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sábado, 9 de abril de 2016

ALCANZAR LA LIBERTAD, POR AGUSTIN GRAU.


Que es la Libertad del ser?

“La libertad está en ser dueños de la propia vida.”
~ Platón.

Nuestros deseos e intenciones a menudo chocan con los de otros y no podemos llevarlos a la práctica. Eso genera frustración y malestar y hace que nos acostumbremos a vivir prescindiendo de cosas y limitando nuestros anhelos.

Sin embargo, no podemos cambiar nuestro entorno pero sí nuestro interior. Es decir, podemos alcanzar un estado de libertad interior en el que vivir en paz y sosiego, disfrutando de lo que nos guste y sabiendo encarar y resolver lo que no.

Un estado de libertad interior…

Es por eso que Gandhi decía: No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.

O el escritor italiano Arturo Graf, en el mismo sentido, decía: Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas tener?

Y tú dirás: ¿pero qué es la libertad interior?

Bueno, la libertad, como casi todo, es en realidad un estado de ser, un estado de la persona, un estado del espíritu, y a él se puede acceder si practicas los DIEZ PASOS que en este artículo vamos a detallar.

Diez pasos que, sin dudarlo, te llevarán a la libertad... ¿Te apetece? Está en juego tu libertad. Vamos a ello.

1.- PRACTICAR EL DESAPEGO.

El desapego es la actitud que mantienes, y llevas a cabo, para que los resultados de lo que haces no controlen tu vida y, concretamente, no controlen tu estado interior y tus sentimientos.

Es decir, haces cosas con objeto de conseguir resultados, como todos, pero si estos no se producen como esperabas no te hundes, ni te martirizas, ni te deprimes, ni te vuelves loco/a.

Actúas cabalmente, como consideras, pero tu ecuanimidad interior no se ve alterada porque consigas o no lo que quieres. Así evitas permanecer en una montaña rusa en la que subes o bajas al vaivén de los acontecimientos.

Mantente centrado y en calma con independencia de lo que se produzca en el afuera.

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Todas las tradiciones espirituales lo han practicado y aconsejado, y yo, a estas alturas, no voy a inventar la pólvora, así que me fío de ellas.

2.- ELIMINAR LO INNECESARIO (EL RUIDO).

¿Qué es lo innecesario? Todo aquello que no te conduce directamente a lo que quieres. También se puede denominar ruido.

Echa un vistazo a tu alrededor. ¿Cuántas cosas te sobran? Cosas o personas, claro…

Todo aquello que no te conduzca directamente a tus fines, sean más elevados o menos, no te sirve absolutamente para nada. Puedes eliminarlo, puedes prescindir de ello.

Si lo mantienes, te resta energía, te ocupa espacio (dentro y fuera), y la energía que destinas a ello es la que te falta para lo importante.

Así que echa un vistazo y decide, que no te tiemble la mano: empieza a eliminar todo aquello que haga ruido, ocupe espacio (dentro o fuera) y no te sirva para nada. ¡A limpiar!

3.- CONVERTIRTE EN DUEÑO DE TU MENTE.

Según acabo de leer en el libro de Pam Grout, Potencia tu energía (conseguir aquí) la persona promedio tiene aproximadamente sesenta mil pensamientos al día.

¿Crees que son tuyos? No, simplemente tienen lugar ahí, en ti.

Esta es una diferencia importante. No es lo mismo pensar que ser el dueño de los pensamientos.

¿De dónde vienen esos pensamientos, de quién son? Ese es un debate muy amplio que no vamos a tratar ahora. Lo que aquí nos interesa es saber que todo lo que haya en ti, tenga lugar en ti, ocupe un espacio tuyo (físico o mental) y no sea tuyo, SOBRA. No has alquilado tu mente a nadie, ¿verdad? Pues entonces, fuera.

Convertirte en el dueño de tu mente significa que tú eres el que decide lo que entra en ella. Decide los pensamientos que tienes y niégate a colaborar con los que no son tuyos, prestándoles atención y espacio.

Eso significa prestar mucho interés a tu diálogo mental, porque el mismo se desarrolla sin pedirte permiso. Cuando lo observes, elimina lo que no quieres y dedícarte a enfocarte en lo que realmente te importa, en lo que te conduce a tus fines, los que tú te has propuesto.

Serás entonces el dueño de tu mente.

4.- NO SENTIR LA NECESIDAD DE DEFENDER LO QUE PIENSAS O CREES.

También se escapa mucha energía por ahí. Cuando crees que tienes que defender tus postulados (lo que piensas) ante los demás, con objeto de que te aplaudan, te den el visto bueno, te toleren o te consientan, estás desplazando tu poder del centro de tu ser al de los demás.

Pienses, creas o defiendas lo que quieras, es tu postura y es respetable, le guste a quien le guste.

Por otra parte, será imposible contentar a todos, con lo cual no te molestes, evítate el trabajo.

Limítate a expresar, limítate a ser, y tu propia firmeza y seguridad hará que brilles. Eso es todo lo que necesitas.

(y si tienes dudas verás en este post que la verdad es la verdad, aunque estés en minoría de uno, como decía nuevamente Gandhi (lo adoro).

5.- HACERTE CONSCIENTE DE QUE TIENES EL PODER DE CREAR TU VIDA A CADA INSTANTE.

A veces tenemos la sensación de que son las circunstancias externas las que moldean y determinan nuestra vida, ¿verdad?

Tenemos la sensación de que en función de lo que ocurra (fuera), o en función de lo que nos digan (fuera), así haremos. Y eso es un grave error, porque el poder de decidir acerca de tu vida lo tienes tú, no lo que tenga lugar en el exterior.

Pregúntate: ¿quién crea tu vida? Si empiezas a dudar, o incluso si tardas mucho tiempo en responder, es que no lo sabes.

¿Quién si no tú puede tener ese poder? El poder ya lo tienes; lo que necesitas ahora es hacerte consciente del mismo: saber que está ahí, saber que es tuyo y que puedes utilizarlo. Eso te lleva a la libertad.

6.- ABANDONAR LA ACTITUD DE QUEJA.

Ahí tienes otra fuga de energía. Si eres de los que se quejan por todo, protestan por todo y están esperando que alguien diga algo para oponerse, revísalo porque tienes un gran boquete a reparar.

No estoy diciendo que seamos sumisos o conformistas, lo que digo es que no nos quejemos.

Quejarse es realmente una actitud de cobardía, porque si no te gusta algo lo que tienes que hacer es cambiarlo, quitarlo, eliminarlo, sustituirlo… o realizar lo que tengas que realizar para que desaparezca de tu vida.

Si te limitas a quejarte, te estás limitando a lo fácil y cómodo, a lo que no te implica esfuerzo. Te quejas y crees que está todo hecho. Pues no: si no te gusta, haces algo, y si no haces nada, no te quejes.

7.- ENTENDER QUE LO ÚNICO SOBRE LO QUE TIENES POSIBILIDAD DE CAMBIO ES SOBRE TU PROPIO SER.

Hay muchas personas que quieren cambiar el mundo y lo que les rodea. Puede parecer muy loable, pero en realidad lo único sobre lo que tienes posibilidad de actuación es sobre tu propio ser.

No tienes dominio sobre los demás, ni puedes forzar a nadie a nada. Puedes agotarte y ver que todo sigue igual.

En cambio, cambiándote a ti, ya cambias mucho. Cambiando tu actitud, tu forma de ver las cosas, de actuar, de comportarte… Cambiando tu relación con el mundo, expresando tu verdad quieta y claramente, dejando que se expanda silenciosamente lo que llevas dentro (que ya es mucho), mostrando tu ser en cada situación… haces todo lo que puedes hacer, ¡que es bastante!

Todo ello te aporta paz y te elimina cadenas, lo cual significa que te mantiene en un estado de libertad interior en el que puedes mostrarte y ser tal cual eres.

Sinceramente: no te agotes en intentar cambiar lo que no puedes. Cámbiate tú y cambiará el mundo.

8.- NO SENTIRTE OFENDIDO POR NADA NI POR NADIE.

Hay personas para las que todo es una ofensa que tiene que ver con ellas, que va dirigida a ellas. Pero hay un poco de egocentrismo ahí: no eres el centro del mundo, ni todos te tienen en su punto de mira.

Cuando alguien dice algo que te ofende, pueden existir explicaciones diferentes a la de meramente herirte. Puede no ser su intención. Puede simplemente responder a un estado interior suyo que nada tiene que ver contigo.

El mundo no conspira para lastimarte. Si hay cosas del mundo que te ofenden, es preferible que aprendas a fortalecerte frente a ellas en lugar de sentirte dolido, humillado, lastimado y ofendido. Eso no tienen nada que ver con la libertad, ni interior ni de ningún tipo.

9.- ABANDONAR LAS OBSESIONES.

Los chamanes suelen decir que una cosa tiene la misma importancia que las demás, lo cual significa que no tiene ninguna.

Otra manera de decirlo es que una cosa y su contraria tienen la misma importancia , es decir, nuevamente ninguna.

Obsesionarse con algo, defenderlo hasta la saciedad, perseguirlo sin descanso, estar pendiente casi sin respirar… no es excesivamente acorde a un estado de libertad interior. Porque la libertad requiere aire, espacio y no cadenas.

Cuando te obsesionas con las cosas pierdes la perspectiva general, y ésta no es otra que la de entender que todo es un juego, una gran partida sobre un gran tablero. O un teatro, un inmenso teatro en el que todos participamos. Y ni los juegos ni el teatro son tan trascendentes como para obsesionarnos con ellos.

Relativiza todo, no te apegues a nada, disfruta de todo, elimina lo que no te guste o no te haga feliz. Goza siempre. Nada es tan importante y nada requiere nuestra obsesión.

Vive, simplemente vive!!

10.- ABANDONAR LOS PREJUICIOS, LIMITACIONES MENTALES, CREENCIAS IMPUESTAS Y PREDISPOSICIONES.

Antes hablábamos de convertirte en el dueño de tu mente. Y para eso tienes que eliminar lo que no es tuyo, lo que no te pertenece, lo que viene impuesto desde fuera.


Aquí estamos hablando de todo pensamiento que te hace más pequeño, más esclavo y más limitado:  Creencias limitantes, prejuicios mentales, ideas obsoletas…


*Fuente, cortesia y autoria de la nota: Agustin Grau, para agustingrau.com

martes, 22 de abril de 2014

LOS HALCONES, REFLEXION


Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave.

Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió. Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.

Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de ese milagro".

Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó:

- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey:

- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló.

- Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.

¿A que estás agarrado que te impide volar? ¿De qué no te puedes soltar?

Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos, y todo lo que creemos.

Convivimos con nuestros valores, nuestros miedos y nuestras
limitaciones.

En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia. Todo lo
conocido, cotidiano y fácil...

Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles.

Deja de aferrarte a tu propia rama y corre el riesgo de volar más alto y
quizás en tu vida como en la mía, podamos descubrir que las palabras del gran apóstol Pablo hoy más que nunca están vigentes:

"Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman".
(1ª Corintios 2:9)

Dios nos ha dado alas para volar alto, tan alto como las águilas y descubrir que sus pensamientos al igual que sus caminos, son mas altos que los nuestros.

lunes, 9 de septiembre de 2013

MARTIN LUTHER KING Y SU DISCURSO QUE IMPACTO LA HUMANIDAD


Martin Luther King, Jr.

"Tengo un sueño"

DISCURSO EN WASHINGTON, D.C.

Pronunciado: El 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los seres humanos de color en los EE.UU.

"Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos de raza de color, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el ser humano de raza de color todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos de raza de color. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los de raza de color se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad de raza de color, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los de la raza de color sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un ser humano de raza de color de Misisipí no pueda votar y un ser humano de raza de color de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas de raza de color, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"

viernes, 5 de julio de 2013

"EL AMOR DA LIBERTAD", OSHO


El amor da libertad…

"Si entendemos el amor como el encuentro de dos almas, no sólo un encuentro sexual, biológico, de hormonas masculinas y femeninas, entonces te puede dar alas, te puede permitir una gran interiorización en la vida. Y los amantes se pueden convertir por primera vez en amigos. De la otra manera han sido siempre enemigos disfrazados.

Las religiones, y los llamados santos, que han huido del mundo, cobardes que no pueden afrontar un encuentro con la vida, han envenenado por completo la idea del amor como la única espiritualidad. Han condenado el sexo, y con la condena del sexo han condenado también el amor, porque la gente piensa que sexo y amor son sinónimos. No lo son. El sexo es sólo una mínima parte de tu energía biológica. El amor es todo tu ser; el amor es tu alma. Tienes que aprender que el sexo es simplemente una necesidad de la sociedad, de la especie, para su propia continuidad; si quieres, puedes participar. En cambio, no puedes evitar el amor. En el momento en que evitas el amor, toda tu creatividad muere y todos tus sentidos se vuelven insensibles; se acumula un montón de polvo a tu alrededor. Te conviertes en un muerto viviente.

Sí, respiras, comes, hablas y vas a tu trabajo todos los días, hasta que llega la muerte y te libera del aburrimiento en el que has estado sumido toda tu vida.

Si el sexo es todo lo que tienes, entonces no tienes nada; entonces eres un instrumento de la biología, del universo, destinado a reproducirse. Eres una máquina, una fábrica. Pero si puedes concebir el amor como tu auténtico ser, y el amor a otra persona como una profunda amistad, como una danza entre dos corazones con tal sincronía que casi los convierte en uno, no necesitas otra espiritualidad. Ya la has encontrado. El amor te conduce a la experiencia suprema, llamada Dios, llamada absoluto, llamada verdad. No son más que nombres. En realidad, lo supremo no tiene nombre; es innominado, pero el amor te conduce hacia él.

Si sólo piensas en el sexo y nunca eres consciente del amor, te estás equivocando por completo. Sí, traerás niños al mundo y serás infeliz, jugarás a las cartas, irás al cine, verás fútbol y tendrás grandes experiencias de extrema futilidad, aburrimiento y una sensación constante de ansiedad, llamada angustia por los existencialistas. Pero nunca conocerás la auténtica belleza de la existencia, el verdadero silencio y la paz del cosmos. El amor lo puede hacer posible....

Pero recuerda, el amor no tiene fronteras. El amor no puede ser celoso, porque el amor no posee. La simple idea de que posees a alguien porque lo amas es horrible. Poseer a alguien significa que lo has matado y lo has convertido en un artículo de consumo. Sólo se pueden poseer las cosas.

"EL AMOR DA LIBERTAD. EL AMOR ES LIBERTAD."


-Osho, Amor, libertad y soledad. Una nueva visión de las relaciones.