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viernes, 12 de diciembre de 2014

INVITACION A LA VIDA



INVITACIÓN A LA VIDA.


“Haz un alto, cualquier cosa que estés haciendo, déjala por un instante.

Esta es una llamada a la vida plena, para que podamos reencontrarnos con esa esencia que nos une.

Un único y sagrado deber tienes, y es la suprema reverencia. Entonces me verás vestido de árbol, montaña o amanecer y Mi Voz será audible a tu corazón.

Hay una sola manera de vivenciar la reverencia y es la felicidad interminable, por eso te he diseñado para que ella sea tu condición natural.

Ahora sólo falta, en ejercicio de tu libertad, de esa cotidiana recreación

a la que estás invitado, disfrutar el sagrado regalo que te ofrezco en

forma de vida; es una preciosa oportunidad para crecer, pues en ese

acrecentamiento transparente, volverás un día a unirte a mí…

La mejor manera de retornar a la fuente es muy simple: sólo se trata de

jugar. Jugar sin pretender ganar ni temer la derrota, es como avanzamos

por el sendero sagrado. La caminata se convertirá en danza. Cuando tu

instante se llene de música y tu peregrinación sea una danza… el camino

de la luz habrás encontrado y otra vez seremos uno.

Nos enviaron al mundo a jugar, y ¡fíjate cómo estamos!. ¡Cuánto tiempo

deambulando sobre la Tierra, y aún cómo estamos!

¡Si sólo vinimos a jugar, si sólo estábamos jugando, si sólo se trataba de jugar…!

¿Y si volviéramos a jugar?

¿Y si volviéramos a abrazar los árboles y descalzos caminar con reverencia?

¿Y si retornáramos a la ternura y así la inocencia fuera nuestro contexto?

¿Y si volviéramos a hablar con los árboles, con lo animales y a danzar con las estrellas?

¿Y si realizando un esfuerzo evocativo volviéramos a oír la voz de Dios?

¿Y si no nos aguantáramos nuestras ganas de reír, de llorar, de cantar y

danzar, de celebrar y disfrutar, de vivir intensamente?

¿Si le susurráramos a la vida: “- te amo y prometo serte fiel -”?!

¿Y si volviéramos a jugar, sin olvidar que lo único serio es el humor?

Hermano, presiento en tu mirada esas incontenibles ganas de apuntarte

otra vez a la vida plena. Que queden atrás problemas y preocupaciones,

convertidos en sagrados desafíos o valiosas enseñanzas.

Que queden atrás los temores y el autoengaño, la opinión de los demás 

y la irreverencia; para dar paso al humor, para encarnar el amor, 

para aprender ininterrumpidamente y reencontrarnos, como flores del mismo jardín, 

Como árboles del mismo bosque, ¡como niños del Universo volando de retorno a casa!”


~ Chamalú.

domingo, 10 de noviembre de 2013

LA INVITACION



La Invitación....

“Quiero saber lo que ansias, y si osas soñar con lo que desea tu corazón.

No me importa la edad que tengas. Quiero saber si te arriesgas
buscando como un loco el amor, los sueños, la aventura de estar vivo.

No me interesa saber qué planetas cuadran tu luna.

Quiero saber si has tocado el corazón de tu propio dolor, si te han abierto las traiciones de la vida o si te has contraído y cerrado de miedo a más dolor.

Quiero saber si te puedes sentar con el dolor, el mío o el tuyo sin moverte para esconderlo o apagarlo o conciliarlo.

Quiero saber si puedes estar con alegría, mía o tuya; si puedes bailar con desenfreno y dejar que el éxtasis te llegue a la yema de los dedos sin precaverte a ser cuidadoso, realista o a recordar las limitaciones del ser humano.

No me importa si lo que me cuentas es verdad.

Quiero saber si puedes desilusionar a alguien siendo fiel a ti mismo; si puedes soportar la acusación de traición sin traicionar tu propia alma.

Quiero saber si puedes ser fiel y, por tanto, digno de confianza.

Quiero saber si puedes ver la belleza aunque no sea bonita cada día, y si puedes ver el origen de tu vida a partir de la presencia de Dios.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y ponerte a orillas de un lago y gritarle a la luna plateada: «¡Sí!»

No me importa dónde vivas o cuánto dinero tengas.

Quiero saber si después de la noche del dolor y la desesperación, abatido y magullado hasta el tuétano, puedes levantarte y ocuparte de las necesidades de los niños.

No me interesa quién eres, ni cómo llegaste aquí.

Quiero saber si te quedarás conmigo en medio del fuego y no escaparás.

No me interesa qué o dónde o con quién has estudiado.

Quiero saber qué te sostiene por dentro cuando se derrumba todo lo demás.

Yo quiero saber si puedes estar solo contigo mismo; y si realmente te gusta la compañía que tienes en los momentos vacíos.”


"La invitación" -Por Oriah el Soñador de la Montaña, anciano nativo americano, mayo de 1994. -