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miércoles, 30 de diciembre de 2015

RITUAL PSICOMAGICO PARA EL AÑO 2016, POR ALEJANDRO JODOROWSKY


RITUAL PSICOMAGICO PARA EL AÑO 2016 

Por Alejandro Jodorowsky.

Apenas suenen las doce campanadas anunciando la muerte de 2015 y el nacimiento de 2016, concéntrate bien e imagina que tienes entre tus manos una esfera transparente, viva, que es el alma de tu planeta, la Tierra, tu sagrada madre. Acaricia esa esfera con el mayor amor posible, con ternura, cariño, agradecimiento, admiración, respeto infinito. Siente su actual dolor, su enfermedad.

Desliza tus manos por su superficie invisible, comenzando a limpiarla de todas las escorias que la cubren. Despójala de la polución de sus aguas, de su suelo, de su cielo.

Elimina como pellejos podridos a las acumulaciones de armamentos, a los asesinos legales disfrazados de soldados, a los políticos corruptos, a los dictadores ególatras, a los banqueros ladrones, a los comerciantes envenenadores, a las religiones convertidas en sectas caducas, a los artistas prostituidos, a las multinacionales vampiras, a lo lobbys farmacéuticos sembradores de vacunas inútiles y píldoras promiscuas, a los traficantes bandidos, a los multimillonarios avaros acumulando un dinero abstracto…

Limpia con tus palmas amorosas el hambre, los racismos, las fronteras, las guerras “patrióticas” por el petróleo, el gas, los minerales…

Elimina la misoginia implantada por sacerdotes perversos, equilibra el sitio de la mujer en la sociedad…

Cuando sientas que has limpiado la esfera-alma de la Tierra, comienza a darle fertilidad, paz, amor sublime, hasta que sientas que tienes entre tus manos un edén…

Danza con esta resplandeciente esfera, a la que sientes latir como un corazón y luego abre una ventana y envíala al exterior para que se una con todas las otras esferas que personas conscientes como tú han lanzado hacia ese sueño asqueroso envilecedor, destructor, que la economía demente llama “la realidad”.

¡Feliz 2016!

Alejandro Jodorowsky. 


jueves, 12 de febrero de 2015

LIBERANDOTE DE LA NEGATIVIDAD Y JUICIOS DE LOS DEMAS


Desde pequeños arrastramos miradas y juicios que nos juzgan, miradas y juicios que se convierten en maldiciones, al escuchar palabras tales como: “Si eres como eres, nunca triunfarás en la vida”…

Ahora mismo te aconsejo que escribas en un papel todo lo negativo y amenazante que te predijeron tus familiares y profesores. “No tienes oído para la música… "Eres desordenad@.. Tont@… Si te haces artista te morirás de hambre… Si sales con muchachos te convertirás en una puta… Fracasarás… Siendo así, nunca encontrarás a alguien que te ame…”  Etcétera, etc;

Quema esa lista y frótate el cuerpo con sus cenizas diciendo:

“Transformo las maldiciones en bendiciones. Desarrollaré todas mis posibilidades y triunfaré. Amaré y seré amad@. Bendigo lo que auténticamente soy.”


*Fuente, autoria y cortesia de la nota: Alejandro Jodorowsky, PlanoSinFin.com (Psicomagia)

martes, 3 de junio de 2014

NUESTRO NOMBRE ES EL PRIMER CONTRATO QUE CARGAMOS, ALEJANDRO JODOROWSKY



Cuando bautizamos o registramos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad. Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos.

Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y que condicionan nuestra vida. Un nombre repetido es como un contrato al que le hacemos una fotocopia, cuando en el árbol genealógico hay muchas fotocopias el nombre pierde fuerza y queda devaluado.

Según Alejandro Jodorowsky, el nombre tiene un impacto muy potente sobre la mente. Puede ser un fuerte identificador simbólico de la personalidad, un talismán o una prisión que nos impide ser y crecer.

Ya hemos comentado en otro artículo que en los árboles narcisistas cada generación repite los mismos nombres de sus ancestros y con ello se repiten los destinos. ¿Atraen ciertos barrios a personas cuyo estado emocional corresponde al significado oculto de esos nombres?

Dice Alejandro Jodorowsky que en Santiago de Chile vivió en La plaza Diego de Almagro, un lugar que él sintió como oscuro y triste. Resulta posible pensar que ese lugar era el reflejo de su interior en aquel momento de su vida.

Diego de Almagro fue un conquistador frustrado. Por engañosos consejos de su cómplice Pizarro, partió de Cuzco hacia las tierras inexploradas del Sur creyendo encontrar templos con tesoros fabulosos. Después de muchas calamidades volvió como alma en pena a Cuzco, donde su traidor socio, no queriendo compartir las riquezas robadas a los incas, lo hizo ejecutar.
Podríamos dedicar unos minutos a observar el lugar donde vivimos: en la calle de un poeta, de una santa benefactora, de un descubridor o tal vez en la de un general asesino. Nada es casual, el mundo es como un espejo que nos refleja, cada vez que realizamos una mutación interior también cambia nuestro exterior, son señales del Universo a veces.

¿Podríamos decir que los nombres tienen una especie de frecuencia que sintoniza con ciertos receptores? ¿Qué tipo de receptores? Inconscientemente nos sentimos atraídos por cientos nombres que reflejen lo que somos (a veces son exactos y otras veces están ocultos detrás de máscaras, sólo hay similitudes léxicas o fonéticas): Nuestra parte sana y positiva es un receptor que sintoniza con ciertos nombres, porque nos hacen gozar y sentirnos seguros.

Nuestra parte enferma y negativa es otro receptor que sintoniza nombres determinados, porque hay una intención supraconsciente de resolver el conflicto. Reflexionemos de nuevo en los nombres de lo que hemos atraído a nuestro mundo: -El nombre de nuestra empresa, centro de trabajo, escuela… -El nombre de nuestra pareja, amigos, jefes, profesores… - Personas que se cruzan en nuestro camino por “accidente” y se llaman exactamente igual que nuestro padre (o madre, hermano…) ¿Hay una programación inscrita en nuestro nombre y apellidos? Según nos cuenta Alejandro Jodorowsky, tanto el nombre como los apellidos encierran programas mentales que son como semillas, de ellos pueden surgir árboles frutales o plantas venenosas. En el árbol genealógico los nombres repetidos son vehículos de dramas.

Es peligroso nacer después de un hermano muerto y recibir el nombre del desaparecido. Eso nos condena a ser el otro, nunca nosotros mismos. Cuando una hija lleva el nombre de una antigua novia de su padre, se ve condenada a ser “la novia de papá” durante toda su vida. Un tío o una tía que se suicidaron convierten su nombre, durante varias generaciones, en vehículo de depresiones. A veces es necesario, para detener esas repeticiones que crean destinos adversos, cambiarse el nombre.

El nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida. En forma intuitiva así lo comprendieron la mayoría de los poetas chilenos, todos ellos llegados a la fama con seudónimos. ¿Hay ejemplos que nos permitan comprender la importancia del nombre? Nuestro nombre nos tiene atrapados, ahí está nuestra “individualidad” -Barrick Gold (oro en inglés es gold) se convirtió en el mayor productor de oro del mundo. -Brontis “voz de trueno” se dedica al mundo del teatro con una potente voz… -Maria, Inmaculada, Consuelo se asocian a la pureza, la virginidad, nombres que exigen perfección absoluta, que nos limitan -Miguel Ángel, Rafael, Gabriel, los nombres de ángeles dan problemas con la encarnación -César, poderoso y asociado a la ambición ¿Cómo sé si el nombre que he recibido me perjudica? Estudiar los nombres del árbol genealógico es igual que acceder al inconsciente.

En los nombres encontramos secretos.

Es importante ver cómo funciona el nombre que nos dieron.

Algunas cuestiones:

-Lo primero es saber la persona que nos nombró. ¿Papá?, ¿mamá?, ¿abuelo?, ¿la hermana?, ¿el padrino?

… El que nombra, toma poder sobre lo nombrado y no es lo mismo llamarme Micaela por mi abuela paterna, si el nombre se le ocurrió a mi padre para repetir el nudo incestuoso, o por mi madre, para ser aceptada en la familia de mi padre, dándole una hija-clon de su suegra.

-¿De pequeño/a me gustaba mi nombre o me hubiese gustado llamarme de otra manera? Los niños tienen una intuición especial y una fresca desinhibición que les permiten rechazar de pleno lo que les contamina.

-Investigar de donde viene nuestro nombre: *Si es de algún familiar, es bueno analizar su destino y los caminos que recorrió en su vida, porque probablemente venimos a repetirlos. Llamarse René después de un hermano muerto, es cargar con él toda la vida.

*Si es de alguien significativo para quién nos nombró, nos caerá la carga de darle a éste lo que el otro no le dio.

*Si es de algún personaje histórico, novelesco, as del fútbol o princesa de Mónaco, viviremos frustrados y fracasados si no seguimos el guión.

*Si es por algo material, adquiriremos las propiedades de ese elemento. Por ejemplo, “si me llamo por la muñeca de mi hermana, me convertiré en su muñeca, ella jugará conmigo, me dominará”.

*Si me llamo por algo inmaterial, tenderé a fines abstractos ideados por nuestros padres, desatendiendo lo real e incluso, por oposición a ellos, llegaré a materializar lo contrario a lo que llevo escrito en el nombre. Llamarse Libertad, Paz, Luz, no siempre es sinónimo de ser libre, vivir en paz y tener las cosas claras.

-Los diminutivos: “Me llamo Manuel como mi abuelo, pero me dicen Manolito”, han proyectado en ti la figura de tu abuelo, pero tienes prohibido crecer y superarlo.

-Los nombres compuestos: “Me llamo José Luís, por mi padre y mi abuelo”. Pobre de ti si la relación entre ellos era farragosa.

“Me llamo “María José”, como dice Jodorowsky, “¡Catástrofe sexual!”.

-Los nombres feminizados o masculinizados: Mario, Josefa, Carmelo, Paula, corresponden a deseos frustrados de que naciéramos del sexo contrario.

¿Por qué no cambiarnos de nombre cuando este va cargado por un lastre que nos inmoviliza? Nos aterra cambiarnos de nombre ya que tememos que dejaremos de ser reconocidos por nuestro clan. Tememos no ser reconocidos, ni identificados, no ser amados es el mayor temor que tenemos. Somos seres gregarios y pensamos que podemos morir si nuestro “clan” nos abandona, lo que es una herencia de nuestro cerebro arcaico.

Metafóricamente, el nombre que nos dan los padres es como un archivo del GPS que nos va indicando caminos digitalizados y guardados en la memoria familiar. Al nacer, nos instalan el archivo y vamos deambulando por el mundo por rutas más o menos pedregosas y abruptas, pero nos sentimos como en casa, porque ya fueron trazadas por el sistema operativo del árbol. Cambiarnos de nombre es arrojar el GPS por la ventanilla del coche y empezar a ver y a recorrer nuevos caminos, conquistar territorios que no habían sido archivados por nuestro árbol.

Es hacernos cargo de nuestro propio destino. ¿Cómo entonces llamar a nuestros hijos cuando nacen? Alejandro Jodorowsky afirma que cada uno tenemos un nombre (podemos hacer aparecer a nuestro guía interior y pedirle nuestro nombre en un ejercicio de meditación o de visualización) que viene con nosotros incluso antes de ser concebidos. Es posible que durante la gestación, este nombre les llegue al mismo tiempo a ambos padres de forma telepática, si tienen suficiente capacidad de percepción. Si no es así, es el niño el que debe nombrarse más adelante. En el caso de tener que decidir como llamar al bebé, el nombre no debe haber existido en la historia de su árbol genealógico, ni haber pertenecido a personas o ideales de los que lo nombran.

¿Qué haremos con nuestro nombre? si nos encontramos que nuestro nombre encaja con algunos puntos de lo aquí descrito, podemos hacer que nos empiezen a llamar por el segundo nombre, por ejemplo Dolores Carolina, si te llaman de pila Dolores y ya por sí el Dolores trae una carga, podemos hacer que empiezen a llamarte Carolina o el segundo nombre, o por ejemplo Carlos Antonio donde Carlos se repite en generaciones con ancestros de destino trágico, comenzar a llamarnos Antonio, no es fácil pero de una manera comenzamos a retrogradar.

Seguro el presente es un tema que nos invita a la reflexion.

Fuente, cortesia y autoria de la nota: Alejandro Jodorowsky.



miércoles, 21 de mayo de 2014

CONTRATOS FAMILIARES, CODIGOS QUE NOS IMPIDEN SER LO QUE SOMOS



Alejandro Jodorowsky.

Son una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias y de todo tipo de inhibiciones que nos paralizan.

Cuenta Marianne Costa que en un momento de su vida escribió en un papel de pergamino: “soy una fracasada”. Después lo firmó con una gota de su sangre y lo enterró. En ese lugar plantó una bella flor y empezó a diseñar su realidad liberada de esa maldición. (Es un acto psicomágico, donde nos liberamos de esos códigos que recibimos de nuestra familia).

Un contrato es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a dar algo y a recibir algo a cambio. Pero no todos los contratos están sobre papel, ni siquiera son verbalizados, ni tampoco todos están en el plano de la consciencia. Más aún, como en el caso del nombre, hay contratos que aceptamos en desigualdad de condiciones porque se “sellan” en la más tierna infancia: el niño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan.

Estos contratos pueden afectar a nuestros cuatro egos:

Ejemplos de contratos intelectuales:
Muchas de las creencias que tenemos son contratos que mantenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han transmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar. (Debemos deshacernos de cualquier creencia que no sea bella y útil)

a) “Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia”

(En árboles donde el artista es considerado como un muerto de hambre, que en realidad no sabe hacer nada)

b) “En esta casa se habla cristiano”
(No me salgas con querer estudiar lenguas…sólo hay que hablar una lengua: la materna)

c) “Eres torpe como tu madre”
(Una profecía que actúa como una maldición que acaba cumpliéndose)

d) “En la vida debemos dejar las cosas igual que nos las hemos encontrado”
(Señal de que el árbol se ha estancado…)

e) “Un hijo nunca debe superar a un padre”
(Una locura absoluta que se conecta con la neurosis de fracaso)

Los contratos intelectuales son como las “ideas irracionales” que describe Albert Ellis, raíces de nuestras emociones perturbadas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía conecta con su famosa y en muchos casos efectiva RET (Terapia Racional Emotiva), en el sentido que la familia configura un esquema de creencias tóxicas que nosotros adoptamos por lealtad a ella y que se mueven en cuatro ejes fundamentales:

*Si no tienes lo que necesitas, te mueres. (“Si mi novio me deja, me muero”)

La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo. Si no tienes alimento, te mueres, pero si deseas a tu novio y no lo tienes, sigues viviendo…

*Esto es horrible (“Es horrible que tenga que cancelar mis vacaciones”)

Se juzga en exceso. No hay nada categóricamente malo o bueno. Hay hechos que nos causan más o menos dolor. Si ordenamos los hechos dolorosos de 0 a 10 y en el 10 ponemos la muerte de un ser querido, ¿cómo valoraremos cancelar una vacaciones?
*No lo soporto (“No soporto la soledad”)

Hay situaciones que matan, son insoportables. Creer que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentirnos agonizantes cada vez que eso sucede. Eso lleva a preferir un desastre de relación amorosa, la soledad está prohibida por el árbol, porque es acercarse a la muerte.

*Si sucede algo malo es que hay un culpable y tiene que ser condenado. La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o a culparnos a nosotros mismos. Los acontecimientos no son una confluencia de factores, nada tiene una única causa. Si nos sentimos culpables de algo, la mejor medicina es una fórmula con tres elementos: la aceptación, la reparación y el aprendizaje de lo sucedido para evitar en lo posible repetir el mismo error en el futuro.

Ejemplos de contratos emocionales:

Suelen venir en formato de inhibiciones emocionales. Muy asociados a los niveles de consciencia infantiles…

a) “No crezcas”
(Si se hace mayor un día abandonará a sus padres. Esta orden lo mantendrá con una edad emocional de 10 años para el resto de su vida)

b) “Aquí somos del Madrid”
(Desde el primer mes de vida el niño es socio del club. Cuando crece no tiene alternativa, si no le gusta el fútbol o no es madridista, será considerado un traidor o un enfermo)

c) “No seas tonto y no te hagas novia”
(Quédate con la madre…ella no te defraudará)

e) La pareja es para toda la vida
(Nadie se ha divorciado jamás, en nuestra familia todos somos muy católicos)

Los contratos emocionales nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional. Disolver estos contratos es abrir al fin la puerta a la libertad de amar con un nivel de consciencia superior.

Ejemplos de contratos libidinales:

Aquí están todas las inhibiciones creativas y sexuales

a) “El teatro-la pintura-la música, son una pérdida de tiempo”

(Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho…)

b) “Esta relación no te conviene”
(Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le conviene en realidad?)

c) “Te casarás a los 25 años y a los 26 llegará la única hija”

Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación. Un proyecto que el árbol tiene para nosotros
d)”La mujer que expresa deseo sexual es una fulana”

(Si el sexo de la mujer es sólo un instrumento de procreación, se le prohíbe gozar con su energía libidinal y a la postre de la creación y de la vida).

La prohibición de la homosexualidad y de prácticas sexuales no existentes en el repertorio del árbol, también son contratos que al incumplirlos nos bloquean la libido o nos sentimos culpables y merecedores de castigos si “nos salimos del tiesto”.

Ejemplos de contratos materiales-corporales-económicos:

Las inhibiciones económicas. Es necesario que encontremos los elementos que permitan separarnos de la violencia, del miedo y de la culpabilidad…

Ejemplos:

a) “Eres idéntico a tu abuelo” 
(Y con ello uno de los linajes toma posesión del hijo).

b) “No toques los botones que los romperás”

(Cuando no te dejan tocar nada es porque no tienes espacio)


c) “El dinero es el pecado”
(Si nos hacen creer que el dinero es sucio, nos generará mucha culpabilidad ganarlo)


d) “El que arriesga pierde”, “Más vale pájaro en mano que ciento volando”, “Más vale malo conocido que bueno por conocer”…
(Salir del territorio es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan).


Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y también a una ciudad, un banco, un grupo de amigos etc. Instalados en un territorio para siempre, porque nos han enseñado que arriesgarse es perderlo todo, en lugar de impulsarnos a seguir nuestros deseos como sabio camino de transformación.

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones): “Si te divorcias, te mirarán mal”, “si te haces artista, vivirás en la pobreza”. Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción, escenificándola delante de ellos.

Alejandro Jodorowsky nos dice en sus 10 recetas para ser feliz, “no hay alivio mas grande que comenzar a ser lo que en realidad somos. Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios. 


*Gratitud por la fuente,cortesia y autoria de la nota: http://www.plano-creativo.com


domingo, 17 de noviembre de 2013

PROBLEMAS DE DINERO, PROPUESTAS PSICOMAGICAS, ALEJANDRO JODOROWSKY


PROBLEMAS DE DINERO, PROPUESTAS PSICOMÁGICAS:

Es necesario darse cuenta de que hay incontables maneras de ver al dinero.

Cada familia tiene una diferente concepción de él. Hay el dinero que se gana sufriendo, el dinero que se gana con placer, el dinero que se hereda. el dinero sucio, el dinero culpable, el dinero-Dios, el dinero frágil de los inmigrantes, el dinero despreciado por la doctrina católica, el dinero exaltado por la doctrina protestante, el dinero mendigado, el dinero ganado en el juego, etc,etc, etc.

Cada uno de esos dineros establece en el individuo conductas y formas diferentes de ver la vida.

El peor de todos los dineros es el dinero político, que nos sumerge día a día en el terror económico. Por conveniencia de los intereses industriales, que necesitan hacernos consumir, el dinero ha ido suplantando a todos los valores espirituales.

No se equivocó Quevedo cuando escribió “Poderoso caballero es don dinero”… El terror de perder, de quedarnos sin nada, en cierta manera nos hace esclavos del dinero, y por aquello, al mismo tiempo que lo deseamos más que nada, lo odiamos más que nada.

Para establecer una buena relación con él, debemos aprender a amarlo, dándole una misión:

“Servirás principalmente para que yo desarrolle mi espíritu. Te ganaré trabajando sólo en lo que me gusta. Cesaré de pedirte como si yo fuera un niño, y aprenderé a invertir, cuidando que lo que produzco sea benéfico para mí, los otros, y nuestro planeta”.

Esto es lo esencial: Para tener una buena relación con el dinero, es preciso tener una buena relación consigo mismo.

Si te valorizas, el dinero pierde su fuerza implacable.

Si te desvalorizas, el dinero se hace tu dictador.

En mi libro “No basta decir” escribí un canto al dinero. He aquí algunos de sus versos:
“El dinero es como el Buda, si no trabajas no lo obtienes.

-Si detienes su fluir, desaparece.

-Sólo es tuyo cuando está entre tus manos, pero esas manos no son tuyas.

-Si lo sueltas deja de ser tu amo.

-El dinero da la luz a quien lo emplea para abrir la flor del mundo y aniquila a quien se endiosa confundiendo a la riqueza con el alma

-El dinero es como la sangre: da la vida si circula/

-El dinero es como el Cristo: te bendice si lo compartes/

-El dinero es como la mujer: se te entrega si lo amas/

-Debemos limpiarlo de la codicia hasta dejarlo invisible como un diamante.

-No hay diferencia entre el dinero y la conciencia/

-No hay diferencia entre la conciencia y la muerte/ No hay diferencia entre la muerte y la riqueza.”


~ Alejandro Jodorowsky.

jueves, 7 de noviembre de 2013

AUTORRETRATO DE ALEJANDRO JODOROWSKY



"Me gusta desarrollar mi conciencia para comprender por qué estoy vivo. Qué es mi cuerpo y qué debo hacer para cooperar con los designios del universo. No me gusta la gente que acumula datos inútiles y se crea conductas postizas plagiadas de personalidades importantes.

Me gusta respetar a los otros, no por las desviaciones narcicistas de la personalidad, si no por su desarrollo interno. No me gusta la gente, cuya mente no sabe descansar en silencio, cuyo corazón critica a los otros sin cesar… cuyo sexo vive insatisfecho… cuyo cuerpo se intoxica sin saber agradecer que estás vivo… Nada en su mundo de vida es un mundo sublime…

Me gusta envejecer porque el tiempo disuelve lo superfluo y conserva lo esencial. No me gusta la gente que por amarras infantiles a mentiras, las convierte en supersticiones. No me gusta que haya un Papa que predica sin compartir su alma con una Papisa. No me gusta que la religión esté en manos de hombres que desprecian a las mujeres.

Me gusta colaborar y no competir. Me gusta descubrir en cada ser esa Joya eterna que podríamos llamar Dios Interior. No me gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica. Me gusta el arte que sirve para sanar. No me gustan los tontos graves, me gusta todo aquello que provoca la risa… Me gusta enfrentar voluntariamente mi sufrimiento con el objeto de expandir mi conciencia!."

~ Autorretrato, Alejandro Jodorowsky ~