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miércoles, 14 de mayo de 2014

ESPIRITUALIDAD ECOLOGICA


ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA

La espiritualidad es un asunto sublime. Grandes almas y grandes mentes reflexionaron sobre ello y nos legaron muchas percepciones iluminadas. Aunque todavía necesitamos reflexionar mucho, en lo mínimo porque queremos probar que estamos espiritualmente vivos. Nuestras circunstancias y problemas no tienen precedentes y requieren una nueva respuesta espiritual, una nueva forma de espiritualidad. Las antiguas concepciones de la espiritualidad fueron creadas en respuesta a problemas diferentes, y con el objetivo de articular otras dimensiones de la condición humana.

La espiritualidad es una articulación de la condición esencial del hombre, en una época determinada. Esa concepción de la espiritualidad permite que se comprendan sus variadas formas en diferentes culturas y religiones; pero también nos advierte que para cualquier época, pueblo y condición del universo humano no hay una forma única de espiritualidad.

A medida que el mundo cambia y se amplía, que el conocimiento avanza y se multiplica, que la mente y la psique se modifican, que la condición humana se rearticula, también la espiritualidad asume formas diferentes. En este momento testimoniamos el surgimiento de la Perspectiva Ecológica o la visión ecológica del mundo. Bajo ella, el mundo es visto como un santuario.



Accionar en el mundo como si fuese un santuario es volverlo sagrado y digno de reverencia. Trátalo como a una máquina y se transformará en una máquina. Trátalo como a un lugar sagrado y se volverá un lugar sagrado. La primera condición de la espiritualidad ecológica es la reverencia por la vida y por todo lo que hay en el universo.

Celebrar el milagro de la creación es contemplar el mundo con reverencia. La comprensión profunda de la ecología significa la reverencia en acción, la profunda identificación con la belleza de la vida pulsando en el universo hasta volvernos parte de él. De ese modo el entendimiento se vuelve empatía, y ella, reverencia.

En nuestra época, lo ecológico y lo espiritual se vuelven uno. En estos tiempos, adorar a Dios es salvar al planeta. Si perdemos el medio ambiente, perdemos a Dios. Hoy, curar al planeta y a nosotros mismos es una labor espiritual de primera magnitud. La ecología nos une a todos, cualquiera sea nuestra raza o religión. La ecología es el proyecto de religión universal de nuestra época. La idea de redención requiere un nuevo significado, "redimir el mundo curando a la Tierra".



Es preciso enfatizarlo: sanar a la Tierra es la tarea espiritual de nuestra época. Entender la devoción religiosa es reconocer que todas las religiones son formas de adoración de la belleza y la integridad del planeta. La preocupación de las religiones con el verde es una clara indicación de que el grito de dolor de la Tierra es oído por las iglesias.

La espiritualidad también es, más que nunca, la comprensión de nuestra potencialidad interna, la realización del dios interior dentro de nosotros. Precisamos tratarnos mutuamente de acuerdo con lo que potencialmente podemos ser: luces divinas que nos elevan y ayudan a otros a curarse, integrarse y ser más reverentes. Trabajamos para liberar y articular nuestra divinidad interna, y trabajar en el mundo para curar a la Tierra, son aspectos complementarios de la espiritualidad ecológica.

La decadencia de las formas religiosas de espiritualidad no nos exime de la responsabilidad de sanar a la Tierra, y de realizar nuestro potencial espiritual. A pesar de la crisis religiosa de nuestra época, y tal vez por causa de ella, debemos tener el coraje de encontrar --en cada uno de nosotros individualmente-- no apenas a Jesús de Nazaret sino al Maestro del Cosmos.

*Fuente, autoria y cortesía de la nota: universoespiritual.ning.com

miércoles, 16 de abril de 2014

LA MUJER QUE SUBIO A UN ARBOL PARA EVITAR SU TALA Y NO BAJO EN DOS AñOS


“Nadie tiene derecho a robar al futuro para conseguir beneficios rápidos en el presente. Hay que saber cuándo tenemos suficiente…” 

– Julia Butterfly Hill, en su libro “El legado de Luna”.



Cuando Colón pisó América por primera vez, Luna (una secuoya de 60 metros de altura) tenía ya 500 años. El 10 de diciembre de 1997 cuando su tronco sobrepasaba los 1000 anillos, el destino y una motosierra se cruzaron en su cepa. Julia "Butterfly" Hill, una activista de 23 años, decidió interrumpir lo inevitable y encaramándose al árbol impidió la inminente tala. Pasó 738 días entre sus ramas y sin poner un solo pie en tierra obligó a la compañía maderera, tras durísimas negociaciones, a indultar el árbol y a todos sus hermanos cercanos.

Luna es una de las milenarias secuoyas del bosque de la ciudad de Stanford en California. A finales de 1997 la Pacific Lumber Company irrumpió en la arboleda de 60 mil hectáreas para iniciar la deforestación de uno de los ecosistemas más importantes de la zona. Pero en su camino se topó con una tozuda mariposa.


Julia Butterfly Hill nació el 18 de febrero de 1974 en Arkansas. De familia muy humilde estudió en su casa hasta los 12 años. Su padre era un predicador itinerante y su casa una caravana que compartía con sus tres hermanos. La vida nómada y ambulante y la influencia paterna la educaron en la escasez y el pragmatismo.


LA MARIPOSA Y JULIA...


Cuenta en su biografía que cuando era ya una adolescente, en una de las asiduas caminatas por la naturaleza con su familia, una mariposa aterrizó en su hombro y permaneció con ella durante todo el trayecto…metáfora de la aventura de su vida sirvió también para acompañar su nombre para el resto de sus días.

Pero fue con 22 años y una experiencia traumática a modo de grave accidente de tráfico lo que convirtió a Julia en la activista verde que conmocionó a un país entero. El percance dejó graves secuelas cerebrales que requirieron un lento proceso y terapia intensiva. La proporción y el valor del tiempo cambiaron para siempre en Julia que dedicaba sus largas horas de rehabilitación a la contemplación subversiva de los fastuosos bosques Californianos. La crisálida dejó paso entonces a la mariposa.

“Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First, que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala. Así conocí a “Luna”…”


LA DURA VIDA EN EL ARBOL...


La vida en el árbol fue muy dura y cambió por completo a Julia. La idea era estar dos semanas hasta el relevo de un compañero. Pero éste nunca se produjo. Un pequeño equipo le suministraba con cuerdas y poleas los víveres necesarios para la travesía, incluyendo unos pequeños paneles solares para cargar el móvil con el que organizaba las entrevistas, captar adeptos para la causa o incluso hablar en directo con el senado norteamericano. Su pequeño hogar, a 50 metros de altura, consistía en una plataforma de tres metros cuadrados cubierta por una lona impermeable, un pequeño hornillo, un cubo con una bolsa hermética para hacer sus necesidades y una esponja con la que recogía el agua de lluvia o nieve para lavarse.

-“[…] Sí, la Pacific Lumber comenzó entonces a talar árboles a mi alrededor. Aparecieron helicópteros que me echaban chorros de agua. Quemaron los bosques durante seis días, el humo destrozó mis ojos y mi garganta, y me llené de ampollas. Luego montaron guardias día y noche para que no me pudieran suministrar comida. Acabe amargada, chillando, dando golpes, al borde de la locura. […] Para consolarme pensaba en las familias de Stanford que a causa de la tala del bosque se inundaron y se quedaron sin casa…” –Julia Butterfly Hill.

Pero lo peor estaba por llegar. En el invierno de 1998 una impresionante tormenta de más de dos semanas estuvo a punto de separar a Julia de Luna. Vientos racheados acabaron con la lona y empujaron a Julia hacia el vacío. Abrazada a la secuoya y próxima a la rendición, escuchó “la voz de la luna” recordándole que “sólo las ramas que son rígidas se rompen”. Abandonó entonces el apoyo estable para agarrar la inmadurez y flexibilidad de las verdes ramas más jóvenes que fueron las que, a la postre, resistieron el envate y con ello salvaron la vida de Julia.

Salvar esa tormenta supuso un cambio de actitud. Julia se deshizo del arnés y de los zapatos y se fundió con su entorno alcanzando su apogeo espiritual. No iba a volver a vivir con miedo. Una importante dolencia de origen vírico en los riñones la encaró de manera simbiótica, medicándose con extractos de plantas cercanas suministradas por su equipo. Conocía cada insecto, cada rincón de Luna y esto le permitió encarar con certeza y ventaja psicológica la negociación con los deforestadores que dejaron por entonces de llamarla “eco-terrorista”.


EL RESPETO DE LOS MEDIOS...


El tiempo fortaleció la imagen activista de Julia y poco a poco fue ganándose el respeto y los apoyos de muchas organizaciones ecologistas y de los medios. El desfile de famosos que subieron al árbol a visitarla fue tan grande como el impacto mediático del desafío.

El 18 de diciembre de 1999 Julia descendió de Luna con las manos verdes del musgo y los pies encallecidos, en medio de una gran ceremonia y entregando esta carta. Culminó con éxito las negociaciones con la maderera quién se comprometió no sólo a respetar a Luna y todos los árboles cercanos en un radio de 60 metros, sino a incluir una política medioambiental en todos sus futuros trabajos.

Hoy en día Julia sigue al frente de un importante grupo ecologista y activista. Ayudó a crear la ONG Circle of Life, participando regularmente en muchos de los Tree-Sit fecundados con su hazaña y desperdigados por todos los rincones del planeta verde. Contó su experiencia en la copa de Luna en el Libro “El legado de Luna” impreso en papel reciclado y bajo el sello de tolerancia ecológica “SmartWood Certified“.

“…Permaneciendo en la unidad, la solidaridad y el amor, sanaremos las heridas en la tierra y en cada uno de nosotros. Podemos marcar la diferencia positiva a través de nuestras acciones…” Julia Butterfly Hill en “El legado de Luna”

En noviembre de 2001 un desaprensivo buscador de reliquias (un infructuoso Mark Chapman) intentó cercenar a Luna y asestó un tajo con motosierra de 35 centímetros de profundidad en su cepa. Desde entonces unas gigantescas grapas consolidan el árbol.
La exitosa empresa de Julia ha ayudado a prestigiar a toda una generación olvidada para el activismo verde tan de moda en los 60’s. La fortaleza física y mental que puede proporcionar el reto de conseguir los propios ideales debe ser ejemplarizante y suficiente para desenmascarar otras actitudes de pancarta y cacerola tan incoherentes como egoístamente confortables.

Julia Butterfly Hill consiguió encontrar el desafío de su vida. ¿Cuál es tu árbol?

Julia “Butterfly” Hilles una activista y ambientalista estadounidense famosa por oponerse a la tala de una secuoya de 1.500 años a quien bautizó como Luna. Permaneció en su copa por 738 días para así evitar su tala por la empresa Pacific Lumber Company. Es autora del libro El legado de luna y One makes the difference.

LA HISTORIA DE JULIA "BUTTERFLY" HILL:



lunes, 3 de marzo de 2014

RECETAS: MERMELADA Y MUFFINS DE ROSAS


Mermelada de Rosas:

Las rosas son las primeras flores en las que pensamos; son románticas, tradicionales y huelen delicioso. Son femeninas y a todas nos encantan; además, tienen la virtud de ser comestibles. Los pétalos de rosas, con su profundo aroma, sabor astringente y algo ácido, se convierte en el plato en un bocado vistoso con connotaciones de lo más eróticas, que recuerdan al platillo más literario: codornices con pétalos de rosas, el que encendió la pasión de Gertrudis en “Como Agua para Chocolate”. No obstante, se puede optar por platos más simples, pero igual de sugerentes como la pasta fresca rellena de salvia y rosas, salteada con ajo y setas. Y como los pétalos de las rosas y la besamel hacen muy buena pareja, ésta se puede prodigar en unas pequeñas croquetas o en rellenos de verduras.

Estos pétalos tan versátiles también se pueden ofrecer como delicados tropezones de una sopa, para lo que hay que dejarlos secar durante un mes envueltas en papel de prensa o escarchados realzando un postre, para lo que sólo se necesita humedecer la flor en clara de huevo, espolvorearlas con azúcar y dejarlas secar durante tres días.

Déjate sorprender por el aroma de esta mermelada, por su consistencia y el sabor que dará a tu comida.

*Nota: Las rosas utilizadas para la mermelada tienen que ser SIEMPRE de las que no tienen pesticidas ni productos químicos,(ORGANICAS). Utiliza las flores recién cortadas, a ser posible, y flores olorosas.

La rosa tiene muchas propiedades beneficiosas para nuestra salud, tanto física como psíquica. Su olor y las propiedades químicas ayudan a calmar y a darnos alegría.



RECETA #1

Ingredientes

Pétalos de 15 rosas olorosas
500 ml de vino rosado
500 ml de agua
1 kg de grenetina
Agua de rosa y/o aceite de rosas

Preparación

Vierte los pétalos de rosa y el vino en una olla y deja que se calienten. Tapa la olla y deja reposar la mezcla durante 30 minutos. Pasado este tiempo, retira el exceso de líquido.

Añade el agua y la grenetina a la mezcla y ponlo en la estufa a fuego medio. La mermelada empezará a adquirir un color rojizo. Añade el agua o aceite de rosas.

Vierte la mezcla en un tarro de vidrio y consérvalo durante el tiempo que quieras.

Cuando lo sirvas, te sugerimos adornar con pétalos de rosa frescos.


RECETA #2

Ingredientes:

1/2 libra de pétalos de rosas rojas, blancas o rosadas (todos son comestibles)
2 tazas de azúcar
4 1/2 tazas de agua
Jugo de dos limones, retira las semillas


Selecciona el color de pétalos de rosa o usa varios colores. De acuerdo al color de los pétalos será el color de la mermelada. Algunas variedades de rosas son más sabrosas que otras. Las rosas dobles clásicas y fragantes (rugosas, floribundas, inglesas antiguas, damasco y así por el estilo) son las más usadas al momento de hacer mermelada.


RECETA #3

La mermelada de pétalos de rosas encierra algo mágico y romántico, tiene un sabor suave y agradable con un aroma indiscutible a rosas.

Ingredientes para Mermelada de pétalos de rosas:

1/4 kg de petalos de rosas
1/4 kg de miel
200 gr de azúcar
zumo de un limón
1/2 lt de agua

Cómo hacer Mermelada de pétalos de rosas paso a paso:

Cocer los pétalos de rosa con el agua, el azúcar, y el zumo de limón a fuego lento durante 15 minutos, luego saca los pétalos del fuego y añade miel a la ebullición.

Cuando la miel se haya disuelto completamente vuelve a añadir los pétalos cuece durante 20 minutos mas mientras revuelves, retira la espuma que se puede haber formado y por último espera que se entibie y despues rellena en frascos de vidrio limpios y desinfectados previamente.



Muffins de petalos de rosas:

Número de partes: 8 porciones
Tiempo de preparación: 20 Minutos
Tiempo de cocción: 20 Minutos
Listos en: 40 Minutos

Ingredientes para 12 Muffins:

225 g de harina de repostería
5 grms de levadura de repostería
Una pizca de sal
50 grms de mantequilla en pomada
75 grms de azúcar caster (en mi caso normal)
1 huevo ligeramente batido
110 ml de leche
1 cucharadita de agua de rosas comestible (en mi caso 20 gotas de extracto)
5 gramos de pétalos de rosa organicos, limpios y desinfectados, picados

Para el icing de pétalos de rosas:

100 grms de azúcar glass
1 cucharada de sirope de arce
1 cucharada de agua de rosas comestible o sustituír por 15 gotas de extracto de rosas
Unas gotitas de colorante vegetal rojo (la cantidad depende del gusto personal)
5 grms de pétalos de rosa organicos picados

Preparación:

Teniendo todos los ingredientes es muy sencillo de preparar. Precalentar el horno a 180º. Poner en un bol la harina con la levadura y la pizca de sal, reservar. En otro bol mezclar la mantequilla con el azúcar normal, añadir el huevo ligeramente batido e integrarlo todo muy bien, añadir la leche y el agua de rosas o extracto, batir todo y añadir las rosas picadas finamente.
Añadir la mezcla líquida a la sólida y remover con la varilla pero no demasiado, sólo lo justo para que se mezclen todos los ingredientes.


Mientras preparamos el icing:

Tan fácil como poner en un bol el azúcar glass y añadir la cucharada de sirope de arce, la cucharada de agua de rosas o 15 gotas de extracto + 1 cucharada de agua, y las gotitas del colorante vegetal, revolver muy bien y tapar con un film transparente hasta su uso.

Una vez horneados los muffins dejar enfriar en una rejilla, cuando estén bien frios decorar con el icing y poner por encima los otros 2 grms de pétalos de rosa picados, decorar al gusto.