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miércoles, 4 de abril de 2018

"CARTA A MI PADRE", POR ADAN JODOROWSKY.



"CARTA A MI PADRE", POR ADAN JODOROWSKY.

Querido padre, Alejandro, tú que siempre pensaste que llamar a su padre "Papá" era un error. Que Papá y Mamá eran las primeras palabras que podía pronunciar un bebé y que llamar a sus padres así siendo adulto era mantener preso a sus hijos como niños. Tú que me decías: "no me llamo Papá, me llamo Alejandro, yo no te llamo adad, dada o adadá.."

Escribo esta carta públicamente porque quiero que el mundo sepa que el amor entre padre e hijo existe.

Veo en el planeta cientos de casos con padres ausentes o que no aceptan a sus hijos como son.

Por eso hoy quiero que el mundo sepa cual puede ser una verdadera relación de amor y respeto. 

Espero le pueda servir a este planeta. Que sirva de ejemplo para que el mundo se transforme en algo mejor y dejen de crear guerras que son productos de rabia contenida.

Llamarte Alejandro no me quitó nada, al contrario, no te vi como una figura emblemática, ni como un ser superior, pero como un aliado, un ser lleno de bondad. Llamarte Alejandro es lo más tierno y maravilloso del mundo. Sentirme diferente de los otros niños me dio un gran sentimiento de fuerza.

Nunca me educaste con miedo, nunca me pegaste. Me hablaste, me explicaste y te preocupaste de enseñarme tus pensamientos, dejándome libre de ser el que yo tenía que ser y no el que tú querías que yo sea.

¿Te acuerdas? Te sentabas al lado de mí, leyendo cuentos japoneses para iniciarme a una filosofía de vida.

Has formado mi mente para prepararme como un guerrero a recibir los golpes de la vida, a recibir discursos estúpidos, a recibir la imbecilidad humana. Pero me enseñaste también a reconocer la belleza dentro de la fealdad.

Me acuerdo que un día me dijiste "te voy a enseñar a pensar". Estábamos en España, de vacaciones en una isla. Y todas las mañanas me dabas clases para pensar. Todo padre debería enseñar a su hijo a pensar.

Un niño no es tonto, es como una esponja, lo que le enseñas le queda para toda la vida y lo necesita. Gracias a eso, me marcaste para siempre.

"¿Qué es dios? ¿Qué es el universo? ¿Cuál es nuestra finalidad en este universo? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Soy un cuerpo con alma o un alma con un cuerpo? Tu verdad es una verdad pero no la verdad..."

Me enseñaste a hablar como un ser consciente y delicado.

Cuando era niño me hablabas suavemente, como adulto y no me infantilizabas con voz de dibujo animado. Los padres suelen hablar a sus hijos como si fuesen muñecos, pero tú, me hablaste como un ser humano.


Luego, me enseñaste a comunicar con los otros y en lugar de afirmar algo en una conversación, me enseñaste a decir antes de empezar una frase: "según lo que yo pienso y me puedo equivocar".

En una pelea, en lugar de acusar al otro, me enseñaste a decir lo que siento y qué me produce esa discusión.

Nunca me hiciste parte de tus angustias económicas, para que el dinero no sea un peso para mí.

He vivido en un paraíso. Un niño tiene que ver la vida como un paraíso. Lo contrario lo convierte en un ser angustiado con miedo a enfrentar su existencia.

Cuando tenía rabia, en lugar de contenerla, me llevabas por la mano en el jardín y me hacías destrozar una silla en mil pedazos. No puedes saber la alegría que era para mi destrozar esa pobre silla.

Yo te decía: "pero si la rompo ya no vamos a tener silla..." Y tú me decías que no importaba, que ibas a comprar otra. Para ti lo material no tenía ninguna importancia, ningún valor. El único valor que veías estaba en el ser humano.

En lugar de reprimir mi creatividad, me comprabas pinceles para que pueda pintar en las paredes de mi cuarto.

Nunca me prohibiste nada. Cuando hacía un error, hablábamos sobre él y lo arreglábamos. Confiabas en mí, en mis propios límites que me imponía a mí mismo.


Podía hacer y preguntar de todo. Era un niño y se hablaba abiertamente de sexo, sin que la moral religiosa nos haga creer que es algo insano. Cuando alguien tenía sexo en la casa, el día siguiente se celebraba.

Cuando deseaba un instrumento, en lugar de pensar que era un capricho, me comprabas un piano, una trompeta, aunque la usaba sólo un día. Decías que todo sirve en la vida. Y es cierto, todo lo que te pedí y me diste en la infancia, me sirvió. absolutamente todo. No pusiste ningún límite a mi creatividad. Me enseñaste a meditar, me pasaste libros. Aunque tú y mi madre se separaron cuando yo tenía 8 años, nunca me hablaste mal de ella. No intentaste destruir mi mirada de amor hacia ella.

Creaste entre mis hermanos y yo una relación de amor. Sin competencia. Queriendo a cada uno de manera diferente.

Me enseñaste a pensar, a creer que todo era posible en la vida.

¿Y cómo? Te voy a recordar como:

Un día nos paseamos por las calles en París buscando un par de zapatos, y hasta que no encontraba el par perfecto, no nos íbamos a dejar vencer. Entramos en quince tiendas ese día, hasta encontrar lo que realmente quería. Gracias padre de mi corazón, gracias a eso hoy en día, hasta que no esté satisfecho con lo que estoy creando, no me dejo vencer. Me enseñaste también que cuando no se logra algo, se puede tomar otro camino que lleve a lo que deseas.

Cuando me tropezaba en la calle me decías "¡Samurai!" Para que cada paso, cada mirada mía en este mundo sea consciente. El Samurai no se distrae nunca. 

Me siento vivo Alejandro, tan vivo!!!.

Nunca te vi deprimido, ¿te das cuenta? Nunca te quejaste ni te dejaste vencer por el peso de la vida.

Nunca me hiciste parte de tus angustias. Me enseñaste a ser alegre, a pensar que la vida era una fiesta. Me enseñaste a no fumar cuando lo adolescentes empezaban a fumar, me explicaste que yo era un niño seguro de mí mismo, que no necesitaba un cigarro para seducir, ser adulto o ser aceptado por los otros. Me sentía fuerte, tan fuerte.

Me enseñaste a amarme, a respetar mi templo, mi cuerpo.

Te vi escribir toda mi vida ocho horas diarias, dedicado a tu arte.

Encontraste el amor a los 75 años, conociste a Pascale, tu mujer. Y es la historia más bella que he visto en mi vida. Me hiciste creer en la unión de dos personas. Ahora tengo fe en la pareja a cualquier edad.

A veces me preguntas: "¿Cómo te sientes mentalmente, corporalmente, sexualmente, emocionalmente?" Te comunicas con mi ser entero. Cuando llego a tu casa, me siento en frente de ti y me miras, me cuentas tu vida, me preguntas sobre la mía e intentas que nuestros monólogos duren el mismo tiempo. Que la conversación sea equilibrada. Que uno no hable más que el otro.

Te preocupas por mí sin invadir mi espacio. Pero me dices siempre que me amas. Todo padre tendría que decir a su hijo que lo ama.

Cuando era niño y te ibas de viaje, pero me llamabas todos los días, aunque eran dos minutos. Era nuestro trato. Sentí tu presencia. Siempre sentí que podía contar contigo. Cuando decías algo, lo cumplías y no puedes saber lo importante que es para un niño que su padre cumpla lo que diga.


Una vez me fui de vacaciones con la escuela, y me sentí tan mal con los niños, me sentí tan diferente a ellos que te llamé llorando. En la noche misma llegaste con tu coche. Hiciste 400 kilometros para sacarme del infierno. Y regresamos juntos la noche misma. Cantando. Decías que un niño no debe sufrir, que sus primeros años son sagrados.

Siempre olías mi pelo y mi piel diciendo que olía maravillosamente bien. Siempre me dijiste que iba a ser alto, que tenía talento, que era bello, que era un príncipe. Me acariciaste, me tocaste, me abrazaste. Fui un ser amado.

En la mañana tocaba a tu puerta y corría a acostarme al lado de ti y me abrazabas. Yo, la cabeza sobre tu pecho escuchando tu respiración y tu corazón latiendo. Luego ibamos a desayunar en frente de la casa, en un café, y me hablabas de libros, de cine, de los descubrimientos que hacías, de las nuevas ideas espirituales que habías pensado.

En este momento estoy llorando de emoción porque nunca me había tomado el tiempo de decirte todo esto. Eres un padre maravilloso. Mis lágrimas corren, esas lágrimas son gotas de amor.

Siempre me llevaste contigo en tus conferencias, en tus seminarios, te vi hacerle bien a la gente, darles sonrisas, calmar miedos.

Hemos colaborado en teatro, en cine, en mis canciones. Qué maravilla poder crear algo con tu familia.


Cuando tenía una duda siempre estuviste presente. Tan presente que hoy en día si ya no estuvieses a mi lado, escucharía tu voz en mi mente aconsejándome. Te tengo marcado en mí como un tatuaje para siempre.

Me salvaste Alejandro, en este mundo tan cruel, en este caos que es la vida, en esta locura donde vivimos, me mostraste lo más bello. Me alejaste de todo pensamiento burgués, de toda ilusión, de todo pensamiento religioso, de toda moral, me enseñaste a no tener límites. Me enseñaste que soy un ser libre. Libre de la locura humana, libre de guerras, de miedos, me enseñaste que la realidad donde vivimos no es la única realidad, me enseñaste que mi territorio no es una casa, un país o un mundo, sino el universo entero, el infinito.

¿Por qué me hacías pintar en las paredes de mi cuarto? Me lo he preguntado mucho. ¿Por qué dejarme esa libertad de hacer lo que quería en mi habitación? Entendí que me enseñabas a crear, a liberar mi mente, vivir sin ataduras, sin paredes. Esas paredes eran ilusorias, invisibles y pintándolas podía pasar a través de ellas.

Me ensañaste a hablar, ni poco ni demasiado. Me enseñaste a respetar el campo energético de los otros. Me enseñaste a contar con las cartas del tarot. Y me mostraste que los símbolos son arte. Me enseñaste que la vida es mágica y que el milagro está por todos lados. Me enseñaste que Dios es una energía que nos acompaña, y no un ser severo inventado por escritores.

Me abriste una cuenta en una librería y gracias a ti descubrí la poesía.

¡La poesía! Me acuerdo que nos sentábamos todos en la mesa del comedor, y cada uno de nosotros leía su poema.


Nunca tuviste amigos inútiles, la única gente que entró en tu casa fue la que querías ayudar o personas con talento. Poetas, filósofos, cantantes, doctores, zapateros, santos, todo tipo de gente pero con alma y contenido. Nunca perdiste tu tiempo en conversaciones vacías.

Nunca te he visto borracho ni drogado.

Solo te vi desarrollar tu mente y tu talento de forma positiva con finalidad de cambiar el mundo y aportarle algo.

Te sentiste durante años un escritor fracasado, y mirá lo que lograste. A los sesenta años te liberaste de ese sentimiento y publicaste más de treinta libros, hoy tienes ochenta y cinco años y eres un escritor completamente realizado. Todo eso por creer en ti. Qué ejemplo. ¡Cuánta gente no cree en lo que es, buscando una salida, buscando felicidad sin ver que todo el contenido está vibrando en ellos desde siempre!


Me hablaste de la vejez como algo bello y gracias a ti disfruto cada año que cumplo sin temerle a la muerte. Gracias a ti veo que todo es posible en esta vida, en cualquier momento.

Veo el amor que tienes en tus ojos, veo el amor en ti cuando me miras, me amaste y diste tanto que te amo sin límites. Tú creaste ese ser que te está escribiendo. Tú creaste mi amor hacia ti. Aplicaste perfectamente esa frase que escribiste y resultó ser verdadera:

Lo que das te lo das, lo que no das te lo quitas.

Gracias por haberme regalado esta vida.

Tu hijo Adán que te ama.

“Carta a un padre”, de Adán para Alejandro Jodorosky.

*Gratitud infinita por la autoria y cortesia de la nota: http://evolucionycambio.forosactivos.net

miércoles, 21 de mayo de 2014

CONTRATOS FAMILIARES, CODIGOS QUE NOS IMPIDEN SER LO QUE SOMOS



Alejandro Jodorowsky.

Son una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias y de todo tipo de inhibiciones que nos paralizan.

Cuenta Marianne Costa que en un momento de su vida escribió en un papel de pergamino: “soy una fracasada”. Después lo firmó con una gota de su sangre y lo enterró. En ese lugar plantó una bella flor y empezó a diseñar su realidad liberada de esa maldición. (Es un acto psicomágico, donde nos liberamos de esos códigos que recibimos de nuestra familia).

Un contrato es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a dar algo y a recibir algo a cambio. Pero no todos los contratos están sobre papel, ni siquiera son verbalizados, ni tampoco todos están en el plano de la consciencia. Más aún, como en el caso del nombre, hay contratos que aceptamos en desigualdad de condiciones porque se “sellan” en la más tierna infancia: el niño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan.

Estos contratos pueden afectar a nuestros cuatro egos:

Ejemplos de contratos intelectuales:
Muchas de las creencias que tenemos son contratos que mantenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han transmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar. (Debemos deshacernos de cualquier creencia que no sea bella y útil)

a) “Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia”

(En árboles donde el artista es considerado como un muerto de hambre, que en realidad no sabe hacer nada)

b) “En esta casa se habla cristiano”
(No me salgas con querer estudiar lenguas…sólo hay que hablar una lengua: la materna)

c) “Eres torpe como tu madre”
(Una profecía que actúa como una maldición que acaba cumpliéndose)

d) “En la vida debemos dejar las cosas igual que nos las hemos encontrado”
(Señal de que el árbol se ha estancado…)

e) “Un hijo nunca debe superar a un padre”
(Una locura absoluta que se conecta con la neurosis de fracaso)

Los contratos intelectuales son como las “ideas irracionales” que describe Albert Ellis, raíces de nuestras emociones perturbadas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía conecta con su famosa y en muchos casos efectiva RET (Terapia Racional Emotiva), en el sentido que la familia configura un esquema de creencias tóxicas que nosotros adoptamos por lealtad a ella y que se mueven en cuatro ejes fundamentales:

*Si no tienes lo que necesitas, te mueres. (“Si mi novio me deja, me muero”)

La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo. Si no tienes alimento, te mueres, pero si deseas a tu novio y no lo tienes, sigues viviendo…

*Esto es horrible (“Es horrible que tenga que cancelar mis vacaciones”)

Se juzga en exceso. No hay nada categóricamente malo o bueno. Hay hechos que nos causan más o menos dolor. Si ordenamos los hechos dolorosos de 0 a 10 y en el 10 ponemos la muerte de un ser querido, ¿cómo valoraremos cancelar una vacaciones?
*No lo soporto (“No soporto la soledad”)

Hay situaciones que matan, son insoportables. Creer que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentirnos agonizantes cada vez que eso sucede. Eso lleva a preferir un desastre de relación amorosa, la soledad está prohibida por el árbol, porque es acercarse a la muerte.

*Si sucede algo malo es que hay un culpable y tiene que ser condenado. La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o a culparnos a nosotros mismos. Los acontecimientos no son una confluencia de factores, nada tiene una única causa. Si nos sentimos culpables de algo, la mejor medicina es una fórmula con tres elementos: la aceptación, la reparación y el aprendizaje de lo sucedido para evitar en lo posible repetir el mismo error en el futuro.

Ejemplos de contratos emocionales:

Suelen venir en formato de inhibiciones emocionales. Muy asociados a los niveles de consciencia infantiles…

a) “No crezcas”
(Si se hace mayor un día abandonará a sus padres. Esta orden lo mantendrá con una edad emocional de 10 años para el resto de su vida)

b) “Aquí somos del Madrid”
(Desde el primer mes de vida el niño es socio del club. Cuando crece no tiene alternativa, si no le gusta el fútbol o no es madridista, será considerado un traidor o un enfermo)

c) “No seas tonto y no te hagas novia”
(Quédate con la madre…ella no te defraudará)

e) La pareja es para toda la vida
(Nadie se ha divorciado jamás, en nuestra familia todos somos muy católicos)

Los contratos emocionales nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional. Disolver estos contratos es abrir al fin la puerta a la libertad de amar con un nivel de consciencia superior.

Ejemplos de contratos libidinales:

Aquí están todas las inhibiciones creativas y sexuales

a) “El teatro-la pintura-la música, son una pérdida de tiempo”

(Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho…)

b) “Esta relación no te conviene”
(Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le conviene en realidad?)

c) “Te casarás a los 25 años y a los 26 llegará la única hija”

Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación. Un proyecto que el árbol tiene para nosotros
d)”La mujer que expresa deseo sexual es una fulana”

(Si el sexo de la mujer es sólo un instrumento de procreación, se le prohíbe gozar con su energía libidinal y a la postre de la creación y de la vida).

La prohibición de la homosexualidad y de prácticas sexuales no existentes en el repertorio del árbol, también son contratos que al incumplirlos nos bloquean la libido o nos sentimos culpables y merecedores de castigos si “nos salimos del tiesto”.

Ejemplos de contratos materiales-corporales-económicos:

Las inhibiciones económicas. Es necesario que encontremos los elementos que permitan separarnos de la violencia, del miedo y de la culpabilidad…

Ejemplos:

a) “Eres idéntico a tu abuelo” 
(Y con ello uno de los linajes toma posesión del hijo).

b) “No toques los botones que los romperás”

(Cuando no te dejan tocar nada es porque no tienes espacio)


c) “El dinero es el pecado”
(Si nos hacen creer que el dinero es sucio, nos generará mucha culpabilidad ganarlo)


d) “El que arriesga pierde”, “Más vale pájaro en mano que ciento volando”, “Más vale malo conocido que bueno por conocer”…
(Salir del territorio es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan).


Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y también a una ciudad, un banco, un grupo de amigos etc. Instalados en un territorio para siempre, porque nos han enseñado que arriesgarse es perderlo todo, en lugar de impulsarnos a seguir nuestros deseos como sabio camino de transformación.

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones): “Si te divorcias, te mirarán mal”, “si te haces artista, vivirás en la pobreza”. Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción, escenificándola delante de ellos.

Alejandro Jodorowsky nos dice en sus 10 recetas para ser feliz, “no hay alivio mas grande que comenzar a ser lo que en realidad somos. Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios. 


*Gratitud por la fuente,cortesia y autoria de la nota: http://www.plano-creativo.com


domingo, 5 de enero de 2014

UN PEQUEÑO Y SIMPLE EJERCICIO MENTAL QUE ES MUY ÚTIL, ALEJANDRO JODOROWSKY



UN PEQUEÑO Y SIMPLE EJERCICIO MENTAL QUE ES MUY ÚTIL

"Todas las noches, antes de dormir, cierro los ojos y analizo concienzudamente cada una de las actividades que han conformado mi jornada. Me concentro y lo reviso todo sin censuras, ni miedos o preconceptos. Desde los logros hasta los problemas, pero les presto la mayor atención a los errores que cometí, me pregunto por qué sucedieron, busco cómo solucionarlos, me prometo no volver a cometerlos y pedir perdón. Llevo décadas haciéndolo y es una de mis mejores herramientas para domar el ego y buscar la felicidad… Vieras cómo me ha servido para crecer, para que mis errores se distancien y cada vez sean menos grandes. Cuando descubro que cometí uno, me tiro la oreja y me digo: Cometer un error es posible, volver a caer en el mismo es una imbecilidad."

- ALEJANDRO JODOROWSKY

Creditos y cortesia de la nota: Alejandro Jodorowsky, de planosinfin.com

domingo, 17 de noviembre de 2013

PROBLEMAS DE DINERO, PROPUESTAS PSICOMAGICAS, ALEJANDRO JODOROWSKY


PROBLEMAS DE DINERO, PROPUESTAS PSICOMÁGICAS:

Es necesario darse cuenta de que hay incontables maneras de ver al dinero.

Cada familia tiene una diferente concepción de él. Hay el dinero que se gana sufriendo, el dinero que se gana con placer, el dinero que se hereda. el dinero sucio, el dinero culpable, el dinero-Dios, el dinero frágil de los inmigrantes, el dinero despreciado por la doctrina católica, el dinero exaltado por la doctrina protestante, el dinero mendigado, el dinero ganado en el juego, etc,etc, etc.

Cada uno de esos dineros establece en el individuo conductas y formas diferentes de ver la vida.

El peor de todos los dineros es el dinero político, que nos sumerge día a día en el terror económico. Por conveniencia de los intereses industriales, que necesitan hacernos consumir, el dinero ha ido suplantando a todos los valores espirituales.

No se equivocó Quevedo cuando escribió “Poderoso caballero es don dinero”… El terror de perder, de quedarnos sin nada, en cierta manera nos hace esclavos del dinero, y por aquello, al mismo tiempo que lo deseamos más que nada, lo odiamos más que nada.

Para establecer una buena relación con él, debemos aprender a amarlo, dándole una misión:

“Servirás principalmente para que yo desarrolle mi espíritu. Te ganaré trabajando sólo en lo que me gusta. Cesaré de pedirte como si yo fuera un niño, y aprenderé a invertir, cuidando que lo que produzco sea benéfico para mí, los otros, y nuestro planeta”.

Esto es lo esencial: Para tener una buena relación con el dinero, es preciso tener una buena relación consigo mismo.

Si te valorizas, el dinero pierde su fuerza implacable.

Si te desvalorizas, el dinero se hace tu dictador.

En mi libro “No basta decir” escribí un canto al dinero. He aquí algunos de sus versos:
“El dinero es como el Buda, si no trabajas no lo obtienes.

-Si detienes su fluir, desaparece.

-Sólo es tuyo cuando está entre tus manos, pero esas manos no son tuyas.

-Si lo sueltas deja de ser tu amo.

-El dinero da la luz a quien lo emplea para abrir la flor del mundo y aniquila a quien se endiosa confundiendo a la riqueza con el alma

-El dinero es como la sangre: da la vida si circula/

-El dinero es como el Cristo: te bendice si lo compartes/

-El dinero es como la mujer: se te entrega si lo amas/

-Debemos limpiarlo de la codicia hasta dejarlo invisible como un diamante.

-No hay diferencia entre el dinero y la conciencia/

-No hay diferencia entre la conciencia y la muerte/ No hay diferencia entre la muerte y la riqueza.”


~ Alejandro Jodorowsky.

jueves, 7 de noviembre de 2013

AUTORRETRATO DE ALEJANDRO JODOROWSKY



"Me gusta desarrollar mi conciencia para comprender por qué estoy vivo. Qué es mi cuerpo y qué debo hacer para cooperar con los designios del universo. No me gusta la gente que acumula datos inútiles y se crea conductas postizas plagiadas de personalidades importantes.

Me gusta respetar a los otros, no por las desviaciones narcicistas de la personalidad, si no por su desarrollo interno. No me gusta la gente, cuya mente no sabe descansar en silencio, cuyo corazón critica a los otros sin cesar… cuyo sexo vive insatisfecho… cuyo cuerpo se intoxica sin saber agradecer que estás vivo… Nada en su mundo de vida es un mundo sublime…

Me gusta envejecer porque el tiempo disuelve lo superfluo y conserva lo esencial. No me gusta la gente que por amarras infantiles a mentiras, las convierte en supersticiones. No me gusta que haya un Papa que predica sin compartir su alma con una Papisa. No me gusta que la religión esté en manos de hombres que desprecian a las mujeres.

Me gusta colaborar y no competir. Me gusta descubrir en cada ser esa Joya eterna que podríamos llamar Dios Interior. No me gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica. Me gusta el arte que sirve para sanar. No me gustan los tontos graves, me gusta todo aquello que provoca la risa… Me gusta enfrentar voluntariamente mi sufrimiento con el objeto de expandir mi conciencia!."

~ Autorretrato, Alejandro Jodorowsky ~