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miércoles, 16 de abril de 2014

EL CAMINO DE LA SABIDURIA



"CUANTO MAS APRENDEN LAS PERSONAS Y
CUANTA MAS SABIDURIA REUNEN,
MAS SEGUROS ESTAN DE QUE
NO SABEN NADA. ESTE PROCESO
SE LLAMA "EL CAMINO DE LA SABIDURIA"


Si no estás seguro de las afirmaciones que hacen los demás sobre sí mismos, el mejor camino para ponerlos en evidencia consiste en plantearles algunas preguntas difíciles. Si en algún momento dicen que no saben la respuesta, descubrirás que poseen la cualidad de la sinceridad. Los sabelotodo no admitirán que no tienen todas las respuestas. Los estafadores inventarán las suyas. Los falsos intelectuales tratarán de confundirte con conceptos complejos imposibles de entender. Los estrategas tratarán de desviar tu atención a otro terreno. La última posibilidad es admitir, simple y honestamente.... La persona sabia entiende que cuando otros no lo escuchan o creen conocer todas las respuestas, crean sus propias barreras que debilitan el aprendizaje.

domingo, 10 de noviembre de 2013

SABIDURIA ANCESTRAL DE LOS DRUIDAS


SABIDURIA DE LOS DRUIDAS:

Los druidas constituían la casta sacerdotal de los pueblos celtas. Eran los sabios inspirados, los intermediarios entre el hombre y la divinidad.

Hay diversas teorías sobre el origen de la palabra druida, algunos la derivan de una palabra celta que significaba roble ya que estos sacerdotes realizaban sus misteriosos ritos en la profundidad de los bosques y este árbol tenía un significado sagrado para ellos. Allí oyeron voces y sintieron los primeros escalofríos ante lo invisible junto con sus primeras visiones del más allá.

Otros consideran que su nombre viene del prefijo "dru" que significa completamente, a fondo y "vid", conocer, con lo cual representaría aquel hombre que conoce a fondo las cosas. Lo que es cierto es que tenían el respeto del pueblo y su autoridad era reconocida por todos.


Entre ellos existían diferentes jerarquías o división de las funciones. Algunos se dedicaban fundamentalmente a los ritos, otros a la adivinación y a la enseñanza de sus conocimientos y otros eran los encargados de curar a los enfermos o bien los administradores de la justicia, pero todos ellos obedecían al gran jefe y organizaban asambleas cada cierto tiempo a las que acudían personas de todas partes para consultarles.

Era un gran honor ser admitido en la escuela druídica. Cesar mismo, que en sus campañas en la Galia pudo conocer y convivir con el pueblo galo en una época en que el druidismo estaba aún en vigor, nos cuenta que no había en el Estado condición más noble y digna que la de estos sacerdotes.

El aspirante debía estudiar y prepararse durante veinte años, aprendiendo toda la doctrina druídica de memoria, ya que era transmitida de forma oral de maestro a discípulo. Ellos fueron grandes observadores del cielo el cual fue comunicándoles sus secretos. Estudiaban la posición y el movimiento de los astros, computaban sus años por meses lunares y su tiempo era regido por las noches en vez de los días. Asimismo se atenían a un ciclo cronológico de treinta años.


Eran seres misteriosos que se escondían en las profundidades de los bosques, amantes de su libertad y del silencio, seres que supieron encontrar la verdad dentro de sus corazones puros y que consiguieron el respeto que el pueblo sabe darle a los maestros. Vestían de blanco y portaban una vara con una serpiente enroscada, simbolizando el poder terrestre que tiene verdadero valor cuando se apoya en la sabiduría celeste. Ellos decidían sobre la guerra y la paz, llegando a suceder entre los galos que si uno de estos sabios se presentaba entre dos ejércitos que estaban combatiendo, inmediatamente se detenía la lucha para poder rendirle honores y someterse a su juicio y consejo.

Se suele asociar a los druidas con el conocido santuario de Stonehenge, en Salisbury, Inglaterra. Esto ocurría en la lejana era de Tauro, del 4.000 al 2.000 antes de Cristo. Este santuario no sólo cumplía objetivos astrológicos y astronómicos sino que se comportaba como un perfecto acumulador de energía celeste, que ellos consideraban imprescindible para la Tierra. Sus templos estaban situados sobre puntos de energía telúrica que se potenciaban mediante el agua.


Pero todo está sometido a la universal ley del ritmo. Todo nace, pasa por un periodo de esplendor y luego decae para finalizar muriendo. Así, ciclo tras ciclo, ha venido ocurriendo a través de los tiempos. Los druidas fueron desapareciendo, sus doctrinas se fueron enturbiando y entremezclando con otras nuevas. Los ancianos quedaron ocultos entre sus viejos amigos los robles y las encinas quienes fueron testigos de su lento eclipse, pero como grandes magos que eran supieron vencer al tiempo y su historia, sus leyendas, han llegado hasta hoy escondidas entre las ruinas de los antiguos santuarios de piedras verticales en donde lograron encontrar una puerta hacia otro mundo.

Los druidas se esforzaban en fomentar la idea de que el hombre no perece para siempre, sino que hay vida tras la muerte. Creían que al morir el cuerpo, el espíritu del hombre vivía en otro plano hasta volver a reencarnarse nuevamente en otro cuerpo. Enseñaban un comportamiento correcto, repleto de valores como la justicia, la veracidad, la generosidad, etc. Cesar relata cómo su fuerte creencia en la inmortalidad les hacía ser bravos hasta no temer la muerte en la batalla. Ellos poseían un conocimiento diferente de las cosas, aprendieron a ver más allá de lo material que tanto nos atrae y comprendieron que el temor no tiene nada que ver con el respeto y el amor.



"De Menúa aprendí que la Fuente de Todos los Seres es la única y singular fuerza de la creación, pero que tiene muchos rostros. Montaña, bosque y río, pájaro, oso y jabalí, cada uno revela un talante distinto del Creador, un aspecto diferente. Así pues, cada uno es un símbolo de la única Fuente, pero reverenciamos a esos dioses de la naturaleza independientemente, con ritos individuales, mostrando que comprendemos y respetamos la diversidad de la creación.

Cada entidad debe ser libre para ser ella misma. El sol recibe el nombre de Fuego de la Creación y es el más poderoso de los símbolos, sin cuya luz no existe la vida. La luz es a la vez Creador y creación, el cierre del círculo sagrado. Por esta razón los celtas hacían de los bosques sus templos vivos.

Para los Celtas, el árbol es un elemento primordial en su cultura, su magia, su lenguaje y su vida. En Gaélico, 'fid' significa árbol y 'fios' conocimiento. En Galés, dichas palabras son respectivamente 'gwydd' y 'gwyddon'. Cada símbolo del alfabeto Celta (Ogham) está representado por un árbol. Irlanda es representada como un gigantesco árbol dorado, cuyas ramas alcanzaban las nubes, y en cuyas hojas estaban todas las melodías, salpicando de frutos el suelo en cuanto el aire agitaba sus ramas. Algunos árboles son curanderos, otros son guardianes, protectores y otros transmisores de sabiduría.

El bosque es el lugar mágico, el centro de reunión de los druidas, el refugio de los seres que traspasan las fronteras de los mundos creados, el lugar donde habitan los más sabios, donde se estudian las leyes del conocimiento y donde cada árbol contiene en su interior todo el conocimiento acumulado durante años. Es el hogar de las hadas, de los elfos, y de todos los seres especiales, y habitantes de los 'Reinos Intermedios' que se mueven por el mundo.

Es por tanto el árbol algo más que un símbolo, es un ser vivo, inteligente, dotado de la sabiduría que sólo transmite a los que hablan su misma lengua, testigo enraizado de todos los sucesos que acontecen a través de los tiempos. Es un refugio de poder, santifica el suelo que lo fertiliza y protege en sus ramas a las aves, mensajeras de los vientos, alimenta con sus frutos a las bestias y cobija en su interior a toda clase de seres mágicos.


La cadena constante de las existencias (tierra, árbol, ave, bestia, humanidad, héroes, seres y dioses) es un continuo que se recrea desde dentro de una cosmogonía variable. Los Celtas se conciben a sí mismos como existentes en potencia en todos los mundos, en el sentido de que se relacionaban con cada parte de su cosmología de maneras diferentes e íntimas. Se considera fácil pasar entre los mundos de los reinos creados y el Otro Mundo. Sólo los héroes, los poetas y los druidas podían aventurarse en ese Otro Mundo, cuidando de que los seres más débiles y vulnerables no traspasaran las puertas, pues podrían no regresar, así como evitando que los seres de la oscuridad pudieran traspasar las fronteras de protección para causar el mal o apoderarse de inocentes.

Entre otras cosas, Beltaine era la estación de la procreación, de los matrimonios y las ceremonias de llegada a la edad viril. En Samhain, que era el festival contrario en la rueda de las estaciones, los jueces druidas resolvían las disputas y castigaban los delitos. Quienes tenían deudas las pagaban, las asociaciones rotas se disolvían, los cacharros rotos se devolvían a la tierra con la que habían sido fabricados. Samhain era la estación de los finales. Beltaine la de los principios.

Druida significa "El que tiene el conocimiento del roble". Cuando los hombres eran vapor, los árboles también lo eran. Los bosques son más antiguos que la memoria, y el tiempo está almacenado en sus raíces y ramas. La generosidad está en la naturaleza de los árboles, de modo que ábrete y quédate quieto. Recibe lo que imparten.


Los griegos entendían a los Celtas mejor que los romanos. Los romanos llamaban a los druidas "sacerdotes". Los Helenos que comerciaban con los celtas se referían a los druidas como "filósofos".

La intuición es la voz del espíritu dentro de uno mismo.

El ruido es sonido y el sonido es estructura y la estructura es norma.

La armonía que sostiene a las estrellas en sus recorridos y la carne en nuestros huesos resuena a través de toda la creación. Cada sonido contiene su eco. Antes de que existiera el hombre, o incluso el bosque, existía el sonido. Este se extendía desde la Fuente en grandes círculos como los que se forman cuando se arroja una piedra a un charco.

Seguimos las ondas de sonido de una vida a otra. Los oídos de un moribundo todavía oyen mucho después de que sus ojos estén ciegos. Oye el sonido que le conduce a su próxima vida mientras la Fuente de Todos los Seres tañe el arpa de la creación.


Estamos formados de dos partes: un espíritu de fuego y un fuerte de carne. Cuando la carne muere, el espíritu no deja de existir, sino que simplemente altera las condiciones de su existencia. Imaginad un lago en un verano caluroso y seco y el cielo azul sin una sola nube. Cada día baja el nivel del lago. ¿Dónde va el agua? Cada día hay menos agua. Entonces por fin las nubes empiezan a formarse en ese cielo cálido y brillante. Con el tiempo vierten lluvia y esta vuelve a llenar el lago. Los druidas observaron este fenómeno durante siglos hasta que comprendieron.

El agua no había dejado de existir, nada deja de existir. Simplemente había alterado las condiciones de su existencia. El agua del lago se transformó en un espíritu del agua, fue atraído hacia las nubes, descansó allí algún tiempo y luego cayó en forma de lluvia para ser de nuevo parte del lago. Así sucede con todos los espíritus, incluidos los que alberga tu carne y la mía. El cuerpo nos libera, en nuestro caso a través de la muerte, y seguimos moviéndonos a través de los ciclos de la existencia.

- Pero ¡por qué ha de haber muerte! - replicó ella con un dejo de irritación.

- Fíjate de nuevo en la naturaleza. Imagina un bosque. Si ningún árbol muriese jamás, el bosque estaría tan atestado de ellos que los árboles vivirían en un espacio horroroso, asfixiante y oscuro. No habría luz cerca del suelo para estimular a las semillas, no habría mas que árboles cada vez más viejos, que se secarían, hederían y pudrirían, atormentados por los insectos, sin ninguna posibilidad de permitir escapar sus espíritus para empezar de nuevo.

Observa en cambio lo que ocurre cuando un árbol muere. Cuando es viejo sus raíces ya se han encogido, de modo que no cogen un gran puñado de tierra como hacían cuando no les faltaba el vigor juvenil."


LA ESPIRITUALIDAD MÁS EXPANDIDA ES EL AMOR EN VERDAD ILUMINADO CON VALORES APLICADOS.


**CREDITOS Y AUTORIA DE LA NOTA: sociedad-biosofica-nicaragua.

jueves, 20 de junio de 2013

LA SABIDURIA DEL SILENCIO INTERNO



"Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedícate algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; excluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de Él. Di pues, alma mía, di a Dios: "Busco tu rostro; Señor, anhelo ver tu rostro."


Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir, antes de abrir la boca. Se breve y preciso, ya que cada vez que dejes salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi (energía). De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.

Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas, porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.

Si no tienes nada bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo. Escucha y refleja la energía. El Universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el Universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones, y nos envía de vuelta el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se representan en nuestra vida.
Si te identificas con el éxito tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracaso. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna. Aprende a ser como el Universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios, porque siendo como un espejo sin emociones, aprendemos a hablar de otra manera, con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permitiendo una comunicación sincera y fluida.

No te des mucha importancia y sé humilde, pues cuanto más te muestres superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de las opiniones de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el TAO.

No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.

No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar consciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “si”, porque saben que ese “si” no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.

Si realmente hay algo que no sabes o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego, porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.

Evita el hecho de juzgar y criticar, el TAO es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien, lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder las propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.
Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resuelto en ti mismo. Deja que cada quién resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte, en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás demostrando que las palabras de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para reeducar el ego, que tiene la costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar, o por lo menos unas horas en el día, según lo permita tu organización personal. Es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo ilimitado del TAO, en lugar de tratar de explicar con palabras lo que es el TAO.

Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno y todo tu ser se envenenará rápidamente, perdiendo la paz.

Quédate en silencio, cultiva tu propio ser interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del TAO.