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martes, 12 de agosto de 2014

DESVINCULATE DE LAS HERIDAS DE TU PASADO



La inclinación a vincularnos con nuestras heridas, en lugar de dejarlas atrás, hace que experimentemos constantemente la sensación de no ser dignos. Una persona que haya experimentado acontecimientos traumáticos en la vida, como una violación sexual, la muerte de seres queridos, enfermedades traumáticas, accidentes, rupturas familiares, drogadicciones y otras cosas similares, puede llegar a vincularse con los dolorosos acontecimientos del pasado y rememorarlos para llamar la atención o despertar lástima en los demás. Esas heridas de nuestras vidas parecen darnos una gran cantidad de poder sobre los demás.

Cuanto más les hablamos a otros sobre nuestras heridas y sufrimientos, tanto más creamos un entorno de compasión por nosotros mismos. Nuestro espíritu creativo permanece tan conectado con los recuerdos de nuestras heridas que no puede dedicarse a transformar y manifestar. El resultado de ello es la sensación de desmerecimiento, de no ser digno de recibir todo aquello que se desea.

La tendencia a vincularnos con las heridas de nuestras vidas nos recuerda lo poco merecedores que somos de recibir nada de lo que realmente nos gustaría tener, debido a que permanecemos sumidos en un estado de sufrimiento. Cuanto más se recuerdan y se repiten estas historias dolorosas, tanto más tiene garantizado esa persona que no atraerá la materialización de sus deseos.

Quizá la frase más poderosa que puedas llegar a memorizar en este sentido sea: 

«Tu biografía se convierte en tu biología». A la que yo añadiría: «Tu biología se convierte en tu ausencia de realización espiritual». 

Al aferrarte a los traumas anteriores de tu vida, impactas literalmente sobre las células de tu cuerpo. Al examinar la biología de un individuo, es fácil descubrir en ella su biografía. Los pensamientos angustiosos, de autocompasión, temor, odio y otros similares, cobran un peaje sobre cl cuerpo y el espíritu. Al cabo de un tiempo, el cuerpo es incapaz de curarse, debido en buena medida a la presencia de esos pensamientos.

El apego al dolor sufrido en los primeros años de la vida procede de una percepción mitológica según la cual:

«Tengo derecho a una infancia perfecta, libre de dolor. Utilizaré durante el resto de mi vida cualquier cosa que interfiera con esta percepción. Contar mi historia será mi poder». 

Lo que hace esta percepción es darle permiso al niño herido que llevas dentro para controlarte durante el resto de tu vida. Además, te proporciona una fuerte sensación de poder ilusorio.

Tenemos que ser muy cuidadosos para evitar explicar nuestra vida actual en términos de una historia traumática anterior. Los acontecimientos dolorosos de nuestras vidas son como una balsa que se utiliza para cruzar el río. Debes recordar bajarte una vez que hayas llegado a la otra orilla.

Observa tu cuerpo cuando has sufrido una herida. Una herida abierta se cierra en realidad con bastante rapidez. Imagina cómo serían las cosas si esa herida permaneciera abierta durante mucho tiempo. Se infectaría y, en último término, acabaría por matar a todo el organismo. El cerrar una herida y permitir que cure puede actuar del mismo modo en los pensamientos de tu mundo interior.

Así pues, no lleves contigo tus heridas. Afróntalas y pide a la familia y a los amigos que sean compasivos mientras te recuperas. Luego, pídeles que te lo recuerden amablemente cuando se convierta en una respuesta predecible. Quizá en cuatro o cinco ocasiones tus amigos y personas queridas te dirán: 

«Sufriste una experiencia trágica y comprendo perfectamente tu necesidad de hablar de ello. Me importa, te escucho y te ofrezco mi ayuda si eso es lo que deseas». 

Después de varias situaciones de este tipo, pídeles que te recuerden amablemente que no debes repetir la historia con el propósito de obtener poder a través de la compasión de los demás.

Al retroceder en tu camino y reavivar continuamente tu dolor, incluyendo la descripción de ese dolor y la calificación de ti mismo (superviviente de un incesto, alcohólico, huérfano, abandonado), no lo haces para sentirte más fuerte. Lo haces debido a la amargura que estás experimentando. Esa amargura se pone de manifiesto en forma de odio y cólera al hablar de esos acontecimientos, con lo que no haces sino alimentar literalmente el tejido celular de tu vida a partir de tu cosecha de acontecimientos del pasado.

Eso hace que se extienda la infección e impide la curación. Y lo mismo sucede con el espíritu. Esta cosecha de amargura te impide sentirte merecedor. Empiezas a cultivar entonces una imagen sucia, de criatura desafortunada, desmerecedora y difamada, y eso es lo que envías al universo, lo que inhibirá cualquier posibilidad de atraer el amor y la bendición a tu vida.

Aquello que te permitirá desvincularte de tus heridas es el perdón. El perdón es lo más poderoso que puedes hacer por tu fisiología y por tu espiritualidad, a pesar de lo cual sigue siendo una de las cosas menos atractivas para nosotros, debido en buena medida a que nuestros egos nos gobiernan de un modo inequívoco. Perdonar se asocia de algún modo con decir que está bien, que aceptamos el hecho perverso. Pero eso no es perdón.

Perdón significa llenarse de amor e irradiar ese amor hacia el exterior, negándose a transmitir el veneno o el odio engendrado por los comportamientos que causaron las heridas. El perdón es un acto espiritual de amor por uno mismo, y envía a todo el mundo, incluido tú mismo, el mensaje de que eres un objeto de amor y que eso es lo que vas a impartir.

En eso consiste el verdadero proceso de desvinculación de las heridas, de no seguir aferrándose a ellas como preciadas posesiones. Significa renunciar al lenguaje de la culpa y la autocompasión, y a no seguir adelante con las heridas del pasado. Significa perdonar íntimamente, sin esperar que nadie lo comprenda. Significa dejar atrás la actitud del ojo por ojo, que sólo causa más dolor y la necesidad de más venganza, sustituyéndola por una actitud de amor y perdón. Esta forma de actuar es alabada en la literatura espiritual de todas las religiones.

Sentirse digno es esencial para poder atraer aquello que se desea. Es, simplemente, una cuestión de sentido común. Si no tienes la sensación de merecer algo, ¿por qué te lo va a enviar la energía divina que está en todas las cosas? Así pues, tienes que cambiar y saber que tú y la energía divina sois una sola cosa, y que es tu ego el que se confabula para impedirte utilizar este poder en tu propia vida.

A continuación se indican algunas de las grandes actitudes y comportamientos que puedes incorporar a tu conciencia para facilitar el crecimiento de tus sentimientos de merecimiento.

UN PLAN QUE TE AYUDARÁ A VER QUE ERES DIGNO DE RECIBIR 
Y ATRAER DESDE LA FUENTE DIVINA

Las siguientes sugerencias representan un plan paso a paso para intensificar tu receptividad al poder de la manifestación en tu vida. Si lo pones en práctica, no cabe la menor duda de que te sentirás digno de la bendición del espíritu divino que lo abarca todo.

• La palabra «inspiración» significa literalmente «estar infundido de espíritu», o en el espíritu, si se quiere.

Practica hacer aquello que te guste, y procura que te guste lo que haces cada día. Si vas a hacer algo, concédete el beneficio de no quejarte y, en lugar de eso, muestra cariño por esa actividad. Tu lema aquí ha de ser: 

«Me gusta lo que hago, y hago lo que me gusta». Eso te sitúa «en el espíritu» 

Esto te proporciona literalmente el entusiasmo para ser un receptor digno de la gracia de Dios. La palabra entusiasmo procede de la raíz griega entheos, que significa, literalmente, «estar lleno de Dios».

Haz todos los esfuerzos posibles por eliminar de tu vocabulario y de tu diálogo interior los hábitos internos de pesimismo, negatividad, juicio, quejas, murmuraciones, cinismo, resentimiento y crítica destructiva. Sustitúyelos con optimismo, amor, aceptación, amabilidad y paz como forma de procesar tu mundo y a las personas que hay en él.

Al margen de lo mucho que te sientas tentado de retroceder hacia hábitos cínicos, recuerda que esa es la energía que estás enviando al mundo, y que con ello transmites un mensaje que bloquea la energía que te devolverá lo que deseas. Si estás lleno de negatividad, te encuentras desequilibrado y tus resentimientos indican que no te sientes digno o preparado para aceptar la energía amorosa que deseas.

Procura encontrar cada día un momento de tranquilidad para erradicar los sentimientos de indignidad. Ese tiempo de oración o meditación, o de experimentar simplemente el silencio, alimentará tu alma y eliminará finalmente todas las dudas que puedas abrigar acerca de no merecer el ser beneficiario de la abundancia del universo.

Lee literatura espiritual y poesía, y escucha música clásica suave siempre que te sea posible. He descubierto que el simple hecho de leer la poesía de Walt Whitman, de Rabindranath Tagore o de Rumi, hace que todo se sitúe en una perspectiva más sagrada para mí.

"Procura rodearte, en la medida de lo posible, de cosas bellas."

Practica la amabilidad para contigo mismo y para con los demás, con toda la frecuencia que te sea posible.

Abandona tu necesidad de tener razón y de ganar; en vez de eso, sé amable, y pronto conocerás la bendición de la paz interior. Recuerda que tu yo superior sólo desea paz. Al practicar la amabilidad, la paz aparece inmediatamente. Al estar en paz contigo mismo y con tu mundo, sabes que eres un digno receptor de todo lo que se cruza en tu camino. Empiezas a confiar entonces en la energía que aporta la realización de tus deseos.

Si te encuentras en un estado de confusión y, en consecuencia, te preocupa ganar o perder, te hallas a merced de tu propio ego, al que le encanta la confusión. Toda esa confusión interna hace que te cuestiones a ti mismo y tu valía en comparación con otros. Y eso trae consigo la duda acerca de si eres o no digno de recibir y manifestar.

Ponte la meta de ser cada día amable con los demás, al menos una vez, y extiende ese mismo privilegio hacia ti mismo, tanto como te sea posible. Siempre tienes una alternativa acerca de cómo va a reaccionar tu espíritu. La alternativa de la culpabilidad, la preocupación, el temor o el juicio no es más que un pensamiento que se transfiere a tu fisiología. Cuando tu yo físico se ve desequilibrado por estas emociones, te sientes demasiado enfermo e infeliz como para pensar siquiera en participar en el acto de la co-creación de una vida bienaventurada. Te saboteas a ti mismo, y todo por la falta de voluntad para ser amable contigo mismo y con los demás.

Empieza a considerar el universo como un lugar amistoso, antes que enemistoso. Sitúa en la categoría de «lecciones» todas las heridas de las fases anteriores de tu vida. Deja de verte condicionado por esas heridas y de convertirlas en un brazalete identificativo.

Desvincúlate de la actitud de que este mundo es maligno, está lleno de gente mala, y empieza, hoy mismo, a buscar el bien en la gente con la que te encuentres. Recuerda que, por cada acto de maldad, hay millones de actos de amabilidad. Este universo funciona con la energía de la armonía y el equilibrio. Inspira para absorber esa energía y elimina de tu mente y tu corazón la idea de que eres una víctima. Toda vinculación con tus traumas crea una toxicidad celular en tu cuerpo y un envenenamiento espiritual de tu alma.

• Repítelo una y otra vez, hasta que quede bien grabado:

«Soy lo que soy, y soy digno de la abundancia que hay en el universo, y de todo lo que hay en él, incluido yo mismo».

Te encuentras ahora en el camino de saber que eres merecedor de atraer y manifestar en tu mundo. Eres consciente de tu yo superior. Confías en ti mismo y en la sabiduría divina que te ha creado. Sabes que no estás separado de tu entorno, y que dentro de ti existe el poder para atraer.


~ Wayne Dyer

sábado, 26 de octubre de 2013

LOS SEIS SONIDOS CURATIVOS PARA ELIMINAR EMOCIONES NEGATIVAS



Los seis sonidos curativos, eliminar emociones negativas:


Ejercicios basados en los efectos de los seis sonidos curativos taoístas.

Es una de las técnicas mas efectivas de los ejercicios del CHI KUNG para liberarnos de las emociones negativas, es recomendable seguir el aprendizaje práctico con un buen maestro o maestra que guíe en la correcta fonación, movimientos e intención de los ejercicios. Esto no desvirtúa el hecho de que, la sola fonación de los sonidos, con la adecuada intención, creará una resonancia que hará descubrir al practicante la potencia de estos ejercicios de Chikung.

La realización y práctica de los ejercicios de Chikung de los seis sonidos: XU, HE, HU, SI, CHUOO y XI, (que según nuestra fonética son: SHI, JAO, JU, SS, CHUOO, y JI), consiguen reequilibrar el estado energético del cuerpo, de las emociones y de la mente.

Esta maravillosa técnica tiene miles de años de existencia y estuvo hasta hace un par de décadas celosamente guardada por los maestros de chikung. Es muy eficaz para eliminar las emociones negativas de cada órgano. Cada sonido tiene su órgano correspondiente y su emoción.

Con la práctica notaremos que nuestras emociones negativas se transforman en positivas y por consecuencia mejoraremos nuestra salud.

Fonación y movimientos del Hígado – Elemento Madera

Inspirar lentamente por la nariz dirigiendo el aire hacia el abdomen, unos tres dedos por debajo del ombligo, en el área Dan Tian. Al espirar, emitir el sonido “SHIIIIII”, a la vez que se toma conciencia de la zona del hígado sintiendo como expulsamos las emociones negativas de este órgano como la cólera, ira, celos y frustración. La intención está en los ojos, puerta externa del hígado. El movimiento es de rotación del tronco que gira para extender el brazo hacia un lado y el otro. El hecho de tomar conciencia, intención y espíritu en lo que se hace, se denomina “SHEN”. Aunque pueda parecer difícil, a nivel práctico se aprecia muy claramente, por eso comentaba lo imprescindible del maestro o maestra. Este ejercicio se utiliza para los desequilibrios del hígado, que entre otras funciones, almacena y regula la cantidad de sangre, controla el drenaje y el armonioso flujo del CHI (energía vital), nutre los tendones, ligamentos y su prolongación en las uñas, su ventana externa está en los ojos. Equilibra los estados coléricos, frustraciones, celos. El hígado forma pareja Yin/Yang con la Vesícula Biliar.

Fonación y movimientos del Corazón – Elemento Fuego

Inspirar lentamente por la nariz, después espirar emitiendo el sonido “JAOO” (se pronuncia como una A y una O prolongada). Se toma conciencia de la zona del corazón sintiendo como expulsamos las emociones negativas de este órgano como el odio y la arrogancia. La intención está en la lengua. Los movimientos se sincronizan con la respiración y la fonación. Movimiento de subida: juntar las manos y antebrazos con la intención de coger agua, desde la altura de nuestro estómago hasta la boca, después abrir los brazos y volver a bajar las manos relajando. Este ejercicio se ejecuta para tratar los desequilibrios del corazón, cuya función principal es la de controlar los vasos sanguíneos, arterias y circulación de la sangre, forma pareja Yin/Yang con el Intestino Delgado es considerado el regulador general del cuerpo. Controla el espíritu, (Shen), y la relación mente/cuerpo. Es el hogar del entendimiento y la conciencia

Fonación y movimientos del Bazo – Elemento Tierra

Inspirar lentamente por la nariz, después espirar, emitiendo el sonido “JUUUU” tomando conciencia del bazo y estómago sintiendo como expulsamos las emociones negativas de este órgano como las preocupaciones, pensamientos o ideas obsesivas que podamos tener. Mantener la intención en los labios y toda la boca, siguiendo la respiración y la fonación se realizan los movimientos, que consisten en un acercamiento y alejamiento de los brazos y manos de la zona abdominal, como si se apretase un gran balón. Realizar este ejercicio para tratar los desequilibrios y enfermedades del estómago, bazo, páncreas y de la boca. La función principal de la pareja Bazo-Estómago, es la de recibir y descomponer alimentos y almacenarlos temporalmente, para luego pasarlos al Intestino Delgado para su posterior digestión. Mejora las posibilidades de reflexión y compasión.

Fonación y movimientos de los pulmones – Elemento Métalo nación y movimientos de los Pulmones – Elemento Metal

Inspirar lentamente por la nariz, después espirar emitiendo el sonido “SSSSS”. Se toma conciencia en la zona de los pulmones a la vez que se estiran los brazos sintiendo como expulsamos las emociones negativas de este órgano como la tristeza, ánimo caído y depresión. El movimiento se realiza levantando los dos brazos paralelos al tronco, se apoyan las manos a la altura de las axilas, se abre el pecho y luego se empuja hacia delante con las palmas abiertas. Realizar este ejercicio para equilibrar los pulmones que forman pareja Yin/Yang con el Intestino Grueso. La función principal de los pulmones es controlar la respiración, la hidratación, nutrir la piel y el pelo. Controlar la hidratación se refiere a transformar parte de los fluidos corporales en transpiración para ser excretada a través de los poros de la piel para enviar parte de los fluidos corporales del sistema de Riñón/Vejiga. Excelente ejercicio para combatir los estados depresivos.

Fonación y movimientos de los Riñones – Elemento Agua

Inspirar lentamente por la nariz, luego espirar emitiendo al mismo tiempo el sonido “CHUOOO”. Tomar conciencia en la zona lumbar sintiendo como expulsamos las emociones negativas de los riñones como el miedo, traumas y temores. Los movimientos se realizan, masajeando la zona renal y sus meridianos. Se realiza este ejercicio para curar las enfermedades de los riñones y de la vejiga, (Los Riñones forman pareja Yin/Yang con la Vejiga). Su función principal es almacenar sustancias esenciales, dominar la reproducción, el crecimiento y el desarrollo, producir médula, controlar los huesos y la recepción del aire desde los pulmones, (recepción del CHI). Su apertura externa es el oído. Almacena la sustancia Basal (JING), es decir, es el almacén de toda la energía de nuestra vida. Excelente ejercicio para desaparecer los miedos, traumas o algún ataque de pánico.

Fonación y movimientos del Triple Calentador

La biomecánica de este ejercicio consiste inspirar elevando al mismo tiempo las manos y brazos. Al llegar al pecho las palmas y los antebrazos se abren hacia afuera como una imagen de Cristo Redentor. Posteriormente se bajan los antebrazos y manos por el centro del cuerpo, como si fueran un limpia-parabrisas, al mismo tiempo que se emite el sonido “JIIIII” hasta que quedan entreabiertos en la parte inferior del cuerpo con las palmas hacia fuera.

La Medicina Tradicional China define el triple calentador, no como un órgano o una víscera sino como una función de regulación cuya misión tiene que ver con la transformación y movimientos energéticos, además de servir de conducto de los líquidos, (forma pareja Yin/Yang con el Pericardio), está formado por la combinación de las actividades fisiológicas de tres áreas del cuerpo, también llamados hornos (calentador inferior, medio y superior). Excelente ejercicio para combatir el insomnio.

Una vez terminados estos ejercicios, procedemos a realizar nuevamente ejercicios de relajación y concentración. Guardamos la energía en nuestro ombligo aplicando masajes en forma circular diez veces, sonreímos y damos la práctica por terminada.

Fuente: www.medicinachinayogaperu.com