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sábado, 3 de enero de 2015

LA DANZA DE LA VIDA



La danza de la vida.

El Maestro Zen Vietnamita Thich Nhat Hanh dijo: “Queremos ser solo buenos, y queremos eliminar todo mal. Pero eso es solo porque olvidamos que el bien está hecho de elementos no-buenos”. Dijo:

“No puedes ser solamente bueno. No puedes tener la esperanza de eliminar el mal, porque gracias al mal, el bien existe, y viceversa”.

Él comprobó esto en su propia vida. Vivió la guerra en Vietnam. Y escribió un bellísimo poema: “Llámame por mis verdaderos nombres”, que dice (en parte) así:

“No digas que parto mañana; aún hoy sigo llegando....  Mira profundamente: cada segundo estoy llegando para ser un brote en una rama de Primavera, para ser un pequeño pájaro en mi nuevo nido, para ser una oruga en el corazón de una flor, para ser una joya escondiéndose en una piedra…

Soy una mosca de mayo transformándose en la superficie del río. Y soy el pájaro que ha de tragarse esa mosca de mayo.

Soy una rana nadando alegremente en las claras aguas de un estanque. Y soy la serpiente de hierba que silenciosamente se alimenta de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo carne y huesos, mis piernas tan delgadas como cañas de bambú. Y soy el comerciante de armas, que vende armas letales a Uganda.

Soy la joven de doce años, refugiada en un barco pequeño, que se arroja al océano después de haber sido violada por un pirata del mar. Y soy el pirata, con mi corazón aún incapaz de ver y amar.

Mi alegría es como la Primavera, tan cálida que hace que las flores broten por toda la Tierra. Mi dolor es como un río de lágrimas, tan inmenso que llena los cuatro océanos.

Por favor, llámame con mis verdaderos nombres, para que pueda escuchar todos mis gritos y risas a la vez, para que pueda darme cuenta de que mi alegría y mi dolor son uno solo.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres, para que pueda despertar, y para que la puerta de mi corazón pueda mantenerse abierta, la puerta de la compasión.”

~ Thich Nhat Hanh.

sábado, 2 de noviembre de 2013

LIBERANDO EMOCIONES Y ATADURAS INTERNAS


"En nuestra conciencia hay bloques de dolor, ira y frustración llamados formaciones interiores. También se denominan nudos, porque nos anudan y nos impiden ser libres.

Cuando alguien nos insulta o nos hace algo cruel, en nuestra conciencia se crea una formación interior. Si no sabes cómo deshacer ese nudo interior y transformarlo, seguirá ahí durante mucho tiempo. Y la próxima vez que alguien te diga o haga algo de la misma naturaleza, las formaciones interiores se reforzarán. Nuestras formaciones interiores, que son una especie de nudos o bloques de dolor, tienen el poder de empujarnos a actuar, de dictar nuestra conducta.

Cada uno de nosotros tiene formaciones interiores de las que ocuparse. Con la práctica de la meditación podemos deshacer estos nudos y experimentar la transformación y la curación.

No todas las formaciones interiores son desagradables; también las hay agradables, pero pueden hacemos sufrir igualmente. Cuando saboreas, oyes o ves algo agradable, el placer que te produce puede convertirse en un fuerte nudo interior. Y cuando el objeto de tu placer desaparece, lo echas de menos y empiezas a buscarlo. Dedicas mucho tiempo y energía a intentar experimentarlo de nuevo.

Cualquier vicio es una forma de atadura, y si esa experiencia te gusta, se acabará convirtiendo en una formación interior en tu cuerpo y en tu mente, y no podrás dejar de pensar en ella, siempre estarás deseando experimentarla de nuevo. La fuerza del nudo interior te empuja y controla. De modo que las formaciones interiores nos privan de nuestra libertad."

- Thich Nhat Hanh -

viernes, 1 de noviembre de 2013

COMO RECUPERAR LA PAZ INTERIOR


Cómo recuperar la paz interior

Si meditas andando durante el día, cada paso que des te llevará al momento presente, te permitirá percibir aquello que es bello y verdadero. De esta forma, después de practicar durante varias semanas, podrás sentir alegría, deshacer muchos nudos de tu interior y transformar las energías negativas en felicidad y paz.


El Buda dijo:

"El objeto de la práctica debe ser en primer lugar uno mismo. Vuestro amor, vuestra capacidad de amar a otra persona depende de vuestra capacidad de amaros a vosotros mismos".

Si no eres capaz de ocuparte de ti, de aceptarte tu como eres, ¿cómo puedes aceptar a otra persona y amarla? Para poder transformarte has de ser capaz de volver a ti mismo.

Cada uno de nosotros es un rey que gobierna un inmenso territorio por el cual discurren cinco ríos. El primer río es nuestro cuerpo, que no conocemos lo suficiente. El segundo es el río de las sensaciones. Cada sensación es una gota de agua en este río. Algunas sensaciones son agradables, otras son desagradables, y otras, neutras. Meditar consiste en sentarse a la orilla del río de las sensaciones y reconocer cada una cuando surge. El tercero es el río de las percepciones, que también hay que observar.

Debes observar profundamente su naturaleza para comprenderlas. El cuarto río es el de las formaciones mentales. Y por último, el quinto río es el de la conciencia.

El territorio que gobernamos es sumamente inmenso, pero no somos unos reyes o reinas responsables. Siempre intentamos evadirnos y no hacemos que nuestro territorio esté bien vigilado.

La práctica de ser plenamente conscientes, la práctica de la meditación, consiste en cambio en volver a nosotros mismos para recuperar la paz y la armonía. La energía con la que podemos hacerlo es la de plena conciencia. La plena conciencia es una clase de energía que comporta concentración, comprensión y amor. Si volvemos a nosotros mismos para recuperar la paz y la armonía, nos resultará mucho más fácil ayudar a los demás.

- Thich Nhat Hanh -