dada o adadá.."
Escribo esta carta públicamente porque quiero que el mundo
sepa que el amor entre padre e hijo existe.
Veo en el planeta cientos de casos con padres ausentes o que
no aceptan a sus hijos como son.
Por eso hoy quiero que el mundo sepa cual puede ser una
verdadera relación de amor y respeto.
Espero le pueda servir a este planeta.
Que sirva de ejemplo para que el mundo se transforme en algo mejor y dejen de
crear guerras que son productos de rabia contenida.
Llamarte Alejandro no me quitó nada, al contrario, no te vi
como una figura emblemática, ni como un ser superior, pero como un aliado, un
ser lleno de bondad. Llamarte Alejandro es lo más tierno y maravilloso del
mundo. Sentirme diferente de los otros niños me dio un gran sentimiento de
fuerza.
Nunca me educaste con miedo, nunca me pegaste. Me hablaste,
me explicaste y te preocupaste de enseñarme tus pensamientos, dejándome libre
de ser el que yo tenía que ser y no el que tú querías que yo sea.
¿Te acuerdas? Te sentabas al lado de mí, leyendo cuentos
japoneses para iniciarme a una filosofía de vida.
Has formado mi mente para prepararme como un guerrero a
recibir los golpes de la vida, a recibir discursos estúpidos, a recibir la
imbecilidad humana. Pero me enseñaste también a reconocer la belleza dentro de
la fealdad.
Me acuerdo que un día me dijiste "te voy a enseñar a
pensar". Estábamos en España, de vacaciones en una isla. Y todas las
mañanas me dabas clases para pensar. Todo padre debería enseñar a su hijo a
pensar.
Un niño no es tonto, es como una esponja, lo que le enseñas
le queda para toda la vida y lo necesita. Gracias a eso, me marcaste para
siempre.
"¿Qué es dios? ¿Qué es el universo? ¿Cuál es nuestra
finalidad en este universo? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Soy un cuerpo
con alma o un alma con un cuerpo? Tu verdad es una verdad pero no la
verdad..."
Me enseñaste a hablar como un ser consciente y delicado.
Cuando era niño me hablabas suavemente, como adulto y no me
infantilizabas con voz de dibujo animado. Los padres suelen hablar a sus hijos
como si fuesen muñecos, pero tú, me hablaste como un ser humano.
Luego, me enseñaste a comunicar con los otros y en lugar de
afirmar algo en una conversación, me enseñaste a decir antes de empezar una
frase: "según lo que yo pienso y me puedo equivocar".
En una pelea, en lugar de acusar al otro, me enseñaste a
decir lo que siento y qué me produce esa discusión.
Nunca me hiciste parte de tus angustias económicas, para que
el dinero no sea un peso para mí.
He vivido en un paraíso. Un niño tiene que ver la vida como
un paraíso. Lo contrario lo convierte en un ser angustiado con miedo a
enfrentar su existencia.
Cuando tenía rabia, en lugar de contenerla, me llevabas por
la mano en el jardín y me hacías destrozar una silla en mil pedazos. No puedes
saber la alegría que era para mi destrozar esa pobre silla.
Yo te decía: "pero si la rompo ya no vamos a tener
silla..." Y tú me decías que no importaba, que ibas a comprar otra. Para
ti lo material no tenía ninguna importancia, ningún valor. El único valor que
veías estaba en el ser humano.
En lugar de reprimir mi creatividad, me comprabas pinceles
para que pueda pintar en las paredes de mi cuarto.
Nunca me prohibiste nada. Cuando hacía un error, hablábamos
sobre él y lo arreglábamos. Confiabas en mí, en mis propios límites que me
imponía a mí mismo.
Podía hacer y preguntar de todo. Era un niño y se hablaba
abiertamente de sexo, sin que la moral religiosa nos haga creer que es algo
insano. Cuando alguien tenía sexo en la casa, el día siguiente se celebraba.
Cuando deseaba un instrumento, en lugar de pensar que era un
capricho, me comprabas un piano, una trompeta, aunque la usaba sólo un día.
Decías que todo sirve en la vida. Y es cierto, todo lo que te pedí y me diste
en la infancia, me sirvió. absolutamente todo. No pusiste ningún límite a mi
creatividad. Me enseñaste a meditar, me pasaste libros. Aunque tú y mi madre se
separaron cuando yo tenía 8 años, nunca me hablaste mal de ella. No intentaste
destruir mi mirada de amor hacia ella.
Creaste entre mis hermanos y yo una relación de amor. Sin
competencia. Queriendo a cada uno de manera diferente.
Me enseñaste a pensar, a creer que todo era posible en la
vida.
¿Y cómo? Te voy a recordar como:
Un día nos paseamos por las calles en París buscando un par
de zapatos, y hasta que no encontraba el par perfecto, no nos íbamos a dejar
vencer. Entramos en quince tiendas ese día, hasta encontrar lo que realmente
quería. Gracias padre de mi corazón, gracias a eso hoy en día, hasta que no
esté satisfecho con lo que estoy creando, no me dejo vencer. Me enseñaste
también que cuando no se logra algo, se puede tomar otro camino que lleve a lo
que deseas.
Cuando me tropezaba en la calle me decías
"¡Samurai!" Para que cada paso, cada mirada mía en este mundo sea
consciente. El Samurai no se distrae nunca.
Me siento vivo Alejandro, tan vivo!!!.
Nunca te vi deprimido, ¿te das cuenta? Nunca te quejaste ni
te dejaste vencer por el peso de la vida.
Nunca me hiciste parte de tus angustias. Me enseñaste a ser
alegre, a pensar que la vida era una fiesta. Me enseñaste a no fumar cuando lo
adolescentes empezaban a fumar, me explicaste que yo era un niño seguro de mí
mismo, que no necesitaba un cigarro para seducir, ser adulto o ser aceptado por
los otros. Me sentía fuerte, tan fuerte.
Me enseñaste a amarme, a respetar mi templo, mi cuerpo.
Te vi escribir toda mi vida ocho horas diarias, dedicado a
tu arte.
Encontraste el amor a los 75 años, conociste a Pascale, tu
mujer. Y es la historia más bella que he visto en mi vida. Me hiciste creer en
la unión de dos personas. Ahora tengo fe en la pareja a cualquier edad.
A veces me preguntas: "¿Cómo te sientes mentalmente,
corporalmente, sexualmente, emocionalmente?" Te comunicas con mi ser
entero. Cuando llego a tu casa, me siento en frente de ti y me miras, me
cuentas tu vida, me preguntas sobre la mía e intentas que nuestros monólogos
duren el mismo tiempo. Que la conversación sea equilibrada. Que uno no hable
más que el otro.
Te preocupas por mí sin invadir mi espacio. Pero me dices
siempre que me amas. Todo padre tendría que decir a su hijo que lo ama.
Cuando era niño y te ibas de viaje, pero me llamabas todos
los días, aunque eran dos minutos. Era nuestro trato. Sentí tu presencia.
Siempre sentí que podía contar contigo. Cuando decías algo, lo cumplías y no
puedes saber lo importante que es para un niño que su padre cumpla lo que diga.
Una vez me fui de vacaciones con la escuela, y me sentí tan
mal con los niños, me sentí tan diferente a ellos que te llamé llorando. En la
noche misma llegaste con tu coche. Hiciste 400 kilometros para sacarme del
infierno. Y regresamos juntos la noche misma. Cantando. Decías que un niño no
debe sufrir, que sus primeros años son sagrados.
Siempre olías mi pelo y mi piel diciendo que olía
maravillosamente bien. Siempre me dijiste que iba a ser alto, que tenía
talento, que era bello, que era un príncipe. Me acariciaste, me tocaste, me
abrazaste. Fui un ser amado.
En la mañana tocaba a tu puerta y corría a acostarme al lado
de ti y me abrazabas. Yo, la cabeza sobre tu pecho escuchando tu respiración y
tu corazón latiendo. Luego ibamos a desayunar en frente de la casa, en un café,
y me hablabas de libros, de cine, de los descubrimientos que hacías, de las
nuevas ideas espirituales que habías pensado.
En este momento estoy llorando de emoción porque nunca me
había tomado el tiempo de decirte todo esto. Eres un padre maravilloso. Mis
lágrimas corren, esas lágrimas son gotas de amor.
Siempre me llevaste contigo en tus conferencias, en tus
seminarios, te vi hacerle bien a la gente, darles sonrisas, calmar miedos.
Hemos colaborado en teatro, en cine, en mis canciones. Qué
maravilla poder crear algo con tu familia.
Cuando tenía una duda siempre estuviste presente. Tan
presente que hoy en día si ya no estuvieses a mi lado, escucharía tu voz en mi
mente aconsejándome. Te tengo marcado en mí como un tatuaje para siempre.
Me salvaste Alejandro, en este mundo tan cruel, en este caos
que es la vida, en esta locura donde vivimos, me mostraste lo más bello. Me
alejaste de todo pensamiento burgués, de toda ilusión, de todo pensamiento
religioso, de toda moral, me enseñaste a no tener límites. Me enseñaste que soy
un ser libre. Libre de la locura humana, libre de guerras, de miedos, me
enseñaste que la realidad donde vivimos no es la única realidad, me enseñaste
que mi territorio no es una casa, un país o un mundo, sino el universo entero,
el infinito.
¿Por qué me hacías pintar en las paredes de mi cuarto? Me lo
he preguntado mucho. ¿Por qué dejarme esa libertad de hacer lo que quería en mi
habitación? Entendí que me enseñabas a crear, a liberar mi mente, vivir sin
ataduras, sin paredes. Esas paredes eran ilusorias, invisibles y pintándolas
podía pasar a través de ellas.
Me ensañaste a hablar, ni poco ni demasiado. Me enseñaste a
respetar el campo energético de los otros. Me enseñaste a contar con las cartas
del tarot. Y me mostraste que los símbolos son arte. Me enseñaste que la vida
es mágica y que el milagro está por todos lados. Me enseñaste que Dios es una
energía que nos acompaña, y no un ser severo inventado por escritores.
Me abriste una cuenta en una librería y gracias a ti
descubrí la poesía.
¡La poesía! Me acuerdo que nos sentábamos todos en la mesa
del comedor, y cada uno de nosotros leía su poema.
Nunca tuviste amigos inútiles, la única gente que entró en
tu casa fue la que querías ayudar o personas con talento. Poetas, filósofos,
cantantes, doctores, zapateros, santos, todo tipo de gente pero con alma y
contenido. Nunca perdiste tu tiempo en conversaciones vacías.
Nunca te he visto borracho ni drogado.
Solo te vi desarrollar tu mente y tu talento de forma
positiva con finalidad de cambiar el mundo y aportarle algo.
Te sentiste durante años un escritor fracasado, y mirá lo
que lograste. A los sesenta años te liberaste de ese sentimiento y publicaste
más de treinta libros, hoy tienes ochenta y cinco años y eres un escritor
completamente realizado. Todo eso por creer en ti. Qué ejemplo. ¡Cuánta gente
no cree en lo que es, buscando una salida, buscando felicidad sin ver que todo
el contenido está vibrando en ellos desde siempre!
Me hablaste de la vejez como algo bello y gracias a ti
disfruto cada año que cumplo sin temerle a la muerte. Gracias a ti veo que todo
es posible en esta vida, en cualquier momento.
Veo el amor que tienes en tus ojos, veo el amor en ti cuando
me miras, me amaste y diste tanto que te amo sin límites. Tú creaste ese ser
que te está escribiendo. Tú creaste mi amor hacia ti. Aplicaste perfectamente
esa frase que escribiste y resultó ser verdadera:
Lo que das te lo das, lo que no das te lo quitas.
Gracias por haberme regalado esta vida.
Tu hijo Adán que te ama.
“Carta a un padre”, de Adán para Alejandro Jodorosky.
*Gratitud infinita por la autoria y cortesia de la nota: http://evolucionycambio.forosactivos.net
miércoles, 31 de enero de 2018
ME GUSTA....
"Me gusta desarrollar mi conciencia para comprender por
qué estoy vivo. Qué es mi cuerpo y qué debo hacer para cooperar con los
designios del universo. No me gusta la gente que acumula datos inútiles y se
crea conductas postizas plagiadas de personalidades importantes.
Me gusta respetar a los otros, no por las desviaciones
narcicistas de la personalidad, si no por su desarrollo interno. No me gusta la
gente, cuya mente no sabe descansar en silencio, cuyo corazón critica a los
otros sin cesar… cuyo sexo vive insatisfecho… cuyo cuerpo se intoxica sin saber
agradecer que estás vivo… Nada en su mundo de vida es un mundo sublime…
Me gusta envejecer porque el tiempo disuelve lo superfluo y
conserva lo esencial. No me gusta la gente que por amarras infantiles a mentiras,
las convierte en supersticiones. No me gusta que haya un Papa que predica sin
compartir su alma con una Papisa. No me gusta que la religión esté en manos de
hombres que desprecian a las mujeres.
Me gusta colaborar y no competir. Me gusta descubrir en cada
ser esa Joya eterna que podríamos llamar Dios Interior. No me gusta el arte que
diviniza el ombligo de quien lo practica. Me gusta el arte que sirve para
sanar. No me gustan los tontos graves, me gusta todo aquello que provoca la
risa… Me gusta enfrentar voluntariamente mi sufrimiento con el objeto de
expandir mi conciencia!."
~ Autorretrato, Alejandro Jodorowsky
viernes, 30 de junio de 2017
EJERCICIO DE LA LEY DE LA ATRACCION, PARA ATRAER NUESTROS MAS DESEADOS ANHELOS
EJERCICIO DE LA LEY DE LA ATRACCION, “OBRAS BUENAS DIARIAS".
El siguiente ejercicio “UNA OBRA BUENA DIA A DIA” es una
manera muy poderosa de atraer
benidiciones y manifestaciones de la ley de la atraccion a nuestra vida, lo
cual al ponerlo en practica podrá atraer
a nuestra vida aquello que nosotros deseamos con fervor en una determinada
fecha del calendario.
¿Cómo funciona? funciona utilizando un calendario en el que
cada día nos propondremos hacer una obra de bien hasta que llegue el día en que
nos toque pedir el deseo.
Por ejemplo, a partir del día de la fecha nos propondremos
hacer una obra buena cada día hasta dentro de un mes. Y entonces pasado el mes
se cumplirá un deseo que pidamos. Este ejercicio funciona por la ley de la atracción.
“El bien atraerá el bien”. Si nosotros hacemos todos los días un pequeño acto
de bien entonces tendremos la posibilidad de que se nos cumpla un deseo del
bien. Lo primero que debemos hacer para empezar es conseguir un calendario que tenga espacio
para anotar en cada día cada una de las obras de bien que hayamos realizado.
En vez de tachar cada día al pasar debemos escribir en él la
obra de bien que hicimos. Es importante que el plazo sea mayor a un mes, sino
no funcionará. Entre las obras de bien que podremos realizar encontraremos
muchas.
*Por ejemplo:
Darle una moneda a una persona que la necesite
es considerada una obra de bien. Ayudar a un niño pobre y darle comida también. Ayudar a una ancianita a cruzar la calle, donar a algun sitio de internet que te a ayudado de manera espiritual o emocional, compartiendo contigo informacion o apoyo emocional, visitando un asilo y llevando un poco de alegria a los ancianitos que quiza se encuentren abandonados por sus familiares, etc; etc; Si cada día hacemos una de estas obras conseguiremos nuestro deseo.
Es importante que nuestro deseo sea un bien para nosotros, sin dano para nadie mas, sin entrometernos con el libre albedrio de nadie mas.
Es decir, no podremos de ninguna manera ni desearle el mal a nadie, ni desear algo que para otros sea un sufrimiento.
Cada día deberemos encender una vela blanca en nuestra
habitación, y a traves de una pequena
oracion expresar nuestra gratitude por todo lo que vivimos en ese dia, Bueno y
no tan Bueno, por todo lo que tenemos, salud, alimento, empleo, hogar, etc
etc;, tambien por habersenos permitido el poder ayudar a otros con nuestras
obras buenas y desinteresadas , al terminar tu oracion de gratitud apaga la
vela mojandotus dedos, nunca soples la vela, y esta misma utilizaras dia a dia.
Si nuestro ejercicio de “OBRAS BUENAS DIARIAS” tiene una duración de dos meses, entonces deberemos
de quemar cada hoja al final de cada mes con la llama de la vela. No debemos abollar
y tirar al cesto de la basura los meses ya completos sino estaríamos rompiendo
con la energia de este poderoso y sencillo ejercicio.
Mientras más obras de bien hagamos más efectivo será el
hechizo. Es muy importante realizar obras todos los días sin dejar pasar un
día. En caso de que un día no se haya podido debe realizarse la obra de bien en
el día siguiente para complementar, pero procura por todos los medios no romper
la fluidez del ejercicio diario, de esta manera sera aun mas poderoso.
Tu
constancia, y la sinceridad de tus buenas y desinteresadas obras realizaran Milagros
en tu vida.
Deseo que tu vida sea colmada con una infinita lluvia de bendiciones, y que tu luz sea un destello de amor y esperanza para otros alrededor del mundo!.
martes, 22 de noviembre de 2016
NO TE QUEJES...
No te quejes.....No te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente
tu vida es el resultado de tus propias decisiones. No te amargues por tus
fracasos ni se los cargues a otro.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que
ninguno es tan terrible como para claudicar.
Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de
empezar corrigiéndote. El verdadero triunfo surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes de tu soledad o de tu infelicidad,
enfréntala con valor y derrótala.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, así
como tu futuro será la consecuencia tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quienes
sobreviven a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo,
de esta manera tus problemas aunque no se eliminen, irán poco a poco perdiendo
fuerza.
Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del
amanecer.
Despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la
vida; nunca pienses en la suerte... porque la suerte es el pretexto de los
fracasados.
Cuida tus pensamientos y se volverán palabras
Cuida tus palabras y se volverán actos
Cuida tus actos y se volverán hábitos
Cuida tus hábitos y se formará tu carácter
sábado, 24 de septiembre de 2016
POCO ANTES DE MORIR, UNA ANCIANITA ESCRIBIO QUIEN ERA REALMENTE...
Poco antes de morir, una ancianita escribió quién era
realmente. Cuando su enfermera encontró su nota, se quedó sin palabras.
Cada día miles de ancianos mueren en residencias. Muchos
llevan años esperando la visita o llamada de sus familiares. Por desgracia, hoy
en día la gente está muy ocupada o simplemente no tiene ganas de visitar a sus
seres queridos. Al final de sus vidas a muchos ancianos lo que les espera es
una vida en soledad. Estos mueren tristes, llenos de amargura y decepción.
Algunos se dan por vencidos antes de que les llegue su hora.
Este parece ser el caso de la mujer de esta historia. Las
enfermeras pensaron que la anciana estaba ya muy senil y simplemente esperaba a
la muerte. De vez en cuando murmuraba algo sarcástico para sus adentros, pero
estaba claro que ya no reconocía lo que sucedía a su alrededor.
Tras su muerte, sus cuidadores encontraron una carta en su
escritorio que lo cambió todo.
Mientras leían las siguientes líneas, podían
sentir el dolor y tristeza de la ancianita:
“¿Qué veis vosotras, enfermeras? ¿Qué veis?
¿Qué pensáis cuando me veis?
Una vieja cascarrabias, no muy lista.
Con hábitos extraños y mirada distante.
A la que la comida le cae por la comisura de los labios y
nunca responde.
A la que decís en alto: “Al menos podría intentarlo”.
Que parece no darse cuenta de las cosas que hacéis.
Y que siempre pierde algo. ¿Un calcetín o un zapato?
Que, oponiendo resistencia o sin oponerla, deja que hagáis
lo que queráis.
Que ocupa sus largos días con el baño o la comida.
¿Es eso lo que pensáis? ¿Es eso lo que veis?
Pues entonces abrid los ojos, enfermeras, vosotras no me
veis.
Os diré quién soy, ahora que estoy sentada
haciendo lo que me decís y comiendo cuando me pedís
Soy una niña de 10 años, con padre y madre,
hermanos y hermanas, que se quieren.
Una chica de 16 con alas en los pies,
que sueña con encontrar pronto el amor.
Una novia con 20, a la que el corazón le brinca.
Que recuerda los votos que prometió cumplir.
Que con 25 ya tiene sus propios niños,
a os que ha de guiar y dar un seguro hogar.
Una mujer de 30, cuyos hijos crecen rápido.
Unidos los unos a los otros con lazos que han de durar.
Con 40, mis jóvenes hijos han crecido y se han ido.
Pero mi marido está conmigo para que no entristezca.
Con 50 vuelven a jugar bebés en mi regazo.
Volvemos a conocer a niños, mi amor y yo.
Días oscuros sobre mí, mi marido ha muerto.
Miro al futuro y me estremezco.
Mis hijos tienen sus propios hijos.
Y pienso en los años y en el amor que conocí.
Yo soy ahora una vieja. La naturaleza es terrible.
Me río de mi edad como una idiota.
Mi cuerpo se viene abajo. Gracia y fuerza se despiden.
Ahora solo queda una piedra, donde latía un corazón.
Pero en esta vieja carcasa aún vive una mujer joven.
Y mi maltrecho corazón se hincha.
Me acuerdo de las alegrías, me acuerdo de las penas.
Y vivo y amo, todos los días.
Pienso en los años, tan pocos y que se fueron tan rápido.
Acepto el hecho de que nada puede quedar.
Así que abrid los ojos. Abridlos y mirad.
Nada de vieja cascarrabias.
Mirad más de cerca. ¡Vedme a MÍ!”.
Estas palabras son la muestra de que tras cada rostro se
esconde una historia. Cada persona mayor tiene un pasado; lleno de buenos y
malos momentos. Y aunque no sea fácil cuidar de los mayores, tras ellos hay
mucho más de lo que vemos. Se han ganado nuestro respeto y atención.
Quizás
este poema nos ayude a todos a prestarles más atención a los miembros mayores
de nuestra familia. Después de todo, si tenemos la suerte de vivir una larga
vida, nos veremos en su lugar.
*Cortesia y créditos de la nota: Newsner
miércoles, 3 de agosto de 2016
"QUE SE SIENTE AL SER VIEJA"... REFLEXION, TEXTO ANONIMO.
¿Qué se siente al ser vieja? (Reflexion...Texto anónimo).
El otro día, una persona joven me preguntó: -¿Qué sentía al
ser vieja?-
Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba
vieja. Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que
era una pregunta interesante.
Y después de reflexionar, concluí que hacerse
viejo es un regalo.
A veces me sorprendo de la persona que vive en mi espejo.
Pero no me preocupo por esas cosa mucho tiempo. Yo no cambiaría todo lo que
tengo por unas canas menos y un estomago plano. No me regaño por no hacer la
cama, o por comer algunas "cositas" de más. Estoy en mi derecho de
ser un poco desordenada, ser extravagante y pasar horas contemplando mis
flores.
He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de
haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.
-¿A quién le interesa si elijo leer o jugar en la
computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quien sabe qué
hora?-
Bailaré conmigo al ritmo de los 50's y 60's. Y si después
deseo llorar por algún amor perdido...¡Lo haré!.
Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira
sobre el cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar
de las miradas de compasión de las que usan bikini. Ellas también se harán viejas,
si tienen suerte...
Es verdad que a través de los años mi corazón ha sufrido por
la pérdida de un ser querido, por el dolor de un niño, o por ver morir una
mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza y nos hace crecer. Un
corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser
imperfecto. Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente como para que
mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes
de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.
Ahora bien, para responder la pregunta con sinceridad, puedo
decir: -¡Me gusta ser vieja, porque la vejez me hace más sabia, más libre!-
Se que no voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí,
voy a vivir según mis propias leyes, las de mi corazón. No pienso lamentarme
por lo que no fue, ni preocuparme por lo que será.
...El tiempo que quede,
simplemente amaré la vida como lo hice hasta hoy, el resto se lo dejo a Dios.
~Anonimo.
jueves, 19 de mayo de 2016
ABRAZA CON AMOR.....
Cuándo estamos en una relación de pareja, actuamos de manera
predecible en los siguientes escenarios:
~Ego (Lucha por tener la razón)
~Inseguridad (Celos)
~Posesión (Sentido de Pertenencia)
~Dramatismo (Chantajes)
Estamos en una Sociedad que nos programa a vivir amores in~
conscientes (sin consciencia).
Relaciones dañinas , parejas que viven en la cotidianeidad
de estos escenarios.
Nos acostumbramos a relaciones inseguras en donde deja de
existir el respeto, la confianza, la tranquilidad. Justificando que en todas
las relaciones así debe ser y es algo natural.
Deja de seguir esa absurda programación, el ser humano está
hecho para amar y las relaciones de pareja son para complementarse, para
guiarse, apoyarse y evolucionar.
ABRAZA con amor a tu EGO y dile que se de la oportunidad de
experimentar con gratitud la HUMILDAD.
Deja de querer tener siempre la razón, no siempre es posible
tenerla, también es importante ceder, aprender del otro, las diferencias nos
hacen especiales y el reconocimiento de nuestras fallas nos hace aún más
grandes. El orgullo no te da dignidad, te da soberbia y necedad.
ABRAZA con amor tu INSEGURIDAD y dile que se de la
oportunidad de experimentar con gratitud la TRANQUILIDAD.
Deja la desconfianza y los miedos futuros atrás , vive el
presente con quien has de amar. Aprende a confiar y respetar, lo que ha de
estar en tu vida así será. Deja los celos que hieren y lastiman ama en
libertad.
ABRAZA con amor tu POSESIÓN y dile que se de la oportunidad
de experimentar con gratitud la LIBERTAD Y EL AMOR.
Aprende que nada te pertenece, que estas aquí en este mundo
sólo, que en compañía se convierte en un todo. Pero que no necesita de nadie
para completarse si no complementarse. Deja de sentir que tu relación o tu
pareja te pertenece, desde ahí estás atando el amor de esa persona y una
persona así, es como un pájaro sin alas.
ABRAZA con amor tú DRAMATISMO y dile que se de la
oportunidad de experimentar con gratitud la PAZ.
No se consigue aquello que deseamos a través de la
misericordia del otro, se consigue a través de nuestros actos de
incondicionalidad y respeto. No se consigue lo que no se tiene por voluntad del
otro, no es tuyo lo que obtienes al poner condiciones, no se gana lo que se
obtiene a través del miedo, de el abuso o del chantaje.
Trabajemos algo con cada uno de manera importante haciendo
el amor todos los días. El amor se hace al abrazar nuestra comprensión, amor
propio y gratitud con nuestro prójimo.
*Autor, fuente y cortesia de la nota: Roberto Trevilla
lunes, 8 de febrero de 2016
NICHOLAS WINTON, EL HOMBRE QUE SALVO LA VIDA DE MUCHOS JUDIOS
"Por lo tanto, si ustedes, aunque son inicuos, saben
dar buenos regalos a sus hijos, ¡con cuánta más razón dará su Padre que está en
los cielos cosas buenas a los que le piden!" (Mateo 7:11)
Nicholas Winton.
En 1938 Nicholas Winton trabajaba como empleado
de la Bolsa de Valores, en la localidad inglesa de Maidenhead, Berkshire, unos días antes de la Navidad de ese año, Winton ultimaba
los detalles de un viaje de vacaciones a Suiza. Era jóven, ganaba buen dinero y
podía permitírselo. Sin embargo, una simple llamada telefónica desbarató sus
planes de esquiar en los Alpes. Una llamada que cambiaría el curso de su vida
para siempre. un amigo de nombre Martin Blake, quien trabajaba en un comité de ayuda para refugiados adultos de Checoslovaquia, parcialmente invadida por el Tercer Reich, le pedía ayuda. A lo cual le disuadió para que mejor se dirigiera a Pragra, en la entonces Checoslovaquia. Pidiendole que le ayudarán en los campos de refugiados de la zona, llenos de familias judías que mal pasaban los días. Esta experiencia lo conmovió profundamente y decidió hacer todo lo que él pudiera para ayudar, sobre todo a los niños.
Su plan consistió en buscar hogares en el extranjero que estuvieran dispuestos a recibir a estos niños que seguramente estarían condenados a la muerte bajo el régimen nazi. Pronto corrió la noticia entre la comunidad judía y recibió un alud de solicitudes.
El gobierno sueco accedió a ocuparse de un grupo de niños, mientras Gran Bretaña aceptó con tres condiciones: que fueran menores de 18 años, que encontraran una familia dispuesta a acogerlos y el pago de 50 libras para el pago de su transporte. Para lograr estos últimos fines, Nicholas Winton regresó a Inglaterra. Ahí creó "El Comité Británico para los Refugiados de Checoslovaquia, Sección para Niños", que realmente sólo contaba con la ayuda de su madre, una secretaria y varios voluntarios. Mediante anuncios en los periódicos, en las iglesias y sinagogas, encontró el apoyo necesario. En total logró rescatar a 669 niños judíos. Más adelante, con la guerra, Alemania cerró los fronteras y ya no pudo continuar con su labor.
Sin embargo, sus actos cayeron en el olvido porque él mismo decidió mantener todo en secreto. Fue hasta 1988, que su esposa Greta encontró un maletín con toda la información de los niños salvados que su esposo debió explicarle sus acciones. Greta fue quién dio a conocer la noticia al Daily Mirror.
Winton viajó por su cuenta a Praga; se alojó en el hotel
Sroubek en Wenceslas Square y luego de algunos días de labor junto a su amigo
cayó en la cuenta de que no había planes específicos para salvar las vidas de
los niños.
Inmediatamente estableció contacto con el Refugee Children’s
Movement (RCM) de Londres, movimiento que reunía a judíos, cuáqueros y diversos
grupos de cristianos. La misión de esta organización era conseguir el
alojamiento y el dinero que el gobierno británico exigía como garantías para
aprobar el ingreso de refugiados europeos, perseguidos por el nazismo en virtud
de una ley aprobada semanas antes del viaje de Winton a Checoslovquia.
El 21 de noviembre de 1938, poco después de ”La Noche de los
Cristales”, la Cámara de los Comunes del Reino Unido había aprobado, con el
apoyo del Primer Ministro Neville Chamberlain, el Canciller Lord Halifax y el
Ministro del Interior, Sir Samuel Haare, una medida que permitiría recibir a
refugiados menores de 17 años en tanto tuvieran un lugar en donde alojarse y
siempre y cuando se depositaran cincuenta libras esterlinas (alrededor de 1500
dólares de hoy) por niño, como garantía de pago del pasaje de vuelta ante un
eventual regreso del refugiado al país de origen. Una iniciativa similar no
prosperó en el Congreso de los Estados Unidos, resistida por el poderoso lobby
anti-inmigración.
Winton comenzó entonces una tarea frenética. Sabía que el
tiempo jugaba en su contra. Los nazis habían ocupado el Sudetenland, porción de
territorio checo históricamente reclamado por Alemania pero -Winton lo intuía-
pronto avanzarían por el resto del país, como más tarde ocurrió.
El rumor del ”Inglés de Wenceslas Square” se propagó y
pronto se acercó un gran número de padres tratando de incluir a sus hijos en la
lista que los pondría a salvo del avance nazi. ”Era desesperante”, dijo después
Winton, ”cada grupo sentía que era el más urgente”.
A lo largo de nueve meses logró evacuar desde la estación
Wilson de Praga a 669 niños en ocho trenes hacia Londres. Entre ellos, se
encontraba Karel Reisz, a la postre consagrado director de cine, autor de la
premiada película ”La Amante del Teniente Francés”. Hoy se cree que ya son más
de 5.000 los llamados ”NIñOS WINTON”, descendientes de los salvados por
Nicholas.
Un noveno tren con 250 niños debía partir el 3 de septiembre
de 1939, si no fuera porque ese mismo día el Reino Unido le declaró la guerra a
Alemania. El tren no abandonó la estación y los niños nunca volvieron a ser
vistos.
”Teníamos 250 familias esperando por los niños en la
estación ferroviaria de la calle Liverpool, en Londres. Si el tren hubiera
partido un día antes podría haber cumplido su trayecto”, contó Winton
recientemente.
Durante más de cinco décadas Nicholas Winton, hoy cerca de
cumplir 95 años, no reveló a nadie su gesta. La historia se hizo pública cuando
su esposa Greta descubrió en el ático de su casa un maletín que contenía listas
de niños salvados y cartas de sus padres.
Después de seis décadas, la Corona Británica reconoció la
acción humanitaria de este gran hombre, otorgándole el título de Caballero de
la Corona.
”Mantuve lo que hice en secreto, incluso para mi familia, y
no voy a hablar con nadie sobre ello hasta que se haga el anuncio oficial”, fue
el comentario de Winton cuando supo que su nombre figuraba en la lista de
cargos honorarios que la Reina publica al final de cada año.
Vera Gissing, un niña salvada por Winton, escribió su
biografía y elaboró el guión del film Power of Humanity . ”Rescató la mayor
parte de los niños judíos de mi generación en Checoslovaquia. Muy pocos de
nosotros nos reencontramos con nuestros padres: perecieron en los campos de
concentración. Si no hubiésemos sido separados, habríamos muerto junto a
ellos”, opinó Vera.
En septiembre de 2001, fue el invitado de honor del
presidente de Checoslovaquia Vaclav Havel para asistir a la presentación del
film de su historia, en Praga.
Su biografía, Nicholas Winton and the Rescued Generation ,
de Muriel Emmanuel y Vera Gissing (Vallentine Mitchell Press), fue publicada en
2001.
NICHOLAS WINTON.
Nicholas Winton ha recibido múltiples condecoraciones y homenajes por su hazaña. Uno de los más conmovedores fue cuando la BBC lo reunió -sin que él lo supiera- con los niños, ya personas adultas, a los que él había salvado la vida.
*Fuente, y cortesia de la nota: Baruj Tenembaum es Fundador de The Internarional Raoul Wallenberg Foundation.Extracto de la conferencia ”Los Salvadores de la Humanidad”, raoulwallenberg.net
lunes, 11 de enero de 2016
AMATE A TI MISMO, JORGE BUCAY
AMATE A TI MISMO
"El amor a uno mismo", (Jorge Bucay).
“Si yo no pienso en mí, quién lo hará…Si pienso en mi, quién soy”.
Autoestima y egoismo son tomados generalmente como términos
antagónicos, aunque ambos comparte un significado muy emparentado: la idea de
quererse, valorarse, reconocerse y ocuparse de sí mismo.
Sabemos dónde está cada cosa y cada persona que queremos,
pero muchas veces no sabemos dónde estamos nosotros. Nos hemos olvidado de
nuestro lugar en el mundo. Podemos ubicar rápidamente el lugar de los demás, el
lugar que los demás tienen en nuestra vida, y a veces hasta podemos definir el
lugar que nosostros tenemos en la vida de otros, pero nos olvidamos cuál es el
lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida.
Nos gusta enunciar que no podríamos vivir sin algunos seres
queridos. Yo propongo hacer nuestra la irónica frase con la que sintetizo mi
real vínculo conmigo:
"No puedo vivir sin mí."
La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que
queremos es cuidarlo, ocuparnos de él, escucharlo, procurar las cosas que le
gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo más que quiere en
el mundo, llevarle a los lugares que más le agradan, facilitarle las cosas que
le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensión.
Cuando el otro nos quiere, hace exactamente lo mismo
Ahora, me pregunto: ¿Por qué no hacer estas cosas con
nosotros mismos?
Seria bueno que yo me cuidara, que me escuchara a mi mismo,
que me ocupara de darme algunos gustos, de hacerme las cosas más fáciles, de
regalarme las cosas que me gustan, de buscar mi comodidad en los lugares donde
estoy, de comprarme la ropa que quiero, de escucharme y comprenderme.
Tratarme como trato a los que me quieren.
Pero, claro, si mi manera de demostrar mi amor es quedarme a
mereced del otro, compartir las peores cosas juntos y ofrecerle mi vida en
sacrificio, seguramente, mi manera de relacionarme conmigo será complicarme la
vida desde que me levanto hasta que me acuesto.
El mundo actual golpea a nuestra puerta para avisarnos que
este modelo que cargaba mi abuela, “la vida es nacer, sufrir y morir”, no sólo
es mentira, sino que además es mal intencionado (les hace el juego a alguno
comerciantes de almas).
"Si hay alguien que debería estar conmigo todo el tiempo, ese
alguien soy yo."
Y para poder estar conmigo debo empezar por aceptarme tal
como soy. Y no quiere decir que renuncie a cambiar a través del tiempo. Quiere
decir replantear la postura. Porque frente a algunas características de mí que
no me guste hay siempre dos caminos para resolver el problema.
El primero, el más común, es la solución clásica: intentar
cambiar.
El segundo camino, el que propongo, es dejar de detestar esa
característica y como única actitud, permitir que, por sí misma, esa condición
se modifique.
Incluso para cambiar algo el camino realmente comienza
cuando dejo de oponerme. Nunca voy a adelgazar si no acepto que estoy gordo.
El ejemplo que siempre pongo es una historia real que me
tiene como protagonista:
Yo suelo ser bastante distraído. Cuando tenía mi primer
consultorio, muy frecuentemente olvidaba las llaves, y entonces llegaba a la
puerta y me daba cuenta de que había
olvidado el llavero en mi casa. Esto generaba un problema, porque tenía que ir
al cerrajero, pedirle que me abriera, hacer un duplicado de la llave. Era toda
una historia.
La segunda vez que me pasó decidí, furioso, que no podía
pasarme más. Así que puse un cartelito en el parabrisas de auto que decía:
“llaves”. Me subia al auto, veía el cartelito, entraba de nuevo en mi casa y me
llevaba las llaves. Funcionó muy bien las primeras cuatro semanas, hasta que me
acostumbré al cartelito. Cuando te acostumbras al cartelito ya no lo vez más.
Un día olvidé las llaves otra vez, así que le pedí a mi esposa que me hiciera
acordar de las llaves. Todas las mañanas ella me decía: “¿Llevas las llaves?”.
Pero el día que ella se olvidó, yo me olvidé y, por supuesto, le heché la culpa
a ella, pero de todas maneras tuve que pagar el cerrajero.
Un día me di cuenta de que, indudablemente, no había manera;
que yo era un despistado y que de vez en cuando me iba a olvidar las llaves.
Por lo tanto, hice una cosa muy distinta a todas las anteriores:
Hice varias copias de las llaves y le di una al portero, una
al heladero de la esquina (que era amigo mío), otra a una colega que tenía el
consultorio a cinco cuadras, enganché una con las llaves del auto y me quedé
con una suelta. Tenía cinco copias rondando por ahí.
Este relato no tendría nada de gracioso sino fuera porque, a
partir de ese día nunca más olvidé las llaves.
Todavia hoy el portero del departamento de la calle Serrano,
cuando me ve, me dice: “No se para que me dio esta llave si nunca la usó”.
La teoria paradojal del cambio dice que solamente se puede
cambiar algo cuando uno deja de pelearse con eso.
Y si mi relación conmigo me condiciona tanto por dejar de
vivir forzándome a ser diferente, imaginemos cómo condiciona mi relación con
los demás creer que ellos tienen que cambiar.
Uno de los aprendizajes ha hacer en el camino del encuentro
es justamente la aceptación del otro tal como es. Y eso sólo es posible si
antes aprendí a aceptarme.
El enorjarse con el otro por cómo es significa que, para que
yo pueda quererlo, tiene que ser como yo quiero que sea. Si tu amiga es
impuntual y la esperas una hora cada vez que te citas con ella, no te enojes.
¿Quién te obliga a esperarla? Cuando yo espero a alguien que es usualmente
impuntual, la razón de mi espera es porque elijo esperarlo y no porque él llegó
tarde. ¿Debo hacer responsable al otro de mis propias decisiones?
Mi esposa y yo decidimos hacer nuestra ceremonia de
casamiento a un horario inusual: la hora que realmente anunciaba la invitación.
Esperamos quince minutos. Más de la mitad de la gente nunca
llegó o, mejor dicho, llegaron mucho después y se quedaron como media hora en
la puerta pensando que nosotros todavía no habíamos llegado cuando, en
realidad, ya nos habíamos ido.
Son estilos, maneras de plantear las cosas.
Cada uno espera cuanto quiere esperar.
Tu concepto de la puntualidad es tuyo y yo no lo comparto.
No tienes que ser como yo, pero no me pidas que sea como tú.
Ser adulto significa hacerse responsable de la vida que uno
lleva, saber que las cosas que uno vive en gran medida las vive porque se ocupa
de que así sea y, a partir de allí, animarme a quererme incondicionalmente, por
egoísta que parezca.
Un día, mientras escuchaba a Enrique Mariscal, se me ocurrió
transformar un cuento suyo en este que llamé “El temido enemigo” y que quiero
volver a contarte aquí:
Había una vez un rey al que le gustaba saberse poderoso, y
deseaba que a su alrededor todos lo admiraran por su poderío.
Llamó un día a un sabio de la corte para preguntarle si
habia alguien más poderoso que él en el planeta, y el sabio le dijo que se
habia enterado de que vivía en el poblado un mago cuyo poder nadie más que él
poseía: sabía el futuro.
El rey hirvió de celos y empezó a preguntar sobre este mago.
Un día, cansado de que le contaran lo poderoso y querido que era el mago, el
rey urdió un plan: invitaría al mago a una cena y, delante de los cortesanos,
le preguntaría en qué fecha moriría el mago que había llegado al reino. En el
momento que respondiera, lo mataría con su propia espada para demostrar que el
mago se había equivocado en su predicción, se acabarían, en una sola noche, el
mago y el mito de sus poderes…
El día del festejo llegó y, después de la gran cena, el rey
hizo la pregunta:
– ¿Es cierto que puedes leer el futuro?
– Un poco -dijo el
mago.
– ¿Cuándo morirá el mago del reino?
El mago sonrió, lo miró a los ojos y contestó:
– Un día antes que el rey.
Al oir aquella respuesta, el rey no solo no se atrevió a
matarlo sino que, temeroso de que le pasara algo, lo invitó a quedarse viviendo
en el palacio con la excusa de que necesitaba un consejero sobre unas
decisiones reales.
Por la mañana, el rey mandó llamar a su invitado. Para
justificar su permanencia le hizo una pregunta; y el mago, que era un sabio, le
dió una respuesta correcta, creativa y justa.
El rey alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que
se quedara un día más, y luego otro más. Todos los días el rey se tomaba el
tiempo de charlar con el mago para confirmar de que estaba vivo y para hacer
alguna pregunta. Sentía que los consejos de su nuevo asesor eran tan acertados
que terminó, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en todas sus decisiones.
Pasaron los meses y los años. Y como siempre, estar cerca
del que sabe vuelve al que no sabe más sabio… Así, el rey se fue volviendo poco
a poco más justo y dejó de necesitar sentirse poderoso. Reinó de un modo
bondadoso y el pueblo empezó a quererlo. Ya no consultaba al mago con la idea
de consultar su salud, realmente iba para aprender. Y con el tiempo, el rey y
el mago llegaron a ser excelentes amigos.
Hasta que un día, a cuatro años de aquella cena, el rey
recordó que el mago, a quien consideraba ahora su mejor amigo, había sido su
más odiado enemigo. Y recordó el plan urdido para matarlo.
Como no podía ocultar ese secreto sin sentirse hipócrita, se
dió valor, golpeó la puerta del mago y, apenas entró, le dijo:
– Tengo algo para contarte, mi querido amigo, algo que me
oprime el pecho.
– Dime -dijo el mago- y alivia tu corazón.
– Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté
sobre tu muerte, yo no quería saber tu futuro, planeaba matarte ante cualquier
respuesta que me dieras, quería que tu muerte desmitificara tu fama. Te odiaba
porque todos te amaban… Estoy tan avergonzado…
El mago le dijo:
– Haz tardado mucho en decírmelo, pero me alegra porque me
permite decirte que ya lo sabía. Era tan clara tu intención, que no hacía falta
ser adivino para saber lo que ibas a hacer… Pero como justa devolución a tu
sinceridad, debo confesarte que yo también te mentí. Inventé esa absurda
historia de mi muerte antes que la tuya para darte una lección que hasta hoy
estás en condiciones de aprender.
Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los
otros, y hasta de nosotros mismos, que creemos despreciables, amenazantes e
inútiles… y, sin embargo, si nos damos tiempo, terminamos viendo lo mucho que
nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.
Nuestras vidas estan ligadas por la amistad y la vida, no
por la muerte.
El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la
confianza de esa relación que habían construido juntos.
Cuanta la leyenda que, esa misma noche, misteriosamente, el
mago murío mientras dormía, y que al enterarse, el rey cavó con sus propias manos
un pozo en el jardín, justo debajo de su ventana, y que allí se quedó llorando
al lado del montículo de tierra hasta que, agotado por el llanto y el dolor,
volvió a su habitación.
Cuenta la leyenda que esa misma noche, veinticuatro horas
después de la muerte del mago, el rey… murió en su lecho mientras dormía.
Quizá por casualidad… Quizá por dolor… Quizá para confirmar
la última enseñanza del maestro.
Este cuento es la expresión de dos cosas: el amor y el
egoísmo.
Se supone que el egoísmo es patológico cuando va en desmedro
del otro, cuando me impide compartir. Pero ¿Por qué el otro se vería dañado y
afectado por el hecho de que yo me quiera mucho?
Sabemos ya que el amor no se agota, que mi capacidad de amar
es ilimitada y, por lo tanto, que es ridículo pensar que por quererme mucho a
mí mismo no me va a quedar espacio para querer a los demás.
Con el egoísmo pasa exactamente lo mismo que lo que le
pasaba al rey con el mago.
El egoísmo es para mí un mago poderoso, capaz de revelarnos
algunas verdades sobre nosotros mismos. Pero vivimos rechazándolo, lo queremos
matar, sin darnos cuenta de que no podríamos vivir sin él.
Si conseguimos, como en el cuento, hacernos amigos del mago,
amigarnos con nuestro egoísmo, entonces no sólo podremos servirnos de él para
engrandecernos sino que podremos volvernos más generosos, más nobles, más
sabios, más solidarios y más inteligentes.
Todo lo que cada uno se quiere a sí mismo es poco. Con
seguridad, a todos todavía nos falta querernos más.
Ocurre que cuando el individuo se le prohíbe ser egoísta,
para encontar un lugar donde quererse, cuidarse y atenderse, se vuelve
mezquino, ruin, codicioso, canalla y jodido. El individuo se vuelve
despreciable porque cree que tiene que elegir entre él y el otro, y cuando se
elige a sí mismo cree que lo hace en contra de su moral. La idea que anima a
concebir el egoísmo como un desmedro de los otros es plantearse la vida como
una batalla mortal. Pero eso no siempre es cierto. Habrá habido, y seguramente
seguirá habiendo, batallas a muerte, pero analizar el mundo de este modo en
todo momento es una visión limitada con la cual no comulgo.
Hasta que el individuo no descubre su mejor egoísmo, el
poderoso mago dentro de él, no se da cuenta de que él es el centro de su
existencia y decimos entonces que está descentrado. Quiero decir, que vive y
gira al rededor de cosas externas, que hace centro en otras cosas.
Por supuesto, algunos
aspectos de nuestro mundo están compartidos; tú y yo podemos charlar, podemos
ponernos de acuerdo y también en desacuerdo, podemos tener espacios en el mundo
del otro y espacios comunes a los dos. Pero cuando tú te vas… te vas con tu
mundo y yo me quedo con el mío.
Si yo renuncio a ser el centro de mi mundo, alguien va a
ocupar ese espacio. Si giro alrededor tuyo empiezo a estar pendiente de todo lo
que digas y hagas. Entonces vivo en función de lo que me permitas, de lo que me
des, de lo que me enseñes, de lo que me muestres, de lo que me ocultes…
Y, por otro lado, cuando me doy cuenta de que soy el centro
del mundo de otro, me empiezo a asfixiar, me pudro, me canso y quiero escapar…
Mi idea del encuentro es: dos personas centradas en ellas
mismas que comparten su camino sin renunciar a su centramiento. Si no estoy
centrado en mí, es como si no existiera. Y si no existo, ¿Cómo podría
encontrarte en el camino?
¿Por qué es tan difícil aceptar esta idea del encuentro?
Porque va en contra de todo lo que aprendimos. Hemos
aprendido que si algo para ti es importante, debe serlo también para mí. Porque
estamos entrenados en privilegiar al prójimo.
Pero vengo yo, Jorge Bucay, y provoco, escandalizo, pateo la
puerta y digo: “¡Para nada! En realidad, lo que yo miro es más importante que
lo que mira el otro; mis ojos son prioritarios a los ojos del otro”.
Cada vez que explico este pensamiento, alguien salta
indignado: “¡Eso es egocéntrico!”. Y yo digo: “Sí, claro que es egocéntrico”.
Como todas las posturas individualistas, esta postura es egocéntrica. Es
individualista, egocéntrica y saludable, las tres cosas.
Indefectiblemente, para aprender esta idea del encuentro hay
que desandar la otra, la de la dependencia. Se nos mezclan, seguramente, pero
hay que seguir trabajando.
Hay que tener el valor de ser el protagonista de nuestra
vida. Porque si se cede el papel protagónico, no hay película.
Cuando estamos en una negociación, el otro puede decir muy
enojado: “Pero al final tú estás haciendo lo que a ti te conviene”.
Sí, estoy negociando para hacer lo que más me conviene a mí,
¿Para qué otra cosa negociaría?
¿Desde qué lugar negociaría si no me prefiriera a mí antes
que a ti.
Negocio con otro porque es imposible hacer todo lo que yo
quiero, y si pudiera hacerlo, sin dañar al otro, quizá lo haría. ¿Por qué no?
Puedo quererte y estar dispuesto a ceder un poco porque
además de quererme a mí te quiero a ti; pero entre los dos, no hay ninguna duda
de que me prefiero a mí.
No se nace sabiendo disfrutar el compartir, tampoco es
obligatorio, pero se puede aprender.
Al principio, la música clásica parece medio chirriante,
pero después se aprende a escuchar a Tchaicovsky; después ballet; y después, si
uno se anima un poquito más, empieza a encontrarle el placercito al barroco; y
después empieza a escuchar música sinfónica. Uno va educando su oído y no
pierde el gusto por lo anterior.
Cuando no hemos sido entrenados para mirar pintura, vemos un
cuadro famoso y no entendemos. Pero así como se aprende a escuchar música, se
aprende a entender pintura. Se lee sobre pintura y se aprende a mirar.
La moral también se aprende.
Nadie puede hacer que me guste Goya. Nadie puede obligarme a
que me guste Picasso, pero si yo aprendo, si yo crezco, si yo educo mi buen
gusto. Va a crecer la posibilidad de que me gusten esas cosas, voy a encontrar
aquello que realmente está ahí, par poder extraerlo y disfrutarlo.
Cuanto más disfruto, cuanto más placer soy capaz de sentir,
más entrenado está mi amor por mí. Si cuidarte y darte desde el amor me da
placer, por qué no pensar que es desde la búsqueda de este placer que yo actúo
y ejerzo el amor que te tengo.
Cómo no va a ser así, si el amor por ti proviene del amor
por mí.
Hay que darse cuenta de que hay en el mundo personas, cosas
y hechos muy importantes, pero ninguno más importante para mí que yo mismo.
Porque nos guste o no nos guste, repito, cada uno de nosotros es el centro del
mundo en el que vive.
Si en un grupo dices:
– Yo defiendo bien mis lugares porque tengo la autoestima
bien elevada.
el otro te dice:
– Oye, qué bien, ¿Quién es tu terapeuta?
En cambio, si dices:
– Yo defiendo muy bien mis lugares porque soy bien egoísta.
El otro te dice:
– ¡Estas loco Bucay! Cambia de terapeuta.
Apuesto con todo mi corazón por nosotros. Pero si vas a
forzarme a elegir…
Entre tú y yo: YO!.
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